Capítulo 2

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Ariza despertó al día siguiente, asustada al escuchar un desgarrador grito, o tal vez, fue ella, no estaba segura de nada. Intentando comprender si era un sueño o la realidad, comenzó a observar su entorno y pudo darse cuenta de que estaba en su habitación y que ya era de día.

Por desgracia, tenía la horrible sensación de que ese día sería uno muy malo y no porque fuera noche de brujas, muertos vivientes ni monstruos de todo tipo, es decir, Halloween; no, no era por eso. Sino que ella había tenido pesadillas con la visión de esa mujer antigua en diferentes escenarios y en cada una de ellos había sido aterrador. Lo peor, era que en todos sus malos sueños, ese cadáver siempre terminaba sacando de su putrefacta boca, una lengua que tenía llagas que derramaban una sustancia verdosa y la pasaba por su rostro justo en el mismo lugar donde hacía unas horas atrás, Elián le había hecho exactamente lo mismo dejándole la más horrible sensación.

En sus pesadillas, esa mujer muerta después de lamerla, reía de forma perturbadora. De su rostro horrendo, le caían pedazos de piel muerta y tenía sangre seca manchando toda su ropa, pero, no se comparaba con el desagradable olor que para su desgracia parecía en ese mismo momento, estar pegado en su nariz.

Su teléfono comenzó a sonar y se dio cuenta de que ese sonido era el que la había despertado realmente. En el proceso de contestar notó que el reloj de su mesa de noche le indicaba que ya había pasado la hora de entrada a su trabajo.

Maldijo por dentro porque seguro la llamaban de su oficina y tendría que excusarse de no ir hoy.

—Diga...

— ¿Ariza Nicona?

— ¿Quién...? —intentó preguntar al darse cuenta de que no había visto el identificador de llamadas por ver el reloj despertador.

—Soy el detective Ray Formant de la policía metropolitana, ¿me recuerda? Quiero hablarle sobre su amigo Elián Narvaez.

Un escalofrío atacó su cuerpo sin piedad.

Aquella llamada era la que sabía recibiría algún día. El detective Ray siempre había estado tras Elián ya que una vez, lo había llamado para interrogarlo por el asesinato de una mujer. Su amigo fue el último en verla con vida y aunque no tenía ninguna coartada nunca fue acusado formalmente. El detective hizo hasta lo imposible por demostrar que él tenía algo que ver, pero nunca pudo comprobarle nada.

Sin embargo, ahora por el tono del detective, sabía que Elián había cometido un terrible error.

— ¿Qué sucedió?


********

Doce horas antes

Elián estaba parado frente a la puerta de Virginia; delante de él, había una casa demasiado sencilla para la forma en que ella se comportaba delante de todos en la oficina, como si fuera una chica adinerada que nadie merecía estar con ella; pero, él sabía que eso era pura mierda. La había seguido por semanas, trabajándola poco a poco hasta que ella aceptó ir a ese bar con él.

Todo para que le cancelara a último momento. Ahora era ya el momento de hacer lo que deseó desde que la vio entrar en su oficina cuando recién comenzó a trabajar allí.

Su hora había llegado.

Tocó el timbre y cuando la puerta se abrió sin mucha demora, Virginia apareció visiblemente sorprendida de verlo ahí. Ella vestía un pantalón simple de algodón y una camiseta delgada que dejaba ver las aureolas de sus pechos a pesar de tener sujetador puesto. La mujer de piel aceitunada vestía el clásico atuendo que se usa cuando se está en casa sin ganas de salir a ningún lado.

Poseerte, mi destino¡Lee esta historia GRATIS!