—Oliver... no sabía que te sentías así— me levanté de la cama e hice todo lo que pude para que se sentara y dejara de dar vueltas por mi habitación. —Tendrías que habérmelo dicho antes...— hizo ademán de levantarse de la cama pero lo evité sentándome en su regazo. —Me duele mucho verte así, tienes que recordar que yo te quiero a ti.

Le miré directamente a los ojos. A esos ojos verdes esmeralda que me volvían loca, y puse mi mano en su pecho; justamente donde tenía el corazón. Le latía tan deprisa como lo hacía el mío, casi se podría decir que nuestros latidos estaban sincronizados.

—¿Y si acabas enamorándote de Isaak? No digo que lo hagas, solo quiero que te des cuenta de que ahora lo estás besando, lo estás tocando, la gente acepta vuestra relación...— hizo comillas con los dedos cuando dijo relación. —Puede que tus sentimientos hacía Isaak cambien, ¿qué pasará conmigo? Eres la primera persona a quien le he mostrado mis verdaderos sentimientos. Tú no lo sabes, pero estoy cambiando por ti. Me estás haciendo diferente. Te quiero tanto. Joder Allison, ¿qué me estás haciendo? Esto es patético, estoy sonando tan cursi ahora mismo...

No le dejé terminar, le bese lo mejor que pude. Dándole todo de mí. Estaba completamente enamorada de Oliver. Lo sé. Lo sabía. Lo que se supone que estoy sintiendo por Isaak no tiene comparación. Isaak es solo un amigo, nada más. Tenía que seguir pensando así. Tenía que seguir creyéndomelo.

—Me gusta tanto cuando eres totalmente sincero conmigo y me abres tu corazón. Ojalá lo hicieras más a menudo. No suena para nada cursi, de verdad— le doy un beso en la punta de la nariz. —Yo también te quiero. Incluso hay veces que te quiero con tanta intensidad que me duele. Me duele quererte. Pero es un dolor bueno, no un dolor que me hace daño.

Noto como frunce el ceño, no entiende lo que le estoy diciendo. Si soy sincera yo tampoco me estoy entendiendo. Es lo primero que se me ha venido a la cabeza, y se lo he dicho. Le paso la mano por el pelo. Lo tenía bastante largo. Cojo una coleta de la colección que tenía en la muñeca y le hago un moño. Sonríe mientras se lo hago. Se me ocurre una idea para hacer que se relaje, pero no sé si es muy pronto todavía.

—Allison...— me mira a los ojos. —Creo que debería irme a casa. Tu padre podría volver en cualquier momento y no podemos arriesgarnos a que alguien nos descubra— me baja de su regazo y se levanta de la cama, dejándome allí sentada. Para despedirse me da un beso en la frente.

Durante esta semana Oliver ha aprendido que para mí un beso en la frente tiene mucho significado. Para mí, dar un beso en la frente es un gesto de ternura y protección. Sobre todo me parece un gesto de verdadero amor hacia la persona. Puede parecer una tontería, pero esto es una de las pocas cosas que mi madre llegó a explicarme y que hoy en día todavía logro recordar. Por lo tanto, es importante para mí. Y haberlo compartido con Oliver creo que ha sido un gran paso en la dirección correcta.

—Espera, no te vayas— le cojo de las manos. —Había pensado que tal vez podíamos ducharnos juntos— no puedo mirarle a la cara, ahora mismo me estoy muriendo de vergüenza. —Mírate, no tienes buen aspecto— le acaricio la mejilla. —Me duele mucho pensar que estás así por mi culpa— cierra los ojos ante mi tacto. —Quiero demostrarte que te quiero, y que Isaak solo es mi amigo.

—Allison, cada día me sorprendes más— abre los ojos y puedo ver en ellos que su aire juguetón ha vuelto. Me alegro de ello. —No quiero que hagas esto si de verdad no estás preparada. Siento que te estoy presionando, y no quiero hacerlo— camina en dirección a la puerta pero antes de salir se gira y me mira. —Sé que tengo mal aspecto, es solo que necesito tiempo para asimilar las cosas. Tengo que mentalizarme de que Isaak es solo tú amigo y que no va a pasar nada entre vosotros dos. Tengo que hacer esto solo— sale por la puerta de mi habitación sin decir nada más.

Estoy perdida. No lo entiendo. Sus ojos me decían una cosa pero él estaba hablando de otra. No puedo dejar que se vaya así. He sido yo la que ha tomado esa decisión, no me está presionando para hacer nada. Me desvisto rápidamente quedándome en ropa interior y salgo a buscarlo antes de que se vaya de mi casa. Cuando voy a abrir la puerta me lo encuentro allí mismo, de pie. Se pasa las manos por el pelo de forma nerviosa cuando ve lo ligera que voy de ropa. No puedo evitar reírme de la situación pero calla mi risa con un beso.

