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Observé a mí alrededor pero... no veo ninguna entrada a ningún lugar, solamente veo más árboles y arbustos secos y oscuros.

— Hmmm... Fluty ¿Estás seguro de que hemos llegado?. –le pregunté un tanto dudosa, y él asintió enérgicamente.– Pero... no veo nada.

— ¿Usted pensó que nos encontraríamos con un hogar común y corriente?. Su hogar está oculto, muy pocos saben cómo encontrar la entrada; pero para vuestra gran suerte mi señora Princesa, yo sé cómo hacerlo. –dijo. Dio un salto cayendo sobre las hojas quemadas y silbó para obtener la atención de las pequeñas hadas de fuego que se encargaban de llevar a Colder detrás de mí...– Es vuestro turno, mis queridas salamandras. Encended el final de nuestro camino con sus llamas, y reveladle a nuestra Princesa la entrada al hogar de Weilburg el Brujo.

E inmediatamente sin replicar y entonando una hermosa melodía al volar, todas las hadas dejaron suavemente sobre las hojas secas y volaron hacia un punto delante de mí; entre un par de árboles, los más gruesos que pude identificar, todas juntas comenzaron a girar rápidamente, creando así un gran agujero de fuego con un centro oscuro que poco a poco se iba haciendo más grande. El aro de fuego pasó de ser de un color escarlata intenso a un azul brillante y cegador. Tuve que cubrir mis ojos con ambas manos y retroceder varios pasos, porque la luz dañan a mis ojos y el calor quemaba mi rostro.

Oí el sonido metálico como el de hierro pesado cayendo sobre una superficie; y una ves que él calor abrasador desapareció, observé y me encontré con una alta puerta de hierro forjada frente a mí. Solamente sé encontraba la entrada, pero no había nada detrás de ella...

— Fluty...

— No hay razón para temer, bella Princesa. Esta es la entrada oculta al hogar de nuestro señor. ¡Tocad, pronto! La Princesa de hielo posee un tiempo limitado. –exclamó antes de dirigir su atención a las pequeñas hadas de fuego.– Tened un buen regreso al lago, bellezas chispeantes. No hagáis cosas malas. –dijo con cierto tono coqueto y yo lo observé detenidamente sin poder creer lo que estaba viendo. Este IronPook es terrible.

Las pequeñas salamandras simplemente lo observaron con el seño fruncido en sus pequeños rostros delicados y lo ignoraron por completo. Ellas se dirigieron a mí y se tomaron de las manos mientras me rodeaban y cantaron una hermosa frase...

— Que nuestros dioses estén vuestra vida, Princesa de rayo. Con vuestro permiso, nos retiramos; ya hemos cumplido con nuestro deber. –dijeron y luego rodearon a Colder para inclinarse frente a ella; y luego finalmente se retiraron, desapareciendo entre los árboles secos.

— Te rechazaron. –me burlé de Fluty y él se cruzó de brazos muy ofendido.

— Ellas se lo pierden. Cuando sea un héroe y ellas vengan arrastrándose con las chispas ardientes por mí, no las aceptaré.

— Muy bien dicho, Fluty.

Observé la gran entrada frente a mí y no pude evitar sentir náuseas; no de una manera desagradable, sino por causa de la ansiedad y él temor de lo que pueda suceder.

Tomé un poco de aire de valor y me atreví a tocar la gran entrada de hierro, la cual se encontraba fría a pesar de haber resurgido de llamas ardientes, y empujé para que esta se abriera. No acostumbro a tocar debido a mis costumbres, así que temo estar haciendo algo malo; más aún porque la intensa y fría oscuridad acompañada por el tétrico del interior me helaban los huesos.

Miré a Fluty de reojo, y él pequeño IronPook parecía estar casi tan nervioso e incómodo como yo. Tragué saliva y con un poco más de valor me volví hacía Colder para cargarla una ves más y así poder entrar. Una ves que los tres nos encontrábamos allí dentro, la puerta de hierro se cerró de golpe tras nuestras espaldas, dejándonos a oscuras.

Silverlight. The Power of Lightning 1.5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora