Capítulo 3

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Giselle.

Un molesto zumbido penetra la bruma de mi sueño. Giro sobre el colchón de mi cama hasta colocarme boca abajo y hundo la cabeza entre mi almohada antes de soltar un bostezo. Pasan alrededor de algunos minutos hasta que giro el rostro y abro los ojos. La oscuridad que aborda la habitación sólo deja claro el hecho de que ya es de noche y dormí toda la tarde.

Un nuevo zumbido se hace presente y barro con la mirada la estancia hasta encontrar el motivo de ese molesto ruido. Mi teléfono yace boca abajo sobre una de mis mesitas de noche e ilumina la madera oscura debajo de él.

Al cabo de unos segundos me obligo a colocarme de pies para acercarme al aparato que sigue vibrando contra la madera. Lo tomo y tengo que cerrar los ojos un momento cuando la luz de la pantalla táctil del móvil me lastima la visión. Una perezosa sonrisa se abre paso en mi rostro al abrir los ojos y notar que tengo un nuevo mensaje de Chase en la barra de notificaciones. Deslizo mi dedo sobre la pantalla para bajar la barra y abrir el mensaje.

" ¿Te tomaste la bebida?" Hago una mueca con mis labios al leer el mensaje.

Le respondo con una negativa y miro la parte superior de la pantalla para averiguar la hora.

6pm.

Por primera vez en semanas logro dormir sin que Stefan aparezca en mi sueños. Eso sin duda hace que me sienta de buen humor.

Mi mirada vuelve a caer en el centro de la pantalla cuando la respuesta de Chase no tarda en llegar.

" Bébela, Giselle." Ruedo los ojos y no puedo evitar sonreír al imaginarmelo con una mueca molesta plasmada en su rostro.

" Sí, papá." Respondo con burla antes de encaminarme hacia la salida de la habitación. Chase suele ser muy severo con el mantenimiento de mi buena salud y eso, de alguna forma, me parece adorable.

Ignoro por completo la madera fría debajo de mis pies mientras me encamino hacia la cocina y casi de inmediato noto que me encuentro completamente sola. Una vez en la cocina abro la nevera y busco, entre los cartones de leche, manzana y embaces con comida y frutas, el termo morado y purpura que Wendy me dio para guardar aquel liquido asqueroso y verdoso.

- Bueno - suspiro mientras lo agarro y retiro la tapa -, si no te bebo moriré y Chase se enojará mucho conmigo así que, por favor, que sepas bien... aunque sea una sola vez.

Doy una gran bocanada de aire antes de llevar el termo a mi boca y darle el primer sorbo a la bebida. El sobar amargo rápidamente revienta en mis papilas gustativas y tengo que tapar mi nariz para poder tragar el liquido espeso con sabor a monte.

- Esta mierda sabe horrible - digo, sin poder evitar hace una mueca con mis labios. Tomo una nueva bocanada de aire y cierro los ojos con fuerza antes de consumir todo el liquido del termo.

Una vez ya vacío, lo vuelvo a guardar en el fondo de la nevera para que pase desapercibido y luego me encamino hacia la habitación nuevamente. Una vez ahí enciendo la luz y me encamino a tomar la mochila que dejé tirada en una esquina de forma despreocupada y me encamino hacia el escritorio para luego tomar asiento y encender mi computador. Tengo que realizar un ensayo sobre la prehistoria y tengo que pasar en blancos los ejercicios que Chase resolvió para mí. Pasan alrededor de una horas hasta que por fin termino el ensayo de historia y, cuando estoy por empezar a pasar los ejercicios a la hoja en blanco, Hannah entra a mi habitación soltando una exclamación exagerada.

- ¡Vamos a organizar tu fiesta de cumpleaños! - Su voz emocionada hace que una sonrisa se abra paso en mi rostro. Puedo jurar que de toda esta situación Hannah es la más emocionada con mi fiesta.

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