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Era la tarde, el sol se empezaba a poner y Jaebum esperaba a Youngjae, sentado en las pequeñas escaleras en la entrada.

El clima estaba frío, Jaebum siente una brazada de viento. Las personas pasaban, atendiendo sus propios asuntos, y el rubio seguía sin aparecer.

Bien Jaebum podría atrapar un resfriado si seguía afuera, pero no le importaba por el momento. Estaba estaba nervioso, no sabía cuál sería la reacción que Youngjae tendría.

Y cuando el mayor pensaba en el, este apareció.

Con esa hermosa sonrisa que Jaebum quería para él solo.

El menor lo saluda amablemente, y Jaebum le devuelve el gesto.

—¿has estado afuera todo este tiempo? —el mayor asiente— podrías enfermarte, además, el clima no ayuda.

—estaré bien; eso no es lo que importa ahora. Sabes, debo decirte algo.

—bueno yo... también debo decirte algo. —dice Youngjae bajando la cabeza para evitar contacto visual con el castaño.

—bien, tú primero. —Jaebum dice cruzando los brazos y con una sonrisa arrogante.

—yo... —hace una pausa—es un lindo día ¿no? —dice evitando los ojos del mayor.

—si lo es, y tú estando aquí lo hace más lindo.

A Youngjae lo tomo desapercibido. Tanto que en un momento hace contacto visual con Jaebum y se sonroja.

A Jaebum le iba a explotar el corazón en cualquier momento.

El castaño tomo una bocanada de aire, llenándose de valentía.

Prosigue a sentarse de nuevo es las escaleras de la entrada, y le da unas palmadas a su lado, dándole señal a Youngjae para que se sentara a su lado.

El menor acepta.

—desde hace tiempo, eres lo único que ocupa mi cabeza Youngjae. Al principio no quería aceptarlo, pero pasó. —hace una pausa— cuando te encontré aquel día en la florería, no pude dejar de pensar en ti. Me di cuenta de que lo que sentía por ti, venía desde antes; cuando éramos unos pequeños niños. Fuiste mi primer amigo, y sin darme cuenta, también mi primer amor. —se gira a ver al menor y lo abraza— me gustas Youngjae, no... Estoy enamorado de ti. Me gustaste antes, me gustas ahora y me gustaras siempre. —aprieta más el abrazo— por favor no me dejes. No quiero volver a alejarme de ti.

—Jaebum yo...—el castaño lo interrumpe.

—¿y puedes parar de dejarme flores? o al menos por un tiempo. Mi casa está infestada.

Youngjae al oír esto, corta el abrazo rápidamente con el ceño fruncido.

—¿desde cuándo lo sabias? —le pregunta mirándolo a los ojos. El mayor ríe ante su gesto.

—desde el primer ramo que dejaste. —le despeina el cabello.

—¿cómo?

—intuición. —se encoge de hombros.

Youngjae tenía la mirada baja, y en un movimiento; Jaebum toma su mentón para verlo.

Youngjae estaba llorando.

Pero no de tristeza. Al contrario.

—no sabes cuánto me alegra. Siempre te quise, nunca te lo dije porque pensaba que no sentías lo mismo. —lágrimas seguían saliendo de sus ojos.

Jaebum toma el rostro de Youngjae entre sus manos y lo acerca.

Al estar lo suficientemente cerca, lo besa.

Ambos podrían jurar que querían ese beso desde hace mucho.

Probablemente; antes de que se dieran cuenta.

—tengo algo para tí. —le dice Jaebum mientras corrías hasta el interior de su casa.

En eso, Youngjae no podía parar de sonreír.

Jaebum sale de su casa, con un ramo de girasoles* entre sus blanquecinas manos; y se las entrega a su amado.

es tiempo de que yo te devuelva el gesto.

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Girasol: Los girasoles son flores grandes, coloridas, e indudablemente llaman la atención. En el lenguaje de las flores significa 'te admiro'. Si regalas girasoles le estarás diciendo a esa personas que es preciosa y lo mucho que la admiras. Podría apegarse a la frase: "eres mi sol. Solo tengo ojos para ti, y como el girasol, yo me giraré siempre hacia ti".

flower;; 2jae¡Lee esta historia GRATIS!