Capítulo 8

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SE ME HA BORRADO EL CAPÍTULO ENTERO DOS VECES, ASÍ QUE ESPERO QUE ESTA VEZ SE PUBLIQUE, WATTPAD. ADVERTIDO QUEDAS.

(por cierto, a partir de ahora subiré capítulo todos los martes, que si no me tiro mil años sin subir nada)


Ya hacía dos semanas que estaba ahí.

Cada día tenía peleas por la mañana, y lo peor era que ya no eran solo con Trisha, incluso aunque con ella eran las peores, sino que le tocaba con cualquier persona que tenía tanta piedad como la propia Trisha, después, comía puré de dudosa calidad dos veces al día, se iba a dormir con dolor por todo el cuerpo, por lo que tenía que visitar a Tina casi a diario, se despertaba alterada por sueños que no tenían sentido y volvía a empezar todo, como un bucle.

Pero había encontrado un pequeño escape en todo eso, y era el entrenamiento de tarde. Ahí no tenía que preocuparse por los demás, ni por los puñetazos. Ni siquiera tenía que hablar con ellos si no quería. Había ido mejorando cada día, aunque todavía no habían cambiado de arma. Era el único momento del día en que nadie se reía de ella. Y le sorprendía que Rhett no encontrara ningún comentario ingenioso con el que criticarla. Bueno, eso solo por la tarde, porque por las mañanas le sobraban los comentarios.

No sabía si era bueno o malo, pero ese chico —¿era correcto llamarlo chico siendo su profesor? Bueno, no parecía mucho mayor que ella— siempre tenía algo que decir de ella. Siempre. Y solía ser malo. Según Jake, Dean y Saud era porque la veía capaz de mejorar y esa era una forma de motivarla, pero ella no estaba tan segura. Y más cuando en las peleas, al terminar, sujetándose alguna parte dolorida, Rhett decía algo que era ya más que evidente, como el hecho de no saber pelear.

Ese día, agarró una bandeja sujetándose una costilla dolorida, le sirvieron el asqueroso puré al que se estaba empezando a acostumbrar, y fue a sentarse con Jake y los demás. Ese día estaban especialmente centrados entre ellos, con las cabezas pegadas.

—¿De qué habláis?

—Dicen que esta noche pasará un cometa —me dijo Dean, sonriendo—. ¿No sería guay poder verlo?

—Pero, ¿se podrá ver? —preguntó Jake.

—La nube de contaminación ya se ha movido bastante —Saud jugueteaba con su cuchara—. Se ve casi todo el cielo de la zona.

—¿Y por qué no podemos verlo? —preguntó Alice.

—Si nos pillan después del toque de queda nos colgarán del muro —Jake frunció el ceño.

—¿Nos colgarán...?

—Es ironía, Alice —replicó pacientemente Jake.

—¿No sabes ni lo que es la ironía? Tu vida debía ser tan aburrida... —Saud negó con la cabeza.

—Volviendo al tema... ¿cómo lo hacemos?

—Si salís de la habitación sin que nadie se entere, no pasará nada.

Ella misma se sorprendió de su propio plan. ¿En qué se estaba convirtiendo? Una semana antes eso le habría parecido una locura innecesaria. Ahora, empezaba a sonar emocionante.

Vio como la mirada de Jake se clavaba por encima de su cabeza. Alice se dio la vuelta y se sorprendió al ver a Rhett ahí de pie con su sonrisa burlona. Debía ser permanente. Si algún día aprendía a dar un puñetazo, ese sería su primer objetivo.

—Tú —la señaló—. Sígueme.

—No he terminado de comer —frunció el ceño.

Rhett la miró un momento.

Ciudades de Humo (CORRIGIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora