Capítulo 7

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Giselle.

Desde mi posición, tirada en el suelo, puedo observar a la perfección como el Yeti de ojos grisáceos se gira en mi dirección cuando un pequeño jadeo brota de mis labios al ver su postura amenazante. Sus ojos grises se clavan en los míos marrones y tengo que tragar saliva cuando se coloca sobre sus cuatro patas, y se acerca a mi hasta el punto en el que su aliento se cruza con el mío.

Trato de alejarme un poco de su cercanía, de manera lenta pero firme, sin embargo; la bestia agarra mi tobillo y, de pronto, mi cuerpo ya no se encuentra en el suelo para pasar a volar por los aires; lo siguiente que siento es el dolor punzante que se aloja en mi cabeza y baja por toda mi espina dorsal cuando mi cuerpo impacta contra uno de los pinos. Un grito de puro dolor abandona mi garganta y es tan fuerte que hasta mi garganta duele.

La desorientación me invade por un momento, pero rápidamente desaparece cuando observo a Chase - con su forma de yeti - abalanzarse sobre el otro yeti justo cuando éste parece tener la intención de atacarme nuevamente. Un gruñido adolorido brota de la garganta de mi agresor cuando Chase estrella su cabeza contra un gran árbol con lo que aparenta ser mucha fuerza ya que el tronco se parte a la mitad y cae de lado.

Mi mirada se pasea rápidamente por el manto resbaloso que hay debajo de mi cuerpo, y busco con la mirada mi teléfono de manera casi desesperada, trato de llegar a él cuando lo veo a una distancia prudente del enfrentamiento que ambos yetis tienen. Ignoro por completo el dolor que me atraviesa el cuerpo cuando me arrastro para llegar al aparato.

Necesito llamar a Wendy.

Suelto un gruñido de dolor cuando resbalo con el hielo grueso y me golpeo justo en la nariz, lo siguiente que siento es el primer hilo de sangre que baja por mi nariz y se pasea por mi labio hasta que el sabor de la sangre aturde mi sentido del gusto. Todo mi cuerpo se detiene de inmediato cuando algunos gruñidos empiezan a sonar cada vez más cerca y, cuando levanto la mirada, noto como el Yeti agresor se encuentra encima de Chase, golpeando sus puños contra su cabeza. Mi corazón se detiene en el momento en el que noto que Chase no puede defenderse. El pánico explota en mi sistema y busco una forma desesperada de ayudarlo.

- ¡Chase! - Lo llamo al no encontrar nada que pueda hacer.

El yeti que está encima de Chase me mira de un movimiento brusco y luego se encamina en mi dirección. El miedo que me carcome es tan intenso que apenas puedo respirar como es debido, sin embargo, la adrenalina que me recorre las venas hace que no sienta ningún tipo de dolor, ninguno que no sea el que siento en el pecho al tratar de respirar.

Cuando el yeti se planta frente a mi, noto como alza uno de sus brazos en mi dirección y sé que su intención es golpearme. Cierro los ojos con fuerza y me encojo en mi sitio, esperando el impacto, un impacto que nunca llaga. Abro los ojos, con temor, y puedo observar a Chase agarrar al otro yeti por el cuello, el yeti de ojos grises suelta un gran gruñido que resuena en todo el lugar y, de pronto; Chase lo lanza hasta que su cuerpo golpea contra un árbol. El impacto hace que el gran árbol se caiga.

El yeti no se mueve, mantiene sus ojos cerrados, su cuerpo se encuentra tendido en el suelo mientras que empieza a perder volumen, y justo cuando creo que el yeti tomará su forma normal, se levanta y se pierde entre los árboles.

Suelto un suspiro de alivio al ver que la amenaza ya no está. Giro la cabeza un poco antes de posar mi vista en la figura de Chase - el cual sigue con su forma de yeti - y todo mi cuerpo se estremece cuando lo veo tomar asiento frente a mi. Sus ojos azules me miran directo a la cara y siento una horrible opresión en el pecho. El yeti me agarra de antebrazo y, de un rápido movimiento, mi cuerpo se encuentra pegado a su cuerpo. Mis ojos se cierran con fuerza cuando mi cabeza se recuesta de su pecho peludo y dejo que el calor que emana su cuerpo me alivie un poco.

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