Cuando lo vi delante de mí, en la puerta de mi casa, no pude evitar pensar que era lo peor que podía pasarme en la vida. Quizás el karma me había devuelto todas las gamberradas que había hecho de pequeña. Sí, aquella era una posibilidad.

Me quedé paralizada, aquello no podía estar pasando. No podía ser él, podía ser cualquier persona, menos él.

Vale, creo que no tenéis ni idea de quien estoy hablando.

En fin, supongo que tendré que explicarlo.  

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