#1: La llegada

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- Majestades, tenemos una emergencia- oí la voz del mismo hombre que me había atado las manos a la espalda y los pies, me había puