Capitulo 29.

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Mamá está encantada con nuestra nueva residencia en Mayfair. Yo, no tanto. Mamá también está encantada con pasar todo el día de tienda en tienda. A mí tampoco me agrada eso, incluso cuando Ashleigh nos ha acompañado casi todas las veces. No estoy segura de saber a cuál de las dos les gusta más comprar y derrochar dinero en cosas sin sentido.

¿Por qué, para qué necesito tantos sombreros?

Hace dos semanas que nos mudamos a este lugar por orden de Francis y no pude oponerme. Seguir viviendo en la casa de Joseph no era muy adecuado ahora que mi familia está de regreso, y la suya ha decidido quedarse hasta la boda, aprovechando también, para pasar tiempo con el nuevo integrante de la familia.

El niño es afortunado. Muy afortunado. Como Sebastian y Beth me habían contado, lleva el nombre de Joseph Alexander Greene. No fue una sorpresa para mí, pero sí para su tío quien, aunque no lo diga, está encantado con ello. Elizabeth siempre dijo que si no fuese gracias a su hermano, ella y Sebastian nunca habrían podido estar juntos. ¿Y qué mejor manera de agradecérselo que poniéndole su nombre a su primogénito?

***

La boda es en dos semanas, y cada día estoy más ansiosa. Cuando luego del nacimiento de Joseph, todos tuvimos una larga discusión acerca de la fecha de la boda, alguien, que no puedo recordar quien fue, mencionó que la temporada estaba próxima a acabarse, y si queríamos una gran boda, sería más cómodo organizarla antes de que todos partieran de Londres hacia sus residencias solariegas.

Y fue perfecto.

Mi madre y la Duquesa habrían preferido tener unos meses para planear todo con sumo detalle, pero no me imaginaba tanto tiempo lejos de Joseph, viéndolo como ahora, en sus visitas diarias, y algunas fiestas a las que concurrimos por separado. Entonces un mes tenía que funcionar.

Y lo hace.

En dos semanas hemos hecho muchos arreglos, y mi vestido está casi listo.

Ahora, estoy esperando que Francis termine de escribir su correspondencia. Iremos a la fiesta de una Condesa viuda de la cual nunca puedo recordar el nombre.

***

—¿Él no ha llegado aún? —Inquirió Ashleigh—. Te ves apagada cuando no lo has visto.

Emmie rodó los ojos.

—No seas tonta, eso no es cierto.

—Sí, sí lo es. Pero, ¿quién va a culparte? Estás enamorada. —Sonrió la joven—. Todavía sigue dándome miedo, pero contigo es muy dulce—suspiró contemplando algo detrás de Em quien estaba de frente a ella—. Oh, ¿no crees que Lord Brookshire es muy guapo?

Emmeline hizo una mueca.

—¿Parker?

—Es todo un caballero y... —Se cubrió la boca con una mano—. ¡Lo había olvidado por completo! —exclamó—. ¿Por qué no te lo conté antes? Fue a visitarme ayer por la mañana. Y llevó flores para mamá también. ¿No es dulce?

—Creo que hay algo que deberías saber de...

—Buenas noches, señoritas. —Joseph apareció ante ellas y no dejó a Emmeline terminar su advertencia—. Lady Ashleigh, Lady Emmeline.

—Lord Thornehill. —Ash saludó derrochando su típico encanto—. Yo debería... —Pero entrecerró los ojos de nuevo mirando algo por detrás de Emmie, y se corrigió—. No, si yo los dejo solos, Lord Welltonshire estará aquí en un segundo. —Joseph miró en la misma dirección y asintió en conformidad.

Inapropiadamente Hermosa (Confesiones en la noche #1)¡Lee esta historia GRATIS!