George Harrison. Mi genio.

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—Amigo, estás enamorado nivel "Bell bottom blues"

—¿Qué?

—¿"Bell bottom blues"? ¿Derek and the Dominos? ¿Eric Clapton? ¿Pattie Boyd?

—¿Ah?

Adoro esos momentos.

Siempre hago la misma comparación de "enamorado nivel Bell Bottom Blues" sólo para ver la expresión de "¿qué demonios dices?" en la gente y tener la oportunidad de contar la historia de dicha canción.

—Eric Clapton estaba enamorado hasta el tuétano de Pattie Boyd, quien era la esposa de George Harrison, su mejor amigo. ¿Sabes quién es George Harrison, no?

Y aquí es donde me "indigno" si alguien me dice que no y le explico que es uno de los cuatro Beatles para luego proseguir con mi historia.

—Bueno, Eric estaba enamoradísimo de Pattie pero ella no le correspondía. A pesar de que George era un infiel de primera, ella no podía decirle que sí a Eric. Todo el mundo sabía del amor que Eric tenia por ella, ¡todos! ¡Imagínate! Estar tan enamorado, medio arrastrado, por una mujer que es la esposa de tu mejor amigo... y que te dice una y otra vez que NO. No va a pasar. Era tal su grado de amor que un día, cuando Eric tenía que irse de gira a USA, va y le dice a Pattie... 

—Eh... me voy... no te voy a ver en mucho... adiós... — Da la media vuelta, avanza unos pasos y Pattie lo detiene.

—¿Erick?

—¿Sí? — Con ojos de cachorrito en la puerta, esperando que lo adopten.

—¿Me puedes traer uno de esos pantalones acampanados que están tan de moda en USA?

Ok. Obviamente la historia no fue literalmente así , pero me gusta contarla de esa manera. Lo que sí se sabe es que Pattie le pidió unos pantalones acampanados y él hizo una canción con eso: con el hecho de que la mujer de su vida le pidió que le comprara un par de jeans. 

Lo dije:  Enamorado nivel Bell Bottom Blues.

Me lo imagino a Erick comprando los jeans y acariciándolos todo el día, durmiendo con ellos como si fueran una almohada... OK. No. Pero algo así. 

Vuelvo a mi relato.

—Entonces , un día que Pattie se divorció de George pues... después de tanta insistencia, Pattie acepta casarse con Eric.

—¿En serio?

—Sip. Es más, fueron y le pidieron la bendición a George y él dijo que no tenía problema, que estaba feliz por ellos.

—Liberales.

—¡Cómo debe ser! ¡Que viva el amor!

Siempre pienso en esta historia cuando escucho a George o a Eric. Par de genialidades caídas en la tierra para aliviar las mentes con música celestial. Curioso que fueran mejores amigos ¿no?

De Eric no quiero hablar porque... actualmente tengo una discordancia con él. No lo escucho por motivos personales pero, del otro, de "Mi genio", de ese mismo mero es de quien les voy a hablar hoy.

No es precisamente el más popular de los cuatro Beatles sin embargo, sin duda alguna, es el más espiritual de ellos. El "callado" siempre ha sido, para mí, uno de los genios musicales que aparecen como un parpadeo de luz divina para contrarrestar tanta mala música esparcida en lo que va de la historia de la humanidad. Mi genio es mi Beatle favorito. Sí, se nota ¿no? Pero yo siento que su presencia fue uno de esos regalos que nos manda la vida misma para demostrarnos que la magia existe.

La armonía y sutileza de su estilo de rock es único y tiene la capacidad de aflorar los mejores sentimientos en uno cuando la escucha. Soy una fan, sip, una absoluta fan. Desde las canciones super archi mega conocidas como Got my mind set on you o Here comes the sun, hasta esas que son dejadas de lado por ser las menos "aplaudidas" en discos esenciales como I'd have you anytime" del All things must pass; escuchar una canción de George Harrison es placer puro.

De todas esas canciones, "My Sweet Lord" tiene un puesto especial en mi vida. Es casi una invitación formal a cerrar los ojos, abrir una sonrisota y moverse de lado a lado, cual adicto a la droga más preciosa y poderosa que puede ser una buena canción. Yo no soy nada espiritual, soy todo menos religiosa pero es imposible no sentir una calma divina cuando escucho esa guitarra y "Hallelujah" Sea cual sea la fe que profetizas, hay que admitir que hay ciertas creaciones que van más allá de la comprensión. Para mí, My sweet Lord es una de ellas.

Aquí se las dejo para que la escuchen y alucinen conmigo y me digan qué opinan.

Les invito entonces mi peculiar droga. Disfruten.

PS= Otro día hablaré de While my guitar gently weeps... para escribir de esa hay que prepararse mental y físicamente. Un abrazo.

Me hago viejaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora