Gladiador.

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Lás cosas se habían facilítado una vez que nós encontramos en los pisos superiores, habiamos encontrado la forma de llegar y tuvimos que proceder cuidadosamente por que no sabiamos si encontrariamos otro grupo de guardias patrullando. Estabamos caminando frente a unos comercios de ropa, todo estaba extrañamente vacío, ¿adonde se habían ido los otros refugiados?, eso no me daba buén presentimiento.

-¿Que habra pasado con las personas? -pregunte mientras observaba a todos lados.

-Tal vez fueron a hacer sus rituales de iniciación. -sugirio Sebastian.

-¿Vas a seguir con eso?- cuestiono Luis.

-Oye, apenas ayer no creiamos que los zombies existieran, y ya hemos matado dos.

-¿Dos? -pregunto la chica.

-Si, Albert mato uno anoche. -informo Sebas. Albert bajo el rostro, no le era muy placentero recordar aquello.

-¿Que paso? -pregunto Tsundere dirigiendose a Albert. El dio un resoplido y contesto.

-Estabamos en la fiesta de una amiga mia, escuchamos unos gritos en la calle, sali a ver que pasaba y la encontre a ella bajo uno de esos monstruos forcejeando para quitarselo de encima. -rasco su nuca en un tic nervioso que repetia con constancia. -Tome un arma que tenia, le apunte y lo amenaze para que se alejara, pense que era solo un ebrio o un retrasado mental, en fin, el se acerco a mí, me asuste, senti que debia guardar mi arma... pero dispare, solo hale del gatillo y esa cosa ya estaba muerta, así de simple. -dio un profundo respiro en señal de estres.

Me senti culpable en ese instante, el queria evitar ese accidente, pero yo lo incite a disparar. Puedo recordar mis palabras con presición, incluso el tono de mi vóz que se repetía en mi mente una y otra véz, no podia dejar que la culpa simplemente se deslizara a traves de mi, para mi era innegable que yo era el culpable.

-Oye, ¿crees que Allison, este bien? -pregunto Luis. Albert lo miro y dejo sus hombros caer.

-No lo se.

Continuamos caminando por el centro comercial en silencio, buscando una salida que no estuviera tan bloqueada, pensamos en buscar el tunel por el que habiamos entrado, pero al parecer nos habiamos desviado mucho mientras dabamos vueltas por el sótano, estabamos desorientados, pero no tanto como lo estabamos allí abajo.

-¡Buenas tardes, muchachos! -la voz de Jorge retumbo en todo el centro comercial, nos detuvimos y pusimos en posición de defensa, todos los organos en mi pecho se detuvieron, los altavoces que se encontraban a nuestro alrededor emitian el sonido de su arrogante voz casi a la perfección. Parece que de alguna manera logro llegar a una sala donde tenia a su disposición todos los altavoces del Sambil. -¡Veo que se sorprenden de escucharme! -rio el hombre, al parecer tambien tenia acceso a las camaras. -Solo me pase a darles la despedida, ni siquiera me dijeron "adios". Bueno, tambien queria agradecerles por lo que hicieron, hey niña, esa bala se sintio muy agradable dentro de mi pierna... ¡ahh!, por supuesto no me puedo olvidar de ti Bruno, asesinaste a varios de mis hombres, y dejame decirte que lo hiciste de una manera muy creativa e inteligente, me quito el sombrero muchacho. -su risa otra vez resono por el edificio. "Asesinaste a varios de mis hombres", era muy conciente de que yo fui el responsable de sus muertes, pero... ¿que otra opción tenia?, no iba a permitir que le hicieran daño a mis familiares. -Así que... dejenme devolverles el favor. -empezaron a sonar las alarmas de incendio, pero no habia indicios de fuego en ningún lado. La voz de Jorge se alzaba por sobre las sirenas. -¡Tal vez se pregunten donde estan los refugiados, bueno solo tienen que alzar la vista!

Todos miramos arriba, en los pisos superiores se asomaban desde los balcones varias personas, algunos uniformados, otros solo de civiles, nos miraban con asombro, otros sonreian y unos se les podia notar algo de lastima, parece que ellos sabian lo que pasaria acontinuación.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!