Devuelveme A La Vida

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¿Cómo puedes ver en mis ojos como puertas abiertas?

Algo frío y oscuro se arrastraba por las sombras... y crecía y crecía cada vez más. El mundo cada vez se oscurecía más y más... era difícil respirar. Inhalar, exhalar, ni siquiera recordaba cómo hacer eso. Moverse, ni se diga. La oscuridad se hacía más espesa, quería huir, pero todo estaba sumido en penumbras. La oscuridad comenzó a tomar forma, un monstruo, una bestia. Se arrastraba cada vez más cerca de mí. Estaba temblando, intente moverme, huir de ahí pero me tomó del pie y me arrastró consigo. Abrió sus amplias fauces, mientras yo gritaba pero nadie podía oírme, no ahí. Iba a devorarme, siempre lo hacía, por más que luchara ella siempre ganaba... jamás iba a vencerla...

Manos, había unas manos sobre mis hombros, sacudiéndome. Me retorcí contra ellas, gritando...

--Alina... despierta.

Justo cuando iba a devorarme, desperté. Estaba cubierta de sudor y con la respiración entrecortada. Poco a poco fui regresando a la normalidad.

Axel estaba encima de mí. Con los ojos muy abiertos.

--Ha sido un sueño únicamente. Todo está bien.

Observé a mí alrededor, la luz de la luna se colaba por la ventana.

Un sueño. Pero pareció tan real...

Llevándote hasta mi núcleo donde me he convertido en una persona tan insensible
Sin alma mi espíritu está durmiendo en algún frío lugar
Hasta que lo encuentras ahí y lo llevas de vuelta a casa

--Tranquila, ya pasó --me dijo.

­-- ¿Estás seguro? ¿Lo has visto?

--Siempre lo hago.

--Yo... lamento todo esto... lamento haberte despertado, por más que trato de detenerlo yo...

--Olvídalo, no te disculpes por ello. Te comprendo.

Si, comprendía, pero aun así me hacía sentir culpable. Lamentaba muchísimo tener que arrastrarlo a esto, pero era parte de mí, de mis poderes. Todo lo que sucedía en mi mente era capaz de reflejarlo como si de una película se tratara. Despierta, era capaz de contenerlo -junto con mis demás poderes- pero dormida, ahí sí no era capaz de controlarlos. Y Axel -desafortunadamente- podía ver todo. A pesar de eso, él no me había dejado sola, a pesar de todos mis temores y miedos siempre estaba a mi lado.

--Intenta dormir de nuevo. Yo estaré aquí para protegerte.

Pero ambos sabíamos que eso no sería posible...

La mañana transcurrió de manera normal. Axel se fue al trabajo y yo me quedé en casa. Las pesadillas aún estaban muy presentes, pero ya había aprendido a convivir con ellas... o eso creía. Todos los días temía que llegara la noche. Los peligros acechaban de noche, en las horas más oscuras, cuando nadie podía observar. Y yo tenía poderes, con los cuales podría proteger a los indefensos de esos peligros, pero, qué clase de heroína seria si le temía a la oscuridad. Pero, aun así, cada que podía los defendía, eso sí, con la luz del día.

El problema llegó, cuando Axel se encontró en peligro...

--Decide, su vida... o la tuya. --dijo una fría voz del otro lado del teléfono.

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