Título completo: Venía para hablar como personas civilizadas que somos; dedicado a flyingwithdemi.

—¡Ya voy, coño! —grité malhumorada, camino a la puerta. Alguien estaba interrumpiendo mi momento de autocompasión, y eso no estaba nada bien. La verdad es que me negaba a abrir, en un primer momento pensé que ya se cansaría de llamar, pero al parecer me había tocado un individuo insistente. Me imaginé a Bryan reventando mi pobre timbre, pero cuando abrí la puerta no fue con su persona con quien me encontré—. ¿Qué haces aquí? —pregunté intentando mantener un tono de voz firme, y forzándolo al mismo tiempo a que se notase enfado.

Pero por un momento no pude evitar perderme en mi vista de Daniel. Mi ex-mejor amigo, es decir, mi mejor amigo de nuevo —junto con Bryan— hasta hacía unas horas, se encontraba en la puerta de mi apartamento totalmente mojado, de pies a cabeza, con una gran caja de bombones en la mano derecha y un ramo de rosas preciosas en la izquierda.

—¿Izquierda o derecha? —preguntó alzando las manos por turnos, exhibiendo así dichos objetos. Este chico siempre tenía tiempo para bromear, pero al parecer captó la expresión de mi mirada que gritaba un ¿¡Qué coño quieres!? silencioso—. Está bien, yo... venía para hablar como personas civilizadas que somos —eso último no se lo creía ni él.

—Puedes hablar sin necesidad de entrar en mi casa —dije firme.

—Esto... Ehmm... De acuerdo —parecía nervioso—. Esto es para ti, yo... venía a disculparme —me tendió tanto las flores como los bombones. Lo miré de arriba abajo y suspiré. Este chico conseguía que todas mis defensas bajasen de repente. Hace unos minutos estaba en la cama llorando y maldiciendo a la nada por él, y ahora estaba a punto de hacerle pasar, poner sus flores en agua y abrir los chocolates para ambos.

—Pasa o te cogerá el frío... —todo esto se debía a que aún estaba completamente mojado. Cogí las cosas que me ofrecía e hice lo propio con ellas—. Ya que quieres que hablemos como personas civilizadas y puesto que creo que hay mucho de lo que hablar será mejor que vayas a darte una ducha caliente y te pongas ropa seca.

—No estoy tan mojado, de verdad, y cuanto antes acabemos con esto mejor.

—Por favor —lo miré sin saber la expresión que ofrecía mi propia cara. La verdad es que no podía concentrarme mucho en lo que decía si aquella camiseta blanca seguía pegándose de esa forma a sus ya de por si marcados abdominales—. Ya sabes donde está el baño, iré a pedirle algo de ropa a Bryan...

Esta vez él no se opuso ni hizo ningún comentario, al fin y al cabo si seguía así podría coger un resfriado y sospechaba que ya tendría frío. Le dejé mientras entraba en el baño y salí hacia la puerta de en frente. Llamé a casa de Bryan un par de veces, pero el rubio no daba señales de vida, por lo que saqué la llave de su casa —me había dado una copia por si las moscas— y entré en silencio.

Tenía la luz de la habitacióne encendida. Fruncí el ceño. O se había quedado dormido olvidándose de apagarla o me había ignorado cuando había tocado el timbre. Dispuesta a acabar con la duda me deslicé todavía en silencio hacia su habitación y cuál fue mi sorpresa cuando al entrar en la habitación de mi amigo vi que no se encontraba solo.

—¿Qué coño...? —pregunté descolocada, pero gracias a Dios mis manos aún seguían las instrucciones que daba mi cerebro y pude taparme los ojos.

—¿Cómo has entrado? —escuché la voz de Bryan unos momentos después.

—La... llave de emergencia... —en ese momento pensé que me había traumatizado, pero con razón. Encontrase a tu mejor amigo gay en plena acción con otro chico, que la verdad había que decirlo, estaba buenísimo, en la cama, no era muy agradable. ¿Por qué los gays eran tan guapos? Dios mío, ya me estaba yendo por las ramas...

—¿Y qué emergencia ha tenido lugar? Por cierto, ya puedes destaparte los ojos.

—¿Estáis completamente vestidos? —aún estaba asustada, debía asegurarme.

—Sí —la voz de que debía ser el misterioso y guapo amigo de Bryan se adelantó a la de este.

Poco a poco, y muy despacio, fui descubriendo mis ojos para verlos a ambos. El moreno no me había mentido, ambos estaban ya vestidos y medianamente presentables dada la situación anterior.

—¿Y bien? —insistió Bryan. En otra ocasión me lo habría tomado a mal y me hubiese enfadado el mayor tiempo posible por esa actitud, pero ahora mismo entendía que quisiera que le dejase a solas con su nuevo amigo.

—Ehmm... yo... venía a ver si podías dejarme un poco de ropa. Es decir, una camiseta y unos pantalones.

—¿Para qué? —se cuestionó el moreno desde la cama mientras Bryan iba a por lo que yo necesitaba sin preguntar siquiera.

—Es para... Daniel, un amigo —el chico me miró con una expresión que no supe descifrar—. Ah, ¡dame también unos calzoncillos limpios! —ante eso Bryan me miró asustado, pero yo solo me encogí de hombros.

—Si vienes a por algo para Daniel... supongo que tú serás Vicky —el chico guapo alzó una ceja.

—Supones bien —le dediqué una leve sonrisa.

—Listo —Bryan me dio la ropa y me arrastró hacia la salida—. Mañana tú y yo tenemos que hablar —me dijo escrutándome con la mirada.

—Lo mismo digo —negué divertida y me di la vuelta.

—¡Hasta mañana, Vicky! —escuché despedirse al chico de Bryan y entré de nuevo en mi casa.

¡Holaaaaaaaaaaa! Bueno, aquí estoy de nuevo y la verdad es que este capítulo iba a ser mucho más largo y se iba a solucionar todo, pero en mi país son las 12 de la noche y pues dije, voy a subirlo ya por la mitad, jajaja. De todas formas os prometo que mañana subiré ya el siguiente para que sepáis como termina todo este rollo de las disculpas de Dan y la pillada de Bryan, jejeje.

Espero que os guste esta parte, votad si ha sido así y comentad dejándome vuestra opinión. ¡Mañana más y mejor!

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