Por Niall

Lo que me hizo abrir los ojos aquella mañana no fue la luz, ni siquiera el ruido. La habitación estaba a oscuras y en la última planta del hotel era difícil escuchar murmullos de la calle. No, lo que me hizo despertarme fue el vacío. El sentimiento de que algo me estaba faltando. Giré sobre mí mismo en la cama, buscando a Zayn, pero solo encontré frío a mi lado. Me incorporé con rapidez, algo asustado, pero enseguida comenzó a dolerme la cabeza. Me dije a mí mismo que no volvería a beber en mi vida. Creo que me lo había dicho demasiadas veces ya como para creerme. Intenté peinarme el pelo, que parecía el de un guitarrista punk. Cuando puse los pies en el suelo me llegó un mensaje. Estaba en la mesilla de noche. Lo desbloqueé y eché un vistazo.

Zayne.
En seguida te veo, duende. xx
Z

Una sonrisa se escapó de mis labios y volví a dejarlo donde estaba. Me desperecé, echando la cabeza hacia atrás. Después le preguntaría dónde había ido, de momento sabía que estaba vivo. Me dirigí al baño para hacer lo que todos hacemos por la mañana, pero antes encendí la televisión para enterarme de las noticias del día. La voz del presentador resonó en la habitación y me interné en el baño, dejando la puerta abierta.
Todo lo que escuchaba era lo mismo de siempre: terrorismo, agresiones, accidentes automovilísticos... Nada llamó mi atención hasta que, lavándome los dientes, escuché el nombre de Zayn de la boca de la presentadora de la prensa rosa. Escupí el agua y la espuma, me enjuagué con rapidez y salí a ver la noticia.
Deseé no haberlo hecho.

Tras aquel baile tan caliente, decidí sentarme un rato mientras Zayn seguía bebiendo y bailando en la pista. No estaba muy sobrio, por lo que todo lo que pasaba a mi alrededor estaba borroso. Las luces parpadeaban con demasiada fuerza y rapidez, y la estridente música llenaba mis oídos. Cerré los ojos, apoyando la espalda en el sofá de cuero rojo. La cabeza me daba vueltas y no tenía ni idea de cuánto tiempo podría aguantar sin caerme al suelo y vomitar. Me incorporé un poco sobre el asiento y Zayn ya estaba a mi lado.

-Voy a irme ya, me duele todo. -Grité en su oído, por encima del sonido de la música.

Él solo asintió con la cabeza y me sonrió. Me mandó un beso con la mano y volvió a sumirse en su conversación con Jesy y Perrie.

¿Cómo podía haberme hecho algo así? Sentí un nudo en mi garganta y reprimí mis ganas de llorar.

Vi la mano de ella sobre su rodilla. No me importaba ahora, mi mente no daba para razonar el por qué.

Le di todo mi corazón, mi alma y mi cuerpo, y ¿qué recibí a cambio?

La gente seguía bailando sin parar en la pista de baile y tuve que hacer malabarismos para poder salir de allí. Hacía demasiado calor en el interior del local y me tambaleaba cada vez que daba un paso. Todas las copas comenzaban a hacer efecto y aun tenía que llamar a un taxi. El teléfono vibró en el bolsillo trasero de mis pantalones vaqueros. Lo saqué con la mayor rapidez que pude en ese momento. Desbloqueé la pantalla con algún superpoder oculto, ya que, a decir verdad, ni siquiera veía la pantalla. Era un mensaje de Zayn.

"Zayne.
No tardaré mucho, peque. No me eches de menos. xx Z."

Mis labios se curvaron enseñando mis dientes. Le iba a echar de menos aunque en cuanto llegase al hotel callera dormido por la borrachera que llevaba encima. Sí, definitivamente lo haría.
Un taxi amarillo y negro, típico de Nueva York, me recogió en la puerta de la discoteca y me llevó hasta el lujoso hotel. Las imágenes que se sucedían a mi alrededor parecían una ilusión y todo estaba borroso y distorsionado. Lo último que recuerdo fue que me quité la camiseta y me desplomé en la mullida cama de matrimonio.

Far Away (Ziall Horalik/Larry Stylinson) - PAUSADA TEMPORALMENTE¡Lee esta historia GRATIS!