Capítulo 22

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—¿Entonces hoy también dormiste con él?

—Sí, Dannielle, hoy también. De hecho, siempre duermo con él. En la misma cama. Con ropa.

—¿Y tu madre nunca os ha visto? Es decir… Ya sé que es invisible y todo eso, pero… ¿No nota el bulto en la cama?

—Por favor, dila que se calle o la meteré un calcetín en la boca. Un calcetín sucio y sudoroso.

Me mordí la lengua para no reír ante el comentario de Keith. La verdad es que Dannielle llevaba toda la mañana insistiendo con preguntas acerca de él y yo. Había momentos en los que realmente me arrepentía de habérselo contado todo. Aun así, resultaba gracioso ver cómo sacaba de quicio a mi novio (por una vez no era yo la que perdía la compostura).

—Bueno, si ha visto cualquier clase de bulto, está claro que no me ha dicho nada —acabé contestándola—. Por cierto, creo que Keith ya está empezando a hartarse de tantas preguntas.

Observé a mi amiga frunciendo el ceño y luego parándose en seco. Estábamos en el pasillo del instituto, así que se dejó caer contra la pared, apoyándose en las taquillas.

—Vaya, con toda la historia de ser invisible ni si quiera me acordaba de que podía estar por aquí.

—Corrección, no es “podía estar”, es “está por aquí”. Yo siempre estoy por aquí.

Rodé los ojos. Keith ya estaba empezando a desvariar. Tal vez sería mejor ir empezando a cambiar de tema…

—Bueno, ¿no estás nerviosa? ¡Esta es nuestra última hora de clase!

Mi amiga elevó una ceja, burlona.

—Diría que nerviosa no es la palabra. ¡Feliz! ¡Por fin vacaciones! Y tú podrás disfrutar de más tiempo a solas con tu bomboncito…

Traté de sonreír, aunque realmente fue difícil. Las vacaciones ya no significaban para mí lo mismo que el año pasado, porque si el portal del que mi padre me había hablado seguía abierto, probablemente me tendría que despedir de Keith… para siempre.

Como si hubiese estado leyendo mi pensamiento, sus ojos se encontraron con los míos, suspicaces, y me regaló una calmada sonrisa. Ya habíamos arreglado todo. Le había dicho a mi madre que me iba todas las vacaciones con mi padre y volvería para el inicio del curso, de forma que no se preocupase por mí, porque si Keith se iba, no creía poder volver a pisar la habitación que había estado compartiendo con él en mucho tiempo. Y en menos de dos días ya sabría si Keith se quedaba, o se iba…

—Mira, por ahí viene Eli.

Me giré hacia donde Dannielle señalaba. El chico venía arrastrándose a la fuerza hacia la última hora de clase. Después de nuestro encontronazo hacía dos semanas con él y su… ¿novio?, habíamos hablado alguna vez entre clase y clase. Resulta que pudo arreglarlo todo con ese chico y ahora están en algo así como una relación, pero la mantienen en secreto. Me daba un poco de pena, por lo visto no se atrevía a salir del armario.

—Mira, por ahí viene el chico que trató de quitarme la novia. Lástima que la yo le vaya más. Bueno, era de esperar, nadie puede resistirse a mí…

—Keith, calla —Le regañé por lo bajo.

Últimamente estaba demasiado pesado con esa clase de bromas, como si le hubiese subido su nivel de belleza a la cabeza. Dannielle rió por lo bajo, claramente oyendo lo que había dicho. Podía ver su mente trabajando y tratando de imaginar qué era lo que Keith podía haber dicho. Apartándome un mechón de pelo de la cara, les di la espalda para encontrarme con Eli, quien nos había visto y ahora se acercaba a nosotros.

El sexy chico invisible que duerme en mi cama  © | REESCRIBIENDO¡Lee esta historia GRATIS!