Al despertar me taladraba el lateral de la cabeza. Me incorporé un poco en la cama esperando ver la hora en el familiar reloj digital de la mesilla de noche de Harry pero...¿qué diablos? ¡Esta no era la habitación de Harry! Entré en pánico y al bajar la mirada al otro lado de la cama noté que un cuerpo caliente se removía debajo de las sábanas dejando ir el agarre a mi cintura y volteándose quedando boca arriba con la cabeza levemente girada mirando al lado opuesto al mío.

¡Mierda, era Louis!

Y entonces otro descubrimiento matutino...estaba desnuda. Sip, completamente. Nada encima. Nada.

Me dio un algo, así que decidí mirar debajo de las sábanas levemente para ver si "él" tambien estaba desnudo y...uffff....por suerte llevaba una bóxer blanco con una tira negra. Entonces...¿por qué yo estaba en este estado? ¿Qué me había pasado?

A ver Claire....recuerda...piensa mujer...vinimos al atardecer a su casa después del día incómodo juntos y le dije que debía irme con Harry y...ya está...mi mente no daba para más...a parte del claro echo de que Harry me mataría. Tenía una excusa válida sin embargo...la situación ideal para crear un conflictillo...quizá todo eso me beneficiaría...

Louis parecía tener el sueño más pesado que Harry así que salí de la cama una vez localizada toda mi ropa. Me vestí y Louis volvió a cambiar de postura en la cama. Esta vez se volteó completamente hacía el lado opuesto al que estaba. Giré el pomo de la puerta y salí de la habitación.

Una vez fuera respiré profundamente y me dirigí con grandes zancadas a la puerta principal abriéndola sin pensar en las consecuencias que eso tendría más adelante. Salí del bungalow 108 apoyándome aliviada en la puerta y dejándome caer cuando mi mirada chocó con un Harry sentado en las escalerillas que daban acceso a su propio bungalow, el contiguo. ¡Mierda! Es que era ser gafe...Su cabello revuelto al viento, su expresión seria mientras meditaba profundamente en algo no muy agradable, por lo que parecía, sus codos apoyados en las rodillas y el reverso de sus manos sujetando la barbilla. Iba descalzo y llevaba puestos unos tejanos típicos en él, negros y arrapados a sus piernas esbeltas. La camisa era holgada, de un color cobrizo a cuadros, medio abrochada dejando entrever su pecho tatuado. Era perfecto para el papel protagonista de una peli de malotes seductores...hasta que tratabas con él y la realidad se volvía demasiado abrumadora.

Otra vez la sensación de estar atrapada. Dos opciones malísimas: una, o deshacía mis pasos, me encerraba en el bungalow de Louis de nuevo y hacía como si nada esperando explicaciones y torturas matutinas o dos, me enfrentaba a Harry, intentaba razonar con él sobre lo ocurrido y me preparaba para más torturas matutinas...Perfecto.

Justo cuando mi cabeza daba vueltas a mis opciones de huida y evasión, la solución se tomó por sí misma. Harry me había detectado y ya se dirigía a mí con paso fiero, listo para atacar. Por supuesto, no me quedé como una boba paralizada. Iba descalzo, tenía más opciones. Me incorporé rápidamente y heché a correr lo más rápido posible. Suerte que siempre llevaba zapatos elegantes pero por encima de todo, cómodos. Oía como él corría detrás de mí gruñendo algo. Al girar la esquina, choqué contra un cuerpo enorme y caí de culo al suelo. Alcé la mirada para encontrarme con un Liam sorprendido y curioso. Se iba a dignar a ayudarme a ponerme en pie con su mano libre, ya que con la otra sujetaba una bolsa enorme de deporte apoyada en su hombro. Venía del gimnasio, cómo no. Pantalón de chándal, deportivas, cabello húmedo y camiseta básica de tirantes con una sudadera de cremallera azul marino del mismo color que los pantalones, holgada y desabrochada.

Iba a agarrar su mano para incorporarme y volver al trote cuando "su" voz rugió un:

-¡Déjala Liam! - se acercó a mí por mi espalda - yo me encargo... -dejó ir en un murmullo entre dientes.

