¡Eres igual a mi!

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La única forma de déscribir el sentimiento que experiméntaba en ese momento era... ¿pánico?, ¿horror?, ¿sentir que en algún punto mis piernas me abandonarian y caeria desmayado al suelo?. Revovinando: Un ejercito de hombres uniformados, armados y con nada más que locura en su cerebro nos apuntaban todos en nuestra posición, sin mencionar el hecho de que una versión latina de David Bowie con cabello negro y alisado, de ojos pardos, con una sonrisa inusualmente amable y perturbadora, nos observaba con atención.

El hombre nos analizo con la mirada viendonos a todos y a cada uno detalladamente, luego miro a sus alrededores notando las armas de nuestros atacantes.

-Oh, por favor disculpen. -se excuso el hombre con una pequeña reverencia. -Oigan, bajen sus armas, ¿que no ven que son invitados?. -ordeno el hombre a lo que los uniformados obedecieron con una sonrisa. Nosotros seguiamos con nuestras armas en mano, pero en mi caso me era imposible bajar el brazo, estaba como una estatua.

-¿Quien eres?... me refiero a ¿eres el jefe?. -pregunto Luis.

-Bueno... -rio el hombre- podria decirse que si.

-Entonces tu eres el responsable de convertir a estas personas en prisioneros. -anuncio la chica cambiando el ángulo de su arma en la dirección de Jorge.

-Asi es señorita. -dijo con naturalidad dando un paso al frente, ella retrocedio un paso. -Y puedo agregar que estoy salvando a otras personas también.

-Esa no es excusa, te sugiero que me des una razón para no atravesar tú pecho con una bala.

El hombre torcio su labio inferior, miro atras y luego fijo su vista a la chica.

-A menos que quieras que tus amigos mueran... te sugiero que quites tu dedo del gatillo. -sentencio el hombre acercandose al rostro de la chica, se escucharon varias risas detras, provenientes de los guardias.

La chica se tenso al punto de temblar completamente, la impotencia la inundaba, estaba tan cerca de acabar con ese idiota de una vez, pero bajo su arma fulminando con la mirada al sujeto.

-Bien hecho. -dijo y se alejo un paso atras, junto sus manos en un aplauso y suspiro. -¡Okey!, claramente empezamos mal, así que lo hare de nuevo. Hola, soy Jorge, el gerente general de este refugio, -hizo un arco sobre su cabeza- puedo ver que ustedes tienen habilidad, lograron entrar, atacaron, robaron a uno de mis guardias y lo encerraron en un baño, -el hombre se arqueo de la risa-... eso fue bueno, y encontraron la manera de escapar de nuestras bodegas, lamentablemente para ustedes, cayeron en una de nuestras trampas, pero... -me miro fijamente.- uno de ustedes sospecho de nuestro plan. -se me acerco a paso firme y lento, me asuste e hice lo que crei adecuado, le apunte directo a su pecho, todas las armas se fijaron en mi, Jorge no se detuvo y se coloco frente a mi. -¿Como te llamas?.

Yo me sentia agobiado, tal vez fuera una pregunta casual, pero en esta situación ya nada podia ser casual, tenia miedo de responder, pero no se me ocurrio una idea para que use mi nombre en mi contra.

-Bruno.

-Umm... okey, Bruno dime, ¿tu sospechabas de que esto era una trampa? -dijo con la más amable sonrisa que su rostro le permitia.

Yo aún desconfiado, asenti.

-Hmm, -carraspeo- bueno, eres muy observador muchacho. -se alejo con las manos entrelazadas en su espalda. -Estoy casi seguro que tu fuiste el de la idea de liberar a los otros prisioneros, ¿o me equivoco?.

Yo no respondi, el lo tomo como una respuesta positiva, lo note en su sonrisa en señal de victoria.

-Okey, siganme tengo algo que mostrarles. -dijo el hombre dandose la vuelta, abriendose paso entre los guardias.

Zombienezuela. ¡Lee esta historia GRATIS!