☣ Capítulo 19 ☣

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Victoria Onisse

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Victoria Onisse

La fiesta iba perfectamente. Las personas parecían divertirse en serio y aún no se presentaba ningún problema. Cristina, Elián y yo hacíamos continuos recorridos por la casa con el fin de encontrar a cualquiera que hubiera ingresado licor o drogas a la fiesta. No queríamos líos. También separábamos a las parejas demasiado cariñosas que misteriosamente comenzaban a perder la ropa... asquerosos. Pero la pregunta seguía en mi mente.

¿Dónde estaban los siete demonios?

Admito que una gran parte de mí quería verlos entrar por la puerta principal, llamando la atención con su hipnótica presencia. Quería verlos, incluso a Seth. ¿Cómo se vestiría él para una fiesta? Ya de por si se veía guapo cada día sin importar que usara, ¿podría verse incluso mejor en una noche como esta?

En algo estaba segura, en definitiva, yo lucía completamente diferente. Mi amiga se lució.

Cristina se había empeñado con mi imagen. Luego de una sesión de peluquería y otra de maquillaje, pasó horas frente a su armario buscando un vestido perfecto para mí... sí, tiene mucha ropa.

El resultado final fue una chica con el cabello suelto con ondas en la espalda y dos pequeños mechones recogidos a los lados, un maquillaje suave en donde el rímel y el labial rojo hacían destacar mis ojos y labios, y finalmente, un vestido corto de color azul eléctrico con la espalda descubierta y tiras que caían a los lados de los hombros, acompañado de unos tacones medianos y negros que me hacían lucir más alta y femenina. Lo repito, mi amiga se lució.

¿Era esa la principal razón por la que esperaba que ellos llegaran? Es probable, quería que ellos me observaran con algo que no fuera una ropa sencilla y sin gracia encima. Sin embargo, ellos no aparecían.

Algo me hizo cambiar de pensamientos. Un frío extraño me recorrió la espalda, no pude evitar estremecerme. ¿Qué fue eso? Una sensación agobiante me llenó el pecho y no pude evitar pasar mi mirada por los invitados tratando de averiguar quién había causado ese horrible mal presentimiento.

̶ ¿Se te perdió algo? ̶ preguntó Elián apareciendo de la nada e interrumpiendo mis ideas. Su cabello rubio estaba, como siempre, peinado hacía arriba en punta. Vestía la chaqueta de un traje de etiqueta, pero debajo llevaba una simple camiseta blanca. Terminaba el atuendo con unos jeans y unas zapatillas blancas. Nada mal.

– ¿Por qué no llegan? Es tarde. –refunfuñé. Había repetido esa misma frase al menos setenta veces esa misma noche, razón por la que no critiqué a Elián cuando soltó un bufido molesto. A pesar de la fuerte música, estábamos cerca y no era difícil escucharlo.

– ¿No has considerado la posibilidad de que te han dejado plantada? –comentó con una sonrisa burlona. Entrecerré los ojos con rabia.

–No, no lo han hecho. –levantó su ceja de forma que incitaba a hacerme pensar: ¿Realmente no lo hicieron? Las dudas comenzaban a llegar de nuevo, pero justo cuando empezaba a formarse una idea triste en mi cabeza la música se extinguió por completo y las voces también se apagaron. Todas las miradas se dirigieron a la entrada principal y fue en ese momento cuando mi corazón dejó de latir correctamente.

Pecar para amar¡Lee esta historia GRATIS!