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Cierro la puerta de la nevera y me siento en uno de los taburetes, aún no se ha levantado nadie y lo agradezco, necesito tiempo para pensar. Antes de prepararme el desayuno camino hacia el baño y me miro en el espejo, no he podido dormir en toda la noche pensando en cómo ha acabado todo. Creía que Dylan entendería todo, porque al fin y al cabo es mi futuro y no dejaríamos de vernos ya que el año que viene nos reuniríamos en Nueva York, cuando su madre ya estuviera mejor. Nunca pensé que él se pondría de esa forma, puede que haber esperado tanto tiempo haya sido un error, pero ya no hay vuelta atrás.

Abro el grifo y me lavo la cara, cuando salgo del baño me sobresalto al encontrarme de frente con Dylan.

─Dylan.

Sin decir ni una palabra se acerca a mí y me envuelve en sus brazos, suspira sobre mi cabello, lo aprieto más contra mí, necesito sentirlo.

─Estuve a punto de perder a la persona más importante de mi vida una vez, no quiero perderte a ti también.

Aferre mis manos a su pecho y hundí mi cara en su cuello, las lagrimas salieron solas y allí estábamos los dos, rotos por dentro. No sé si podríamos arreglar lo nuestro pero sé que él quiere hacerlo.

─No, perdóname tú a mí, debería habértelo dicho antes.

Dylan niega con la cabeza y une nuestros labios desesperado por mantener contacto conmigo, puedo sentir lo que él siente y ahora mismo no está bien. Yo tampoco lo estoy, necesito a Dylan más que nada en este mundo, le quiero.

Dylan y yo nos separamos al escuchar ruido en la cocina pero Dylan sigue abrazado a mi cuerpo, James sale de la cocina y detrás de él aparece Thomas.

─He perdido la apuesta.

Ambos miramos como James saca de su bolsillo dinero y se lo entrega a Thomas, Dylan se separa de mí pero solo para golpear a ambos en el hombro.

─Voy a preparar el desayuno, ¿me ayudáis?

Los tres asienten y entran en la cocina, Dylan saca varios vasos del armario y el cartón de zumo de la nevera. James se encarga de los huevos y Thomas de las tostadas, yo pongo la mesa para cuatro pero pronto se unen Harper, Erika y Matt. Mis amigas llevan el pelo enmarañado y el maquillaje restregado por toda la cara, no me imagino como abran terminado las almohadas de sus camas.

Los chicos dejan toda la comida sobre la mesa, Dylan se sienta a mi lado y rodea mis hombros con su brazo acercándome más a él. James engulle como si no hubiera mañana y Harper le mira horrorizada, no puedo reprimir una risita al ver como ambos se miran.

─Hoy es nuestro último día aquí y tenemos que aprovecharlo, ¿qué os apetece hacer?

─Podríamos ir a la feria, hay una a pocos kilómetros de aquí y al lado está la playa.

─Me parece un plan estupendo, podrimos aprovechar y comer algo allí.

─Pues ya tenemos plan, dejaros las maletas preparadas por si llegamos tarde ─ nos indica Harper.

Todos asentimos y terminamos el desayuno, ahora nosotras nos encargamos de lavar los platos y de colocar todo de nuevo en su sitio. Aún quedan unas horas hasta que nos vayamos a la playa y todos nos reunimos en el salón para ver una película.

Erika se sienta sobre su maleta y entre Harper y yo la ayudamos a cerrarla, no entiendo porque lleva tanta ropa si sabía que solo íbamos a estar aquí dos días. Harper saca de su maleta un top negro y unos vaqueros ajustados blancos, también saca de uno de los bolsillos de la maleta unas sandalias doradas que quedan geniales con su conjunto. Erika en cambio ha decidido ponerse un vestido veraniego blanco, acompañado de sus zapatillas rojas.

Yo sigo parada en frente de mi maleta sin saber que ponerme, traje mucha ropa pero ninguna me convence para la ocasión. Harper interviene y me empuja hacia un lado, saca del fondo de mi maleta un vestido color crema que no recuerdo haber comprado.

─Póntelo, te esperamos abajo.

Harper me guiña el ojo y las dos salen de la habitación, me desprendo de mi ropa y me pongo el vestido. Mis hombros quedan al aire y la falda me llega por las rodillas, culmino el conjunto con unos botines marrones. Me maquillo un poco y salgo de la habitación, la puerta principal está abierta y no hay rastro de ninguno de mis amigos.

Todos están esperándome en la furgoneta, menos Harper y James que corren de un lado a otro. James consigue atraparla y la lleva colgada de su hombro hasta la furgoneta, la sienta atrás y besa sus labios pillándola por sorpresa. Me siento a su lado y rio, Dylan sube de copiloto y Thomas conduce. Harper intenta ocultarlo pero sé que le ha gustado el beso que le ha dado James, la conozco demasiado.

Cuando llegamos no hay ningún hueco para aparcar pero Thomas encuentra uno rápido, bajamos de la furgoneta y caminamos hacia la feria. Hay mucha gente alrededor de un puesto de algodón de azúcar, cuando pasamos al lado de él Dylan se para y compra uno para los dos. Arranca un poco de algodón que luego posa en mi boca, sabe a fresa y está muy bueno.

Delante de nosotros van Thomas y Matt, Erika va junto a Harper pero pronto se les une James, quien coge la mano de Harper y está une sus dedos con los de él. Dylan se detiene en seco pero yo continuo andando, cuando me doy cuenta de que no está a mi lado me giro y le veo parado entre tanta gente, tan serio, algo está pasando. Me acerco hasta él y le abrazo, tarda un momento en reaccionar pero cubre mi espalda con sus manos.

─¿Estás bien?

El niega con la cabeza y besa mi frente.

─No me puedo creer que estuviera a punto de perderte.

─Nunca me vas a perder, Dylan, te quiero.

Dylan relaja los hombros y me aparto un poco para poder ver bien su rostro, en su boca ha aparecido una sonrisa, lo que dijo a continuación nunca lo olvidare.

─Yo también te quiero, pequeña.

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