Me abrió la puerta su madre. Se alegró mucho de verme y me agradeció que en Navidades dejara a Isaak quedarse en mi casa. No tuve mucho tiempo de hablar con ella ya que al segundo, Isaak ya estaba a mi lado. Me cogió de las manos y me besó delante de su madre. Mierda. Mierda. Eso no es lo que tenía pensado que pasara. Creo que su madre se puso más roja que yo, pero por suerte, se fue a la cocina sin decir nada. Mentalmente se lo agradecí, si nos pedía una explicación, no hubiera sabido que decirle. En el momento en el que la madre de Isaak se fue, le di un golpe en hombro.

—¿Se puede saber qué haces? Eso solo tienes que hacerlo en el instituto, no delante de tu madre—subí cabreada a su habitación. Pude notar que venía detrás de mí, más que nada porque se había puesto medio bote de colonia.

—Perdón— susurró al cerrar la puerta de su habitación. Necesitábamos intimidad para hablar, y sus padres no son justamente de esos que respetan la intimidad de sus hijos, por eso cerró la puerta.

—Bueno, sí. Vale. Te perdono, pero no lo vuelvas a hacer— me siento en su cama ya más tranquila.

La habitación de Isaak no era muy grande, pero era lo justa para que cupieran un armario, aunque este estuviera empotrado en la pared; una cama, más o menos de matrimonio, y un escritorio. Las paredes estaban pintadas de un gris claro, que combinaba perfectamente con el gris oscuro de su armario. Los otros muebles eran de color blanco. Las paredes estaban llenas de fotos de nuestro grupo. Había fotos de Sarah y mías que Isaak nos había hecho estando distraídas. Le gustaba mucho la fotografía y siempre nos decía que nosotras éramos su inspiración. Se le daba bastante bien, pero un día, de repente, dejó de hacerlas y guardó la cámara. No nos dijo nunca el por qué, y es una pena. Realmente tenía mucho talento para la fotografía.

Ninguno de los dos había dicho palabra desde que habíamos entrado. No podía aguantar más, así que decidí ir directamente al grano. Era importante que aclarara todo lo que se me pasaba por la cabeza para poder hacer pública mi relación con Oliver. Me lo había pensado mejor y me había dado cuenta que eso era lo más conveniente. No quería que nuestra relación empezara basándose en una mentira. Ni mucho menos mintiendo a la gente que nos importaba, a nuestros amigos. Más que amigos, familia. Al fin y al cabo Oliver tenía razón respecto a eso.

—Oye, de verdad que me siento halagada, pero el sentimiento no es mutuo. Eres mi mejor amigo Isaak, no quiero echarlo todo a perder por un simple calentón— digo esta ultima palabra haciendo comillas con los dedos. —Siento mucho que esta última semana haya parecido que podía suceder algo entre nosotros, pero como te dije, era todo mentira. Lo siento— me mira frunciendo el ceño y empieza a reírse.

—Espera, ¿me estás diciendo que piensas que estoy enamorado de ti?— casi está llorando de la risa. No puedo evitar sentirme dolida. —Allison, madre mía. ¿Cómo se te ha ocurrido tal barbaridad?

—¿No te gusto?— estoy confundida. Ahora mismo empiezo a pensar que Oliver ha exagerado demasiado, y yo le había creído formándome mi propia película. Mierda, me siento estúpida.

—No— levanta una ceja. —Pero de todas formas, ha llegado el momento de que te cuente mi mayor secreto hasta ahora— se sienta a mi lado y me coge de las manos. Yo sigo sin poder olvidarme de todo lo que me había imaginado. Menos mal que he venido a preguntarle. Por lo menos eso quiere decir que Isaak no es mi admirador. Ya podía estar más tranquila. —Ally, eres una de mis mejores amigas, necesito contarte esto a ti. Sarah no se puede enterar nunca. Nunca. Nunca. Nunca— me mira desesperado, y me aprieta fuerte de las manos pero sin hacerme daño.

—Isaak, no te preocupes por mí. Puedes confiar en que no le voy a decir a Sarah que en verdad es ella la que te gusta— le sonrío de manera tierna para darle ánimos. Había relacionado todos los cabos sueltos, y ahora lo entendía todo mejor.

