5. Abajo por la madriguera

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La abertura conduce a un túnel como un tubo que lleva a un fondo sin fin.

El tubo en el que estoy deslizándome está hecho de láminas de metal corrugadas. Aprieto mis dientes, resistiendo el dolor en mi espalda, pero aún arreglándomelas para no gritar. A pesar de que pedí esto, sigo sorprendida. No importa cuánto me queje y patee al aire, ahora no hay vuelta atrás. Soñar la pesadilla es una cosa, y vivirla es otra totalmente diferente. Sobre todo una pesadilla tan amarga y real como esta.

Al final del tobogán caigo en un conteiner, salpicando en el espeso barro marrón.

Me levanto, limpio el barro de mis ojos, y miro alrededor. Es una habitación cuadrada con una puerta metálica bloqueada. Hay unos veinte estudiantes como yo dentro, la mayoría de pie cerca de la puerta, pidiendo ayuda.

El resto está de pie junto a mí, paralizados por la sorpresa. Parecen que ya han perdido el juego. Trato de moverme, pero el barro es pesado, hasta las rodillas.

Una niña con dientes amarillos y fierros dentales de oreja a oreja, me llama, sosteniendo una caja en sus manos. Me las arreglo para dar un lento paso hacia atrás en el barro, tratando de permanecer lo más lejos posible de ella. Se ve extraña y sin hogar.

Mientras trato de moverme más lejos, noto que uno de mis tacones está perdido, y el otro está roto. Me agacho y alcanzo mis tacones en el barro, sin confiar en lo que sea que se esconde debajo, pero no tengo opción. Me quito el otro tacón y quedo descalza. Me gustaría haber usado mi otro traje de pantalones y botas, el que había preparado para entrar en los juegos, pero mi mamá no me lo permitió esta mañana, diciendo que lucía rara —Ariadna me dijo que parecía sospechosa y yo no quería atraer la atención hacia mí.

Esa chica de mal aspecto se me acerca, insiste ofreciéndome la caja. No quiero que me toque. Todo lo que puedo pensar es que ella es un Monstruo. Como si yo no lo soy.

La chica huele mal; su pelo es horrible, su vestido es barato, y sus dientes —oh no. ¿Cómo siquiera pudo llegar a la entrevista? Tiene Chica Mala escrito por toda la cara. Eva es una princesa comparada con ella.

Tomo otro paso hacia atrás, lo cual me acerca a otro chico que se ve sin hogar. Estoy en el infierno.

—Necesitarás estos —insiste la chica con ojos sinceros—. Una vez que la puerta se abra, no tenemos tiempo. —Abre la caja para mí y veo un par de zapatillas baratas en el interior. Tienen la palabra Monstruo escrito en el lado y el logotipo de un tigre dorado con extrañas cejas, como el que vi en el hombro de Leo.

Los otros adolescentes, aunque no tan feos como esta ChicadelZapato, asienten. Un chico señala la cámara en la esquina superior de la habitación. Me pongo de puntillas en el barro y agito mis manos por ayuda. Creo que no puedo hacer esto. Es mi destino, pero no puedo.

—Ariadna —grito—. Papá. ¡Alguien! Cometí un terrible error.

—Ella sigue en shock —le dice un chico a otro.

—Dale un poco de tiempo. Todos estábamos así al principio —responde el otro.

—Nadie va a venir a ayudar —me dice la chica—. Toma los zapatos, por favor. Estamos solos ahora.

Me niego a tomar los zapatos. Trato de marcar el número de Ariadna en mi iAm en su lugar.

—Eso no va a ayudar —dice la ChicadelZapato—. No se nos permite llamar a nadie. El iAm sólo se utiliza para rastrear nuestros movimientos. Ahora ponte los malditos zapatos. Todos los estamos usando. Los encontramos en el barro. Supongo que si buscamos de nuevo, podríamos encontrar otras cosas.

No voy a buscar algo más en el barro. Tengo que salir y confesar lo que hice. De repente, escucho el sonido de un motor.

—¡Estamos en un vehículo! Una especie de autobús —sugiere alguien.

I am alive. ¡Lee esta historia GRATIS!