Durante los cinco meses de embarazo, Nevae no dejaba de tener antojos de todo. Me levantaba a las tres de la mañana pidiendo tacos,¿De dónde iba a sacar tacos?. Sin embargo no le podía decir que no porque se ponía sensible como siempre, lloraba por todo. Por si llegaba tarde o porque ha visto un documental de animales. Las peleas eran casi constantes pero por motivos estúpidos, si el jabón lo puse de un lado o que le quité las sábanas.

Aunque tener a Nevae como novia ya era raro, ahora tenerla como esposa y embarazada era aún más extraño pero no dejaba de encantar como siempre. Descubría algo nuevo siempre en ella, que puede ser la más dulce pero si se molestaba era tierna de igual manera.

La amaba con todo mi ser, sabía que ella no me tenía rencor, ella se había encargado de que aquellla culpabilidad que yo sentía a diario se me olvidará cada vez que me besaba o me decía que me amaba. Simplemente era lo mejor que me pudo haber pasado.

-Amor,¿En que piensas?.- dijo Nevae cuando me encontró con la mirada pérdida.

Había bajado a desayunar ya que tenía hambre y deseaba con la vida un café, así mientras lo tomaba pensaba en mi maravillosa mujer.

-En nada, simplemente en cosas de como le hariamos cuando estudies.- ella rodó los ojos y se sentó en la silla de enfrente con cuidado de su hermoso estómago abultado.

-Mi madre se ofreció a cuidar al bebé, no sé de que te preocupas. Tu madre también nos dijo que podiamos contar con su ayuda.- ella me tomó la mano cuando vio que ya estaba preocupado.

-No quiero que mi hijo este siempre solo.

-Evan, no tienes que preocuparte por nada. Saldré de la universidad a las dos de la tarde recogeré al bebé con mi madre y tu regresarás a tiempo para cuidarlo juntos. Y quizá... - dijo tiernamente.

-¿Quizá que?.- pregunté queriendo desesperadamente la respuesta.

-Nos quede mucho tiempo para estar los dos solos.- dijo con una sonrisa pícara.

También se había vuelto un poco pervertida cuando se lo proponía, cosa que no me afectaba.

-Creo que me encanta esos horarios.- dije tomandola de la mano.

Ella sonrió. El teléfono sonó y ella fue a contestar. No escuche lo que decía hasta que un 《cinco de la tarde me parece perfecto》.

Yo la abracé por la espalda, ella terminó la llamada.

-¿A donde irás?.

-Iremos, hice una cita para mi ultrasonido. Solo es control de embarado. Aunque me dijeron que ya se podía saber el sexo del bebé.

-Supongo que será niño.- dije orgulloso.

-Será una niña, amor. - dijo ella riéndose.

-Si es un niño no tengo porque preocuparme cuando crezca, tendrá a muchas chicas rondando. En cambio si es una niña los chicos la perseguirán y yo no quiero eso. No me importaría mandar a matar a todos. - ella rodó los ojos por mis celos.

-Te pasas Evan. Tendrás mucho tiempo de disfrutar al bebé pero crecera y no evitarás que tengan novios o novias. Pero sea lo que sea lo amaremos. Mientras el bebé este bien, el sexo del bebé es lo de menos.

Yo la besé, tome sus labios con firmeza, sintiéndome con la necesidad de ellos cada día. Ella me tomo por la camisa profundizando el beso teniendo en cuenta su estómago. Yo la tomé de su trasero apretandandolo. Ella jadeo y perdí el control. Aunque ella también. Así fue la mañana hasta que nos perdíamos en las caricias del otro y logramos ser uno.

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