—¿De dónde te has sacado que me gusta Sarah?— está consternado. —Entre esto y que pensabas que estaba enamorado de ti... Hoy no has parado de sorprenderme— Joder, ¿qué me pasa? Hoy no doy ni una.

—Entonces, si ese no es tu gran secreto, ¿qué es lo que nos escondes Isaak?— le paso la mano por el pelo intentando con ese gesto transmitirle todo mi apoyo.

—Lo que tengo que deciros, pero que de momento solo lo vas a saber tú, es que me gustan los chicos— me acaba de venir un déjà vu. Simón me había dicho lo mismo días atrás. Me daba igual que género le gustara a Isaak, yo le quería igual. Como amigo, ahora sí que lo tenía claro.

—Oye, me duele que no confíes lo bastante en mí para no habérmelo dicho antes. Nos conocemos desde hace tiempo, tendrías que saber que no tendría ningún problema con eso. Es más, me alegro por ti. Me alegro de que hayas sido capaz de contármelo.

—Allison, no me has dejado terminar. Me gustan los chicos, pero en especial me gusta Oliver. Por eso Sarah no se tiene que enterar jamás. Si Sarah se entera asociará enseguida que el chico que me gusta es su hermano— madre mía, se me acaba de caer el alma a los pies. No puede ser verdad. Me está mintiendo. —Y eso no puede pasar, no sé como reaccionaría, y eso me tiene preocupado— Já, bienvenido al club.

—¿Desde cuándo te gusta Oliver?— intento disimular lo mejor que puedo mi malestar.

—La verdad es que desde hace bastante tiempo. Pero no fue hasta hace poco cuando puse nombre a ese sentimiento. Joder, no quiero que pienses que soy un loco. No te diría esto si no pensara que tuviera alguna oportunidad con él— abro los ojos como platos a causa de tal afirmación.

—Perdona, ¿has dicho que crees que puedes tener alguna oportunidad con él?— esto no podía estar pasando. —¿Por qué piensas eso?

—Sarah me ha comentado que últimamente no ha visto a Oliver con ninguna mujer. Cree que eso se debe a que ya se ha cansado de ellas y se ha pasado al otro bando. No estoy seguro al cien por cien, pero puede ser muy probable. ¿Te lo podrías llegar a imaginar? ¿Oliver y yo?— no, no me lo podía imaginar. Me encontraba entre la espalda y la pared, no sabía que era lo que tenía que hacer.

—Isaak, ese no es el motivo por el cual no habéis visto a Oliver con chicas estos días— no puedo contarle la verdad. No puedo contarle que estoy saliendo con Oliver. Le partiría el corazón. Isaak es muy importante para mí como pare hacerle eso. Además es muy sensible, y es la primera vez que le cuenta a alguien sus sentimientos, estoy segura de ello.

—¿A no? ¿En serio?— parecía preocupado. —Entonces, ¿cuál es ese motivo? ¿Lo sabes?— se cruza de brazos esperando una respuesta que yo no era capaz de darle.

—Sí, sé cual es ese motivo— el motivo soy yo. Yo. Yo. Yo. Pero como he dicho antes, no se lo podía decir. —El motivo son los estudios, creo que esta vez se lo está tomando muy enserio y no puede permitirse perder el tiempo, por eso casi nunca lo vemos— espero que se lo crea, tiene que olvidarse de Oliver.

—Ese también puede ser un motivo, pero no voy a perder la esperanza, me gusta más mi motivo; aunque puede que no sea verdad— ahora mismo estaba sonriendo por fuera, pero por dentro estaba llorando. Es como si el destino no quisiera que Oliver y yo estuviésemos juntos.

—Isaak, vamos a dejar de hacernos pasar por que somos pareja. Ahora mismo el admirador ya no me preocupa. Además, me sabe muy mal mentirle a la gente. Siento mucho haberte metido en esto— agacho la cabeza arrepentida.

—Allison West, el que te debería pedir perdón soy yo— me coge del mentón haciendo que le mire.

—¿Por qué?— le miro extrañada.

—Hace días que sé quien es tu admirador secreto y no te he dicho nada.

Tenía muchas ganas de darle un bofetón en este momento, pero me controlé y no lo hice. Esperé a que me dijera quién era para pensar mejor que hacer con él. 



No te enamores¡Lee esta historia GRATIS!