—Pensaba que no ibas a venir a buscarme después del pequeño discurso que te he soltado— se quita la camiseta mientras volvemos a entrar en la habitación. Paso mis manos por su pecho mientras le miro a los ojos.

—Yo siempre saldría a buscarte Oliver, siempre.

En un segundo, me coge del culo levantándome del suelo, haciendo que rodee mis piernas en su cintura. Apoya mi espalda en la pared más cercana. Como digo siempre, Oliver me hacía estar en las nubes. Paseo mis manos por su pelo deshaciéndole el pequeño moño que le había hecho momentos antes. No sé por qué pero nos ponemos a reírnos como dos idiotas. ¡Ay, que bonito es el amor al principio, y que doloroso cuando se termina! Apoyo la cabeza en su hombro y dejo que me lleve en brazos hasta el cuarto de baño. Una vez allí me baja. Observo detenidamente como se quita los zapatos para luego quitarse los pantalones. Podría pasarme toda la vida mirándolo y juro que nunca me cansaría. Nunca.

—Si es más cómodo para ti, podemos bañarnos con la ropa interior— prepara lo necesario para bañarnos, e incluso pone sales de baño. ¿Me acaba de decir que nos bañemos con ropa? Justamente no había pensado en eso, había supuesto que nos la quitaríamos. No puedo evitar sonrojarme cuando imágenes de esa situación me invaden la mente.

—¿Desde cuándo te bañas con ropa Oliver?— Sin pensármelo dos veces intento quitarme el sujetador pero algo me lo impidió. Más bien alguien. Oliver me había cogido de las manos y me las había puesto detrás de la espalda. Me estaba mirando de arriba abajo. Ahora mismo tenía mucha calor. Me estaba desnudando con la mirada, era evidente.

—Allison, por favor— me suelta las manos. —Para...— creo que nunca voy a llegar a conocer a Oliver. De verdad que no lo entiendo.

—¿Qué pasa?— le pregunto algo confundida. Pensaba que mi iniciativa le iba a gustar. En el fondo creo que Oliver tenía razón. Estaba haciendo esto por él, no porque realmente me apeteciera hacerlo a mí. —Lo siento— me da un beso en la frente, y yo cierro los ojos cuando lo hace.

—Tengo muchas ganas de hacer lo que estás pensando. Pero ahora no es el momento.

Me coge de la mano ayudándome a entrar en la bañera. Una vez dentro, me siento y apoyo la espalda en el respaldo de esta. A continuación, Oliver entra y se coloca entre mis piernas, apoyando su espalda en mi barriga. Me pongo champú en la mano y empiezo a lavarle el pelo. Poco a poco noto como se va relajando. Está cómodo conmigo. Hoy sé que está mentalmente y físicamente conmigo.

—¿Cuándo crees que será el momento?— Suelta una leve risa. El sabía que ahora mismo estaba como un tomate. Por eso se reía. Le tiro un poco del pelo pero sin hacerle mucho daño para vengarme.

—¡Ay!— se queja. —Perdón, perdón— se frota la cabeza. —Respecto a tu pregunta... El momento llegará cuando ya no tengas que hacerte pasar por la novia de Isaak. Sería muy doloroso para mí acostarme contigo y que luego te fueras con Isaak— he notado como se ha vuelto a tensar por el tono de sus palabras. Le cojo de las mejillas haciendo que se gire para mirarme.

—Te quiero— le sonrío. —He sido una idiota, perdóname— le enjuago el pelo.

—Yo también te quiero Allison... Más de lo que pensaba— vuelve a ponerse en la posición de antes y cierra los ojos.

—Espero que con esto te des cuenta de que no tienes por qué preocuparte de mi relación con Isaak. Nunca haría nada que pusiera en peligro lo nuestro Oliver— paso mis manos por su pelo, me relajaba mucho hacerlo.

—Confío en ti Allison, el que me preocupa es Isaak. ¿No te has dado cuenta de que él también está enamorado de ti?— me dijo con total tranquilidad.

No paraba de darme vueltas la cabeza. Creo que me estaban entrando náuseas. Mi cabeza estaba juntando cables sueltos, por fin lo veía todo claro. Oliver tenía razón. Isaak estaba enamorado de mí. Quería hablar con alguien sobre este tema, pero ahora era demasiado tarde; y lo que era peor, me acababa de desmayar.

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