Capítulo 13

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Louis sabía que no podía culpar a nadie de lo que le estaba sucediendo en ese momento.

Pero si pudiera culpar a alguien, culparía a Niall y a Liam, y al universo por conspirar en su contra. Pero más a sus estúpidos amigos, ese par eran de lo peor. Ya tendría tiempo para contarles cuantas eran cinco.

Realmente fue terrible y embarazoso tener que despertar en la cama de otra persona, una que no conocía del todo, con la que había bebido la noche anterior y besado probablemente también. Su expresión fue la mejor de todas, según Harry. Hermosas mejillas sonrojadas y sus manos moviéndose nerviosas. Gracias a Dios ambos conservaban todas sus ropas, una paz interior fue lo que sintió Louis al notar eso.

Ahora estaban camino a la casa de Louis, Harry conducía y él estaba sentado en el asiento copiloto en una extraña posición. Qué podía decir, estaba cansado y le dolía la cabeza, el sol en su cara no era lo mejor del mundo.

Y la razón porque ahora iba en auto, era que Harry, después de explicarle el por qué estaba en su casa (se quedo dormido y nadie pudo decirle dónde vivía) le ofreció amablemente llevarlo a casa. El ojiazul se negó las primeras tres veces, después se dio cuenta de que de todas maneras ya había vivido lo más vergonzoso al momento de que el rizado vio su cara al despertar ¿qué más daba si Harry lo llevaba a casa?

Así que allí estaban, andando a unas cuantas calles de su hogar a punto de llegar.

—Tendrás que entrar por allí... La otra está cerrada porque estan construyendo hm... Algo, en verdad no sé que es —murmuró levantando su mano en dirección a la calle. Harry sonrió por la manera tan vaga en la que Louis habló. A distancia se podía notar la resaca del más pequeño que estaba echo un pequeño ovillo recargando su cabeza en la ventana mientras cubría su rostro con su otra mano.

—¿Qué edad tienes Louis? —preguntó Harry conduciendo en dirección a donde Louis dijo.

—Hm... Diecinueve —respondió bajito.

Harry asintió, pensando en Ethan. Louis apenas era un niño que cuidaba de otro. La situación le causo demasiada ternura, pues a pesar de todo podía notar también como el chico era tan buen padre. Responsable y atento. Justo ahora no se miraba mucho, llegando a casa un día después y el bebé siendo cuidado por su padre. Pero oh, vamos... Louis lo había cuidado desde que supo que estaba creciendo en su vientre. Realmente merecía esa salida.

—La casa color crema —volvió a decir.

Harry avanzó unos metros más y estacionó el coche frente a la casa de Louis. El menor suspiró y se acomodó en el asiento. Miró a Harry y éste le sonrió.

—Gracias por traerme.

—No tienes que agradecer —respondió el rizado.

Louis asintió levemente y apretó los labios.

—Hm... Bien. Muy amable de tu parte.

—Eh, Louis —Harry carraspeó. Enseguida le prestó atención.

—¿Sí?

—¿Quisieras salir luego? Es decir, conmigo. A otro lugar, sin bebidas alcoholicas. Realmente me agradó pasar el rato contigo —rió un poco, haciendo aparecer esos bonitos hoyuelos a los costados de sus labios.

Louis quiso disimular su expresión de sorpresa. Abrió su boca y tragó un poco de saliva. Después asintió levemente.

—Hm, sí. Por supuesto, ¿te veo el lunes en la guardería? Allí podemos ponernos de acuerdo —sugirió torpemente y Harry se derritió ante tal inocencia.

—Claro.

Louis asintió una vez más y abrió la puerta del auto colocando un pie fuera.

—Hm, adiós Harry. Nos vemos luego —se despidió y salió por completo, cerrando la puerta con un leve empujón. Observó al rizado unos segundos por la ventana, éste sacudió su mano y sonrió. Louis también ladeo una sonrisa y agitó su mano. Se giró y comenzó a caminar a la puerta de su casa.

Take the Pressure • Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!