Capítulo 7: "Disgustos y Caracoles I"

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Domingo.

Me desperté con un brazo sobre mi cara y una pierna sobre la mía. Estúpido conejo sexy que no sabe dormir quieto. Sí, Zac, estaba a mi lado, con todas las mantas y espatarrado, apartándome hacia el borde de la cama. ¿Por qué mierdas lo dejo dormir conmigo? Ah, sí… por qué es demasiado tierno como para decirle que no, pero es un maldito torbellino dormido. No deja de moverse, parece poseído, igual que mi hermano cuando baila.

Salí de la cama, echando un último vistazo a su cara. Con su pijama de corazones,-este chico es muy tierno-, y su pelo despeinado, mientras murmuraba cosas que solo él entendía. Bueno no todas, en una oí algo así como “No salgan, que vienen, que vienen… nos invaden los dinosaurios, y los controla… Mamá, por favor…” Bueno o dijo eso o habló en simio.

Salí del baño ya duchada y vestida, y lo tiré de la cama, con mantas y todo. Una bonita forma de despertar a tu mejor amigo, lo sé. Pero lo mejor es que no se inmutó, seguía durmiendo.

-         ¡ZAC JOHNSON LA INVASIÓN DE LOS DINOSAURIOS! ¡CORRE CORRE!-dije moviéndolo de un lado a otro. Y funcionó. ¡JA! Se despertó cagado de miedo.

-         ¡DÓNDE DÓNDE!-gritó poniéndose de pie.

-         ¿Sabes que si entra mi hermano, y te ve con ese pijama, pensará que eres una tía?-le dije señalándolo de arriba hacia abajo.

-         ¡Joder Sonia!-dijo sobándose el culo.- Eres una bestia, mujer…-se levantó y entró en el baño.

-         Voy a hacer el desayuno, tienes tu ropa…-dije mirando hacia todos lados.- donde sea que te cambiaras anoche.-salí de allí, y entré en el cuarto de mi hermano.

Estaba espatarrado sobre su cama, en bóxers y con el cojín sobre la cabeza. Seguramente tendría resaca.

Hay, pobrecito.

¡JA! De pobrecito nada, que le den por detrás al muy hijo de Chuki. Le pasa por engañarme para volver a casa y gritarme por teléfono. Y si creíais que eso era todo, aún no sabéis lo que haré.

-         ¡UN INCENDIO, CORRAN, CORRAN, SALVEN SUS VIDAS!- le grité en el oído, a todo pulmón. Se cayó de la cama. Dos en menos de cinco minutos, este va ha ser mi día.

-         ¡SONIA, JODER!-gritó levantándose con las manos en la cabeza.

-         Joder tu trasero, degenerado de mierda. Te pasa por lo de anoche.-le dije guiñándole el ojo.- Venga, ya te puedes ir a duchar, porque lo que tú no te comas, se lo comerá Zac.

-         ¿Zac?-preguntó sobándose el pelo despeinado. - ¿Qué hace Zac aquí?

Dios dame la paciencia suficiente para aguantar a este chico, o deja que Michael me controle y lo mato en un acto de desesperación. Salí de su cuarto negando con la cabeza.

Hice el almuerzo, y los chicos bajaron, ya vestidos. O bueno, medio vestidos. Zac iba sin camisa –parece que quiere ligar con mi hermano.- y el otro idiota bajó en bóxers.

Se quieren, os lo he dicho. Es solo que no saben cómo declararse. O es que no saben que estamos en otoño, que fuera hace un viento que pela, y que como se me ocurra abrir la ventana, se cagarán vivos, porque yo llevo un pijama bien calentito.

Mark enciende la calefacción, y el conejo de Zac, parecía un tomatito, un sexy tomatito. Almorzamos, hablando de tonterías y yo pasé la tarde estudiando el plan que había hecho con Zac. No lo realizaríamos hasta el viernes, ya que aquel fin de semana no lo vería. ¡Sí! ¡Toma ya, un finde sin el Idiota!

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