Capítulo 18

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Despertar por la mañana y que él sea lo primero que veas, ya era normal para mí. Despertar por la mañana y que él sea tu novio… Eso sí era un cambio. Y uno de los mejores cambios de mi vida, debo añadir.

Keith continuaba con los ojos cerrados. Sus preciosos ojos azules. Me encantaría poder obligarle a abrirlos y derretirme bajo su mirada, pero encontrar un momento en el que él estuviese así de tranquilo era demasiado difícil como para desperdiciarlo. Sus brazos me abrazaban cerca de él, y no tenía la menor intención de apartarle. Con suavidad, acaricié su cabello rubio ondulado. ¿De verdad no había sido todo un sueño? Porque de ser así, juro que mataría y escondería los pedazos de quien me despertara.

Mi teléfono móvil vibró en la mesita de noche. Con cuidado, estiré la mano para cogerle. Era un mensaje. De Dannielle.

“¿Qué tal la cita con sexy Eli? ¡Quiero detalles!”.

Volví a dejarle sobre la mesita, ya contestaría más tarde. ¿Cómo se tomaría mi amiga el hecho de que la cita hubiese salido lo siguiente a fatal? Además, ¿qué iba a decirle? “No, mi sexy ya-no-amigo-invisible se las apañó para estropearla. Pero no te preocupes, ahora es mi novio. Mi novio invisible”. Creo que me tomaría por loca y me mandaría directa a que un psicólogo me examine. De verdad, podría escribir una historia solo hablando de Keith. Algún día.

—Lauren, ¿ya estás despierta?

Noté cómo Keith se removía ante la entrada de mi madre en el cuarto. Podía haber pasado una eternidad desde que él apareció en mi vida, pero aún no me acostumbraba al hecho de que los demás no podían verle. En especial cuando estaba abrazado en la cama conmigo. Esa debió de ser la razón por la que mi corazón casi se sale del pecho cuando vi a mi madre.

Ella me miraba expectante con su pijama aun puesto. Parpadeé, reaccionando por fin al hecho de que Keith era invisible y tratando de ralentizar mi corazón. La luz de la ventana se colaba en el cuarto, y a juzgar por la claridad debían de ser más de las once del mediodía.

—Eh… Sí, claro… ¿Querías algo, mamá?

Cuando hablé noté cómo Keith se removía un poco más. Estuve tentada a pegarle y despertarle de golpe porque el movimiento de las sábanas empezaba a ser demasiado perceptible. Afortunadamente mi madre parecía estar demasiado adormilada como para notarlo.

—He pensado en que podríamos desayunar juntas y así hablar sobre cómo nos fue ayer en la cita.

Di un gran bostezo. No parecía un mal plan. Sin embargo, ¿de veras era necesario desayunar? Se me hacía a mí que era más razonable esperar a la comida.

—Por cierto, tu padre llamó —dijo de pronto, antes de salir de mi habitación—. Quiere que vayas a cenar con él esta noche y parecía importante.

—¿Papá llamó? —Pregunté sin poder ocultar mi asombro.

—Sí, esa fue la razón de que me despertara. Bueno, al menos me alegro de que por fin empieces a relacionarte con él, ya era hora. Siempre pensé que Garrik debería ser más cercano a ti…

Medio sonreí cuando ella dijo eso. Sí, era cierto que me estaba acercando más a mi padre. Y tal vez fuese gracias a Keith y a la historia que les unía a ambos, pero al fin y al cabo, ella tenía razón. Aunque me había costado un poco deshacerme de ese caparazón de orgullo y resentimiento hacia él. Bueno, no, en realidad sigo tratando con él… Pero va mejorando, que es lo que cuenta.

Mi madre salió del cuarto, cerrando la puerta tras de ella, y por fin respiré tranquila. No había notado que estaba en tensión hasta que sentí mis músculos relajarse.

El sexy chico invisible que duerme en mi cama  © | REESCRIBIENDO¡Lee esta historia GRATIS!