Mira una última vez a Rama y dice, ante la expectación de Eric, Ruth, Effy, Jeremy y la impotencia de Ramiro, llegados a este punto sabe perfectamente que no hay nada que pueda hacer que haga que Lucía no se pronuncie en cuanto al tema de la segunda oportunidad.

-         Oli yo…

-         Solo dime si sí, o si no. Si es un si te juro que cumpliré mis promesas, y si es un no, me iré, te dejaré sola, dejaré que rehagas tu vida y no me volverás a ver. No seré nadie. Pero dime algo, por favor.

-         ¡Pero dile algo al chaval, joder! – interviene Effy. Eric le dice que se calle, que rompe la magia del momento.

-         Yo… yo… - se acerca a Rama, lo abraza. Ambos comienzan a llorar. – Tú sabes que yo te quiero, que eres muy especial, pero como amigo. Soy incapaz de sentir algo diferente por ti, aunque lo he intentado, y sabes que lo he intentado. Pagaría por poder enamorarme de ti pero… - se acerca despacio hacia Oliver, le coge la mano.- pero yo te quiero a ti Oliver, no puedo estar sin ti, y no sé cómo lo haces para que siempre, pase lo que pase, vuelva hacia ti. Eres el amor de mi vida, de verdad. Y sí, te doy una segunda oportunidad.

Él sonríe y la agarra por la cintura elevándola y dando vueltas con ella mientras la besa. Ambos se sonríen y Rama abandona la casa, dolido, pero sonriendo. Esperemos que esta sea la última vez que sus amigos rompen.

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Un tiempo después.

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25 de abril. Hoy hacen siete meses, nada más y nada menos que siete meses y el calor de la primavera en Valle Verde comienza a apretar. No sabe que le tendrá preparado su novio para celebrarlo pero espera que sea algo fresquito porque se está asando. Aparte esa noche no ha dormido nada, y no es porque no estuviera cansada, que sí que lo estaba, pero supone que será por el estrés. En toda la semana ha tenido ocho exámenes y ayer sábado salió por la noche, bueno, o eso le dijo a sus padres, porque se pasó la noche en la cabaña. Sus progenitores se han marchado (otra vez), y tiene la casa para ella sola. No les apetecía celebrar los siete meses solos, eso ya lo habían hecho ayer, asique el quedó de llamar a su chica para armar un plan con ella, ha estado un poco raro esta semana. Está tumbada boca arriba en su cama. El sol entra por las ventanas y en su radio suena ‘Mammoth’ de Dimitri Vegas, Like Mike y Moguai, a ver si le sube el ánimo y le quita el sueño. Desea tanto ir a Tomorrowland… de echo lleva ahorrando unos cuantos años para poder ir cuando cumpla los 18. Su iPhone se ilumina y lee en la pantalla el nombre de su chico. Se acaba y cambia la canción y contesta.

-         Hola.

-         Hola Estiradita, felices siete meses, aunque ya los celebramos ayer, te quiero.

-         Yo también a ti, Durán.

-         ¿Qué quieres hacer?

-         ¿Dormir hasta que los dinosaurios vuelvan a existir está dentro de tu programa?

-         Em no, inténtalo en otro momento. He pensado algo, pero tú decides pequeña.

-         Vale cuenta.

-         Abre la ventana y te lo cuento desde más cerca.

El chico cuelga, y ella se levanta remolona a abrir la ventana, mientras el chico se cuela en su habitación ella se tira boca abajo en la cama, derrotada y cansada. De repente nota a su chico acostado encima de ella, besando su cuello. Ella se gira sonriendo.

The Outsider. (El rebelde)¡Lee esta historia GRATIS!