capítulo 8 (primera parte)

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-No puedo creerlo no puedo ¡no puedo!

Repito una y otra vez.

-Voy a conocer a sus padres Dios mío qué estoy haciendo, qué me está haciendo ¡me está volviendo loca!

Loca ya estabas- dice mi subconsciente.

-¡Más loca entonces!

Sin darme cuenta hasta mi respiración se altera. Qué le diré a mi Padre...

Con qué ropa iré... ¿a caso es algo formal?, ¿¡Es formal!?

Ay, 1, 2, 3, 4... ¡me está dando taquicardia!

En eso escucho que tocan a mi puerta.

Abro lentamente mientras intento calmar mi respiración.

¡Es Jullie!

Ambas gritamos y nos abrazamos al vernos.

Escucho la risa de mi Padre desde el comedor.

Cierro la puerta y me examina con la mirada. Sonríe.

Se muerde los labios y comienza a reírse.

- ¡Qué te pasa! Tienes una cara que... ¡ya cuéntame todo qué pasó!

Cubro mi rostro con las palmas de mis manos.

-Es que voy a morir ¡no sé que haré!

Abre los ojos.

- ¡Por qué dices eso!, tú estás demasiado loca, qué pasó, cuéntame

-Por Dios no vas a creer lo que pasó... hoy nos encontramos en el centro comercial ¡conocí a su madre!

-no me digas ¡por Dios! Y qué pasó ¿te puso cara?

Ruedo los ojos.

-¡no! No es eso, ella es fantástica, ahora veo de dónde sacó lo atractivo la verdad... es muy amable... ¡pero eso no es!

- qué qué qué, qué es me estás matando porfavor Samantha ¡DIME! -grita en las últimas palabras.

Bajo mi tono de voz lo más que puedo, sin darme cuenta estábamos casi gritando como si estuviéramos en el mercado de frutas...

- me invito a una cena este sábado, ¿comprendes? ¡su mamá quiere que vaya a cenar este sábado con ellos!, ¡con su familia!

Jullie queda boquiabierta.

-no te creo -su expresión me da risa- ¡quiere conocer a su futura novia! -grita y le tapo la boca con la palma de mi mano y rápidamente me muerde, pega un grito que hace que vuelva a repetir la acción.

-¡Estás loca! -le digo.

Ella vuelve a gritar emocionada, me va a romper el tímpano esta.

-¡lo peor es que no sé que ponerme!

-ya está, un vestido obvio no irás de jeans, es una cena especial amiga.

Levanta las cejas, puede que tenga razón pero qué vestido... no quiero parecer que voy a una gala tampoco.

- ya sé -dice- ese vestido rojo italiano que te queda tan bien...

Puede ser una opción...

***

Culpa del pasado.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora