Capítulo 21

467K 36.1K 11.9K

Parpadeé asombrada. ¿Eli era gay? ¿En serio? No es que tenga ningún problema con eso, pero… ¿no había estado la noche anterior teniendo una cita conmigo? Como si hubiese sido capaz de oír la voz de Keith, Eli se apartó del chico pelirrojo con quien estaba compartiendo el beso y, segundos más tarde, nuestras miradas se encontraron. Su rostro tranquilo pasó a ponerse pálido y sus ojos se abrieron sobremanera. Apreté los labios, comenzando a encontrar aquella situación divertida.

—Lauren… ¿Qué haces aquí?

Elevé las cejas. ¿Qué hago aquí? Supongo que algo parecido a él, aunque en mis planes no intervenían chicos pelirrojos a los que besar…

—Bueno… Había quedado con Dannielle, pero… esto parece más interesante.

No pude reprimir una sonrisa ante la cara que puso Eli al escucharme.

—¿Dannielle? ¿Está también Dannielle aquí? —inquirió, realmente preocupado.

—Debería, ya hace quince minutos al menos que la estoy esperando —me quejé, mirando de soslayo la hora en mi teléfono móvil.

—¿Eli? –Llamó el chico pelirrojo, reclamando atención–. ¿Pasa algo?

Mi amigo negó con la cabeza, para luego centrar su atención de nuevo en mí.

–Escucha, Lauren, esto no es lo que parece. Yo…

—Oye, no tienes por qué darme explicaciones —le corté, aun haciendo vanos intentos por no reír—. Admitiré que estoy un poco… impactada, pero… Bueno, esto es cosa tuya.

—No te tiene que dar explicaciones y una mierda —saltó Keith a mi lado. Vaya, había estado tan callado que prácticamente me había olvidado de él. Increíble—. No sé tú, pero mi instinto cotilla está reclamando por respuestas.

—Oye Eli, no sé de qué va todo esto pero yo creo que me largo de aquí.

El chico pelirrojo que acompañaba a Eli se levantó, agarrando una chaqueta del brazo del sofá. Estaba notablemente cabreado. Bueno, yo también lo estaría. Al fin y al cabo su cita se había puesto a dar explicaciones a una desconocida de por qué estaba con él. Y por qué su lengua estaba enterrada en la garganta del otro.

—No, Alex, espera —le llamó Eli, pero el chico ya se estaba alejando y no volvió la cabeza hacia atrás en ningún momento.

—Siento haberte estropeado la cita —me disculpé, viendo a mi abatido amigo desplomarse en el sofá y ocultando el rostro entre sus manos.

Eli suspiró, negando con la cabeza y haciéndome sitio para que me sentara a su lado. Mientras lo hacía, Keith tomó el asiento en el que Alex había estado anteriormente.

—Parece que estás tomando mis costumbres, Lauren —bromeó Keith—. Estropear las citas es cosa mía.

—No te preocupes, ya hablaré con él más tarde —suspiró Eli—. De todos modos parece que últimamente no estoy teniendo mucha suerte con todo este asunto de citas… Primero tú, luego Alexander…

—Es cierto… ¿por qué accediste a una cita conmigo si te gustan los chicos?

No pude evitar preguntarlo. Lo cierto es que estaba confusa. Él había salido el día anterior conmigo, y con intenciones nada amistosas. Pero ahora resultaba ser gay. Pues simplemente no lo entendía.

—No soy gay, Lauren —confesó con una sonrisa ante mi cara de aturdimiento.

¿Cómo? Vi a Keith frente a nosotros alzando las cejas, sorprendido. Ese era el momento en que llegaban las explicaciones, ¿no?

El sexy chico invisible que duerme en mi cama  © | REESCRIBIENDO¡Lee esta historia GRATIS!