Camino a lo inevitable

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Un par de horas antes...

Vincent estaba nervioso y ansioso, hacía un tiempo que estaba dándole vueltas a algo muy importante en su cabeza, pero no se había atrevido a decirle nada a Orazio; no obstante, era algo que tarde o temprano tendría que suceder y él estaba convencido que el momento había llegado y no podía darle más largas.

Sabía que Orazio ya sospechaba que algo pasaba aun así no le reclamó nada, sólo estaba absorto y deprimido; no fue su intensión provocar esa aprensión en él ni tampoco tenía planeado que se sintiera mal, pero había tomado una decisión importante y dejar que las palabras salieran a boca de jarro, no era algo factible; él debía prepararse y encontrar el momento indicado para hacerlo cómo era debido.

Y ese día había llegado.

Todavía tenía el teléfono en la mano mientras miraba la pantalla apagada; él se encontraba detenido en la vereda de la entrada principal del edificio donde trabajaba, estaba llegando de hacer unas diligencias y ya iba un poco para prepararse, esa noche hablaría con Orazio.

Su mente volvió a la llamada y cerró los ojos al recordar lo terrible que sonaba Orazio y estuvo a punto de sincerarse antes de tiempo y hablar con toda honestidad, pero no lo hizo; no quería lastimarlo, pero era inevitable.

—Vincent, tengo que ir por Damián —la voz de su Dominic le sacó de sus pensamientos, él estaba saliendo del edificio.

—De acuerdo, no olvides lo que acordamos.

— ¿Estás seguro de todo esto? Sigo pensando que hace mucho debiste haber hablado con Orazio, él merece saberlo antes que nada —su voz era muy seria—. Además, Damián está molesto porque hoy habló con Orazio y como imaginaras debieron haber hablado de ti —Dominic le dijo con una expresión molesta.

Él era su amigo, no quería abusar ni mucho menos causarle problemas con su pareja, pero él necesitaba de su ayuda.

—Sí, estoy muy seguro de todo esto —respondió intentando apaciguar sus propios nervios—. Solamente necesito que hagas lo que te pedí.

Sin responderle, su amigo, se retiró dejando a Vincent temblando de anticipación ante lo que sucedería; si Orazio reaccionaba distinto a cómo esperaba, no sabía que haría para que todo quedara en los mejores términos sin que nadie salga lastimado.

Sacudió su cabeza convenciéndose de que Orazio aceptaría sin problemas.


***********

Dos horas después...

Vincent tenía todo listo, vio su reloj y no pudo evitar sentirse inquieto al comprobar que su amigo ya debía haberlo llamado. Comenzó a dar vueltas en el estrecho balcón donde se encontraba sin molestarse en ver que había personas que comenzaban a mirarlo desde sus respectivos lugares.

Él estaba vestido elegante con el traje que había sacado a escondidas de Orazio; se detuvo un momento y pudo ver que un hombre de aspecto bonachón lo miraba risueño, parecía que se divertía a expensas de él. Desvió su mirada y sacó su móvil para llamar a su amigo cuando este sonó haciendo que diera un pequeño salto por el susto, estaba demasiado nervioso, respiró profundo y contestó.

— ¿Dónde estás? —Preguntó mordiendo las palabras— Ya deberías haberme llamado...

— ¡Orazio no está! Estoy llamándolo a su móvil desde hace un buen rato y no responde. Tuve que entrar con la llave que tengo de emergencia, pensé que algo le pasaba, pero no está en casa —después de una pequeña pausa añadió—. Tengo que decirte que Damián me contó todo lo que habló con Orazio.

— ¿Has ido a la oficina?

—Estoy aquí ahora, no hay nadie, igual que en el segundo piso, seguro que ya estuvo aquí y vio todo de lo contrario el encargado no se hubiera ido —le informó con un gruñido—. Te dije que le hablaras antes.

En ese momento una helada corriente le recorrió el cuerpo de una forma brusca, sabía que la había cagado, pero él tenía la esperanza de que no fuera tan desastroso.

—Creo saber a dónde ha ido. Espérame como lo habíamos planeado —estaba a punto de volverse loco—. Por favor, ve y sigamos como lo había planeado, estoy seguro de solucionar esto —añadió casi rogando.

—Está bien —dijo Dominic todavía molesto antes de colgar.

Vincent inmediatamente llamó para asegurarse de lo que ya sabía. Después de sonar unas cuantas veces al móvil del joven de la limpieza, éste contestó.

—Hola, soy Vincent, quería preguntarte algo, ¿llegó Orazio a buscarme a la oficina? —preguntó de inmediato sabiendo ya la respuesta.

—Sí, llegó media hora antes de la hora usual de cierre y como no estaba le di la llave de la nueva oficina... —el chico hizo una pausa y Vincent cerró los ojos imaginando la cara de Orazio al entrar a esa oficina—Lo siento si no debía...

—No, descuida, no hay ningún problema, es que no estaba allí.

—¡Ah! Pensé que había sido un error —escuchó tranquilizarse el joven.

—Nos vemos el lunes —se despidió y cortó.

Guardó su móvil y sin perder tiempo tomó el paquete que tenía en una de las sillas y fue donde la anfitriona para cancelar la cena que tenía reservada. Después hizo una llamada rápida y fue al único lugar dónde estaría Orazio.

Sabía que al no encontrarlo en la oficina y comprobar que él le había mentido, era obvio que en ese momento la estuviera pasando muy mal. Rogaba poder solucionar lo que él mismo había provocado por no ser honesto.


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