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Primeros intentos

El continuo tic tac del reloj de la salita de la casa Cabello contrastaba con el lento caminar del nuevo miembro de aquella familia.

Con lentitud asombrosa, digna de una tortuga, el pequeño animalito intentaba cruzar de un lado al otro de la mesa ratona.

Le tomó cerca de 35 minutos avanzar dos pasos, y aunque al otro lado de la mesa no había nada más que una pequeña bandejita con agua, al parecer no se iba a rendir hasta no conseguirlo.

Charlie, quien miraba atento los movimientos del animalito, sonrió al notar que la tenacidad del reptil que ahora tenían por mascota le recordaba mucho a otro miembro de su familia. Su hija Camila.

- Lento, pero seguro - le susurró a la tortuga antes de darle un sorbo a su ultima cerveza.

Miró nuevamente el reloj y vio que el Príncipe Encantado llevaba quince minutos de retraso. Quiso enviarle un nuevo mensaje pero en cuanto tomó su teléfono el sonido del carruaje, para efectos prácticos, el ronroneo del Volvo se escuchó afuera de la casa.

Charlie suspiró aliviado y se puso de pie para abrir la puerta.Otro suspiro fue lo que se escuchó cuando los dedos de Lauren acariciaron muy despacio la mejilla de Camila. Se había quedado profundamente dormida en cuanto subió al Volvo pero le bastó aquel leve toque para abrir de inmediato los ojos. Lauren le sonrió muy despacito cuando ella la miró con sus eternos ojos chocolates. Ella sonrió de manera tímida en respuesta.

- Llegamos a casa - le dijo lentamente. Mila miró hacia la casa y vio la luz de la sala encendida -. Charlie está esperándonos - le habló esta vez en señas anticipándose a ella.

- Lamento haberme quedado dormida, yo no... - ella movía sus manos rápidamente.

Lauren acarició nuevamente su mejilla y negó. Mila se obligó a respirar ante aquella sobrecogedora sensación que le provocaba la cercanía de Lauren.

Una corriente extraña emanaba del cuerpo de ambas cuando se tocaban, y a pesar de ser poco usual no era incomoda... Era simplemente especial... Como ellas.

Disfrutaron del silencio que las rodeaba unos minutos más. Es que para ambas aquella noche parecía aún una verdadera fantasía, un sueño perfecto. Habían sido honestas con la otra, habían abierto sus sentimientos, tocado las puertas del corazón de la otra encontrando una hermosa respuesta del otro lado. Un sincero te amo que cambiaría la manera del ver el mundo de ambas. Ahora lo veía a través del cristal del amor.El silencio tan perfecto que las envolvía se rompió unos segundos después cuando del pecho de Camila escapó un suspiró del alma enamorada. El verde jade de los ojos de Lauren brilló con mayor intensidad cuando de los labios de Camila, nuevas palabras se escucharon.

- Gracias por...esta noche - pronunció Mila con su voz algo tímida.

- ¿Tienes idea cuan hermosa es tu voz Camila? - le dijo ella con señas -. ¿Tienes idea cuanto anhelé volverla a escuchar desde aquel día que dijiste mi nombre después del accidente? ¿Tienes idea cuantas veces quisiera escuchar mi nombre ser pronunciado por tu voz de ángel? Te amo, te amo Camila... Y creo que de eso tampoco tienes idea...

- Tengo idea de cuanto te amo yo - contestó ella antes de mordisquear su labio inferior.

Lauren acercó sus labios a los de ella para así liberarlos con un pequeño beso. Ella sonrió sobre sus labios y antes de separarse de ella besó la comisura de sus labios.

- Me encantaría hacerte un millón de preguntas Camz... ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Desde cuándo? Pero sé que no obtendré ninguna de esas respuestas ahora - Ella asintió con fuerza aunque no sabía con claridad si las preguntas iban relacionadas con sus sentimientos o con su nueva facultad de hablar -. Además si te detengo un segundo más en el auto el Jefe Cabello va a querer matarme y no puedo morir ahora, no al menos que sea de felicidad por estar a tu lado - Una sombra se vio aparecer en el porche casi enseguida.

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