Capítulo 18

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CAPÍTULO 18

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

Tuve el corazón roto.

Nadie nunca me explicó que esto era lo que se sentía cuando te enamorabas de alguien, que tal vez, jamás sería para ti.

Yo pasé días con interminables horas y semanas enteras, preguntándome, si algún día regresarías. Esperando encontrar un correo tuyo o una señal de que estabas vivo. Hubiese preferido hasta una carta o un email donde me explicaras que habías decidido no volver a este pueblo que en un principio te parecía patético, pero que después se convirtió en tu hogar. Yo estuve, y más bien, he estado esperando tu regreso.

- ¿Estás escuchando de nuevo la misma canción de No Doubt? Preguntó Bianca.

- Es que me trae buenos recuerdos.

- ¿Buenos recuerdos?

- Si. Fui muy feliz en esa época.

- Porque conociste a Ian.

- Ian no tiene nada que ver.

- ¿Segura? Preguntó casi con la certeza de que mi respuesta le confirmaría lo que yo también sé.

- El orfanato, las hermanas, mis niños. El abuelo Desmond. Son tantos recuerdos.

- Tantos recuerdos, que te has puesto a hacer un pay de manzana.

El favorito de Ian. El que devoraba casi sin compartir con nadie.

Fue justo haciendo ese pay que pude mantenerme cuerda, serena. Solo cocinar lograba contener las lágrimas y calmar el dolor por tu partida.

El mismo día en que Ian no regresó, no solo lo perdí a él, también perdí al abuelo Desmond; Murió de un infarto mientras se preparaba para acompañarme a mi graduación.

Una de las sirvientas nos dijo que había recibido una llamada que lo había alterado. A los pocos segundos de colgar, se desplomó sobre el piso. Los paramédicos hicieron todo lo posible por revivirlo, pero fue imposible; El abuelo me había dejado, y con su muerte, habían llegado más deudas, pues su familia vendió el orfanatorio donde crecí.

Nos sacaron a la fuerza, casi sin dejarnos tomar algunas de nuestras pertenencias. Tuvimos que dormir varios días en uno de los salones dentro de la iglesia, hasta que el alcalde del pueblo pudo darnos una casa, pues la familia del abuelo Desmond había decidido vender esa propiedad para que ahí se construyera un cine, en honor a una de las más grandes pasiones del viejo.

- Esa gente te hizo mucho daño.

- Sé que Ian tiene una explicación.

- Y si la tuviera, ha pasado mucho tiempo. Dice Bianca.

- Lo sé. Y no sé si es que vale la pena escucharlo.

Siento que solo así podré cerrar ese capítulo que empezamos, porque lo nuestro no es una historia, sino eso, un capítulo.

Ahora solo somos dos extraños, no esos adolescentes que alguna vez se conocieron. No puedo decir que nos hayamos amado, aunque por mi parte, sé que fue así; Yo amé a Ian. Fue mi primer amor. Pero me sigue doliendo lo que hizo; Me abandonó como lo hicieron mis padres.

- ¿Por qué piensas que voy a dejarte? Preguntó Ian, cambiando de canal en canal en la tv.

- Porque es un común denominador en mi vida.

- Pero no lo veas así. Contestó.

- Soy una huérfana. La gente que más quiero termina dejándome.

- Pero yo no.

- Un día te irás de este pueblo.

Estaban pasando la primera parte de SCREAM como estreno en uno de los canales de TV. Ian soltó la carcajada en una de las escenas. Las películas de terror le daban risa.

- Has visto esa película miles de veces.

- Es como mi placer culposo. Respondió.

- No es tan mala como parece.

- No. No lo es, pero prefiero los grandes clásicos de terror.

- ¿Cómo cuales?

- El Bebé de Rosemary, Halloween, La Profecía.

- Me dan miedo las películas que hablan del demonio, del fin del mundo.

- Son solo películas.

- Lo sé, pero me dan miedo... ¿Acaso no te da miedo nada?

- No soy miedoso. No sufro de alguna clase de miedo... No por el momento.

El tiempo pasó y todos esos miedos desaparecieron porque creo que todas las cosas malas que viví me hicieron crecer y convertirme en lo que soy ahora, pero en el fondo sé que tengo miedo de descubrir que quizá Ian cambió, que tal vez ya no siente lo mismo por mi, y de descubrir que sigo muriéndome de amor por un chico que me dejó. Ese que representa el primer amor de mi adolescencia. Aunque el tiempo haya pasado para ambos, tengo miedo de que él haya cambiado.

- ¿Qué crees que te dirá Ian? Preguntó Bianca mientras cepillaba ese cabello tan hermoso que había mantenido intacto; Sin tintes, sin tanta plancha o secadoras.

- Tengo miedo de escuchar su historia.

- Tiene que tener una explicación.

Y que si yo lo he estado juzgando. Si fue tanto mi resentimiento durante estos años que yo misma dejé que creciera en mi el odio y la negación ante la posibilidad de que Ian pudiera tener una explicación.

- Aunque ya no sean los mismos, aunque haya pasado tanto tiempo, creo que los dos necesitan darse la oportunidad de hablar.

- Sería como remover tantos recuerdos.

- Incluso de lo que te pasó.

- Incluso...

Sé que Ian no tuvo la culpa de ello, pero ese recuerdo también me dolió. Fue algo que tardé mucho tiempo en superar.

Fueron noches enteras en las que me pregunté si merecía haber vivido eso. No podía soportarlo y llegué a pensar que quizá ese era el momento de mi final. Tenía miedo de imaginar una vida entera sabiéndome victima de sus manos, de esa lujuria que terminó trastornándolo pues él era mi amigo, mi hermano. Él no merecía lastimarme de esa manera.

Una ligera cicatriz en mi muñeca derecha está ahí para recordarme ese dolor, porque estuve a punto de terminar con mi vida por cobarde, por tenerle miedo al futuro.

- Mañana saldrá en libertad. Dice Bianca.

- Lo sé. No he dejado de mirar ese día en el calendario.

- Si fuera por mi lo habría dejado ahí de por vida.

- Le bajaron los años de condena por buena conducta.

- De todas formas. Lo que hizo fue horrible.

Después de mucho tiempo pude perdonarlo, pero aún así, jamás iba a olvidar lo que pasó. Callum era joven e inmaduro cuando lo hizo, pero esa no era una excusa. Supe que tenía problemas para controlar su ira. No sé si fueron los celos o la frustración, pero se equivocó de la peor forma y a pesar de que me amaba, terminó por lastimarme, incluso peor que Ian, solo que de él no tenía razones y necesitaba una explicación, por lo menos Callum se había excusado. Y en estos instantes moría de miedo ante la posibilidad de que la verdad de Ian pudiera romperme más el corazón.

INSEPARABLES - 1999-Where stories live. Discover now