Liam se reincorporó dejando caer la mano de ayuda que había extendido hacia mí y siguió su camino mientras dirigía una mirada fugaz y llena de lo que parecía compasión hacia mí. Desapareció por la esquina por la que veníamos Harry y yo y pasaron los segundos en los que yo seguía en el suelo paralizada por el miedo, a la expectativa de las horribles reacciones que podría tener Harry. Mientras, su presencia en mi espalda me provocaba escalofríos, su silencio anunciaba ira, rabia, dolor y sufrimiento. Una fuerza peligrosa que se siente pero no se puede ver. Me moví lentamente y con cuidado para intentar establecer contacto con él y enfrentarme a la realidad pero ese leve cambio en mi estado pareció la señal que buscaba para reaccionar. Me agarró del cuello de la blusa por la espalda y me fue arrastrando por el suelo de vuelta a su bungalow. Me estaba arañando las palmas de las manos intentando incorporarme y seguro que me sangrarían los codos y la espalda baja, donde la blusa dejaba al aire mi piel y entraba directamente en contacto con el suelo asfaltado de piedrecitas.

Me hizo subir así las escaleras que daban a la entrada de su bungalow golpendome la columna contra los bordillos y abrió la puerta de un golpetazo mientras me dejaba en medio del comedor y cerraba la puerta principal con llave. Se volteó para por fin mirarme y lo que vi ya fue tortura suficiente.

-Te vas a enterar. Pensaba que te había domado, que habías comprendido, al fin, el funcionamiento de las cosas, pero me doy la espalda un momento y vuelves a provocarme. - Pronunciaba las palabras escupiendo cuchillos mientras se desabrochaba y sacaba de un tirón el cinturón de sus pantalones.

Empezó a golpearme con él como si fuera un látigo en la barriga, el pecho, la cara, me di la vuelta para evitar el dolor en la cara y el pecho y empecé a recibir en la espalda y el trasero así como en la parte posterior de las rodillas. Estuvo desahogándose con mi cuerpo como veinte minutos. Ya casi ni sentía el dolor.

-¿TENDRÁS SUFICIENTE CON ESTO O DEBO INVENTARME ALGO MÁS? -Me chilló en el oído mientras agarraba mi melena desde detrás haciendo que levantara la cara del suelo.

-Yo...no fue culpa mía...intenté venir como me pediste pero...-eso no ayudó.

-¿Y AÚN TE DIGNAS A MENTIR Y EXCUSARTE? ¿A CASO TE HE PEDIDO EXPLICACIONES? ¿AÚN NO ENTIENDES LA DINÁMICA HARRY ORDENA Y CLAIRE OBEDECE? - Me agarró del tobillo y me arrastró de nuevo al baño mientras golpeaba con la cabeza el desnivel del marco de la puerta entre las estancias.

Se dirigió al baño y dejó que el agua corriera durante un rato. Me intenté incorporar y de nuevo se abalanzó hacía mí. Me agarró la cabeza y la hundió en la bañera presionándola para evitar que pudiera respirar.

Estuve a punto de perder la conciencia cuando me tiró fuera para respirar. Eso intenté pero tosí por el agua tragada y antes de poder coger una bocanada de aire me volvió a hundir la cabeza en la bañera con agua fría. Dejé de resistirme. Cerré los ojos, dejé caer las manos del borde de la bañera a los laterales de mi cuerpo y por un momento sentí paz. El hinchazón de los golpes de cinturón recibidos en la cara parecían calmarse y justo cuando dejé ir el poco aire que me quedaba, dejando salir burbujas en la superficie, Harry me empujó para quedar tirada de lado en el suelo del baño. Tosí sintiendo dolor en los pulmones y por un momento, me creí incapaz de poder volver a respirar hasta que vomité y por fin, se creó espacio en mi interior para coger aire de nuevo. Me quedé inmóvil de lado, llorando, gimiendo y temblando de frío. Así fue como Harry se movió lentamente hacia la salida del baño cerrando de un golpetazo la puerta detrás de sí. Me desmayé poco después.

Al despertar de nuevo, me dolía todo el cuerpo. Hasta respirar resultaba un suplicio. Estaba en su cama, cubierta por el edredón hasta el pecho. Llevaba puesta solo y únicamente la camiseta de la otra vez. Miré buscando mi ropa pero no estaba. Vuelta a empezar.

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