iii

265 41 0

hace unas semanas egresé. sin embargo el humor de festejo que esto merece no estaba presente. puede que sea porque todes sabíamos que entre nosotres alguien no había llegado a egresarse. su foto pegada junto a las nuestras, su nombre en la que fue su aula hace tres años atrás, su familia presente. todo esto daba la sensación de que no había nada incorrecto sin embargo algo faltaba: ella.

horas antes sus amigas, entre ellas mi mejor amiga, le habían rendido un homenaje en el colegio con todes les que formamos parte de él presentes. ver cómo lloraban recordando a quien fue su compañera terminó por romper mi corazón. mi más amiga sollozando sobre mi hombro, rememorando el dolor que no deja de sufrir desde que no está. y yo, que no tuve la oportunidad de conocerla lloro junto a ella.

cuando veo las lágrimas corriendo por sus mejillas, sintiendo sus sollozos como propios, lo que más me asusta no son las preguntas que me asaltan. son las respuestas de éstas.

¿cuántas mujeres estarán pasando por esta misma situación ahora mismo? si hay una mujer asesinada cada dieciocho horas sólamente en Argentina, ¿cuántas están buscando, encontrando, llorando a su amiga, hermana, novia, conocida, desconocida mientras yo escribo estas palabras? ¿cuántas chicas están dando su última respiración? ¿cuántas otras están saliendo ahora mismo de sus casas sin saber que no van a volver?

sería ingenuo decir que hay un sólo culpable. podríamos echarle todas nuestras broncas a ese hijo de yuta que decidió arrebatarle la vida a una niña de sólo quince años. podríamos pensar que es un enfermo, un malviviente. sin embargo no lo es. él es un sano aprendiz del sistema que avala y permite estas cosas sucedan. un sistema que le enseña a maltratar, denigrar y asesinar a las mujeres. él es culpable, pero no es el único.

el tío que hace comentarios machistas en los almuerzos familiares, el amigo que recibe la difusión de las fotos por el grupo de whatsapp y no dice nada, el padre que escucha como su hijo la trata de puta y hace oídos sordos, el primo que no lava los platos, el novio que le insiste cuando dice que está cansada, el abuelo que le hace señas y silba desde el auto, el policía que encubre las redes de trata, el periodista que la maltrata al aire, el político que recorta presupuestos.

desde el más insignificante hasta el más importante.

porque el machismo, en cualquier medida, mata.

Furia FeministaRead this story for FREE!