Capítulo 4

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Stefan.

Camino por la calles de Hemsworth completamente solo. Mis manos yacen metidas en los bolsillos de mi sudadera negra mientras que dejo que la música que se reproducen a todo volumen por mis auriculares me transporten a otro lugar. La letra de la canción es deprimente por lo que mi estado de ánimos no es el mejor.

Sé exactamente cómo me siento. Como una completa mierda. No sé en qué carajos estaba pensando al hacer ese hechizo estúpido. Al principio me pareció una excelente idea, sólo son sueños y los sueños no le hacen mal a nadie, pero a mí sí me lastiman. Ver a Chase todas las mañanas después de haber estado con su novia en sueños me hace sentir extremadamente culpable, gozar de el sexo con Giselle me hace sentir como la mierda y saber que el hechizo es casi irrompible me hace sentir aún peor.

Me comuniqué con Celeste para que se deshiciera de el hechizo, pero su respuesta me decepcionó por completo. Básicamente me había dicho que era casi imposible y que si quería que Giselle dejara de soñar conmigo que durmiera de día y que me manteniera de noche despierto, gran opción ¿no?

Paso una de mis manos por mis cabellos y los echo hacia atrás. Necesito dejar de pensar, necesito dejar de recordar la mierda que me rodea… necesito dejar de pensar en ella.

Mi vista se concentra en un grupo de chicas sentadas en una de las bancas. Una de ellas, la rubia teñida de ojos oscuros, me guiña el ojo cuando nuestras miradas se cruzan y yo le sonrío, pero no me detengo para que su coqueteo llegue más allá. No sé para dónde me dirijo, sólo necesito alejarme un poco de la realidad de mi vida. Y es ahí, mientras camino por las calles y escucho la triste melodía, que se me ocurre volver al mundo mágico, el único lugar en dónde me alejaré de la tentación.

Mis pasos se detienen frente a una tienda que se dedica a vender peluches y cualquier clase de regalos de esos que darías en el día de San Valentín. Automáticamente mi vista cae en el gran tigre de peluche que se ve en el área de exhibición. El tigre es bastante grande, tiene una pequeña almohada en forma de corazón entre las patas y se puede leer las palabras "I Love You" escritas ahí.

Muerdo mi labio inferior mientras decido si comprarlo o no. Mascullo una maldición antes de adentrarme en el lugar. Una empleada no tarda en atenderme y no me detengo a mirarla a detalle cuento le pido el gran tigre. La chica no tarda en darmelo y pido que no me lo embolse.

— ¿Alguna otra cosa, joven? — Pregunta, colocando el peluche sobre el mostrador.

— Sí — digo de inmediato —. Ella va a cumplir años muy pronto y deseo regalarle algo.

— ¿Qué tiene en mente? — Levanta una de sus cejas.

— Bueno, algún collar o algún brazalete… la verdad no tengo idea, soy nuevo en todo esto — suelto una risa nerviosa al final mientras rasco mi nuca.

— Bueno, tenemos algunos collares y de seguro encontraremos algo que le guste — me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa.

Después de algunos minutos viendo collares y brazaletes decido comprarle un collar con un dije en forma de corazón y la letra G gravada en él. Decido darle el tigre ahora que está en el hospital y el collar después. Antes de irme le pido a la empleada una tarjeta para escribirle algo para poder dársela junto al peluche.

Una vez en el hospital trato de no hacerme notar. Lo último que quiero es que mi hermano me atrape con el gran tigre que le voy a regalar a Giselle.

— Buenas tardes — saludo a la mujer de la recepción —, ¿puedo pedirle un favor?

— Claro — la mujer mayor de algunos cuarenta años me sonríe —, ¿en qué puedo ayudarlo?

— Busco a la señorita Giselle Wisocky — la mujer teclea algo en el computador frente a ella antes de volver a mirarme.

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!