Capítulo 7: Tenedor roto.

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Los párpados le pesaban y sentía su cuerpo adolorido debido a la mala postura que había tomado durante la noche. Al estar boca abajo estiró sus brazos hacia adelante, provocando que el resto de su cuerpo se hiciera hacia atras. Cuál gato que acababa de despertar. Sus huesos tronaron haciéndole sentirse relajado.

—Pero que molestía. —murmuró al ver la hora en su celular. Era muy temprano, ni siquiera sus padres debían de estar despiertos.

Aprovechó eso y salió de su cuarto con ropa y una toalla para bañarse. Puso seguro desde dentro del baño y abrió el agua caliente mientras se despojaba de su piyama. Una vez que sintió el agua completamente caliente, entró. No hacía gran cosa para bañarse, solo se limpiaba el cuerpo y de vez en cuando el cabello. Ya estaba cambiado y abrió levemente la puerta para asegurarse de que no había nadie despierto todavía.

Regresó rápidamente a su habitación y de ahí bajo por la escalera de incendios hasta el apartamento de abajo donde entró por la ventana a la habitación de Raymond, pero él no estaba ahí, así que fue a la cocina donde provenía un delicioso olor a tocino.

Tomó un plato de la alacena y se sirvió un poco, mirando de reojo a Raymond que ya no se le hacía raro ver a su amigo en su casa y robando de su comida.

—Buenos días, crudo. —le saludó y fue a sentarse a la sala.

—No estoy tan crudo, solo a medio coser.

Raymond se sirvió lo que quedaba de tocino y acompaño a Andy a la sala a ver las noticias.

—Anoche me sentí muy solo sin ti y el ambiente no era el mismo, la música se está haciendo un asco y... oye ¿Estás escuchando?

Observó la mirada de Andy, la cual estaba clavada en el televisor. Leyó el título.

"Omega es agredida"

El título, pan de todos los días para aquella desolada y oscura ciudad en la que no hacían espíritu de justicia a nadie que no tuviera influencias o dinero suficiente como para mover a la gente.

Al castaño se le notaba molesto, apretaba el tenedor en sus dedos hasta casi doblarlo. Raymond suspiró y apagó la televisión.

—Hay que apurarnos o llegaremos tarde. —tomó ambas mochilas y se dirigió a la puerta—Y pagarás mi tenedor, animal.

Andy rió y salió junto con él del edificio hacia el subterráneo, el cual ya estaba en funcionamiento.

Ninguno hablaba acerca de la noticia de esa mañana. Raymond lo entendía y sabía que si trataba de hablar al respecto con el Omega sería difícil y se podría convertir en una discusión, la cual perdería por obvias razones.

Llegaban a la escuela extrañamente temprano y al castaño le agradaba el poder relajarse un rato antes de entrar a clase, pero al llegar al pasillo principal recordó fácilmente porque detestaba llegar a la hora común.

— ¿Viste las noticias esta mañana?

—Una Omega provocó a un Alfa en un parque, ¡Qué escándalo!

Eso era lo que le molestaba. Todos, absolutamente todos hablaban acerca de los chismes más jugosos del momento, ya fueran de la escuela o fuera de esta. Y por lo que le habían comentado sus amigos, la noticia de que era un Omega duró en boca de todos una semana.

—Esos Omegas son unos cualquiera. Expulsando su aroma cerca de los Alfa para provocarnos y para que después se quejen diciendo que fue violación ya que no lo querían.

—No lo entiendo, ellos solo sirven para dar a luz a los hijos de los Alfas, ya deberían saberlo.

Un fuerte golpe metálico llamó la atención de todos en el corredor y los hizo callar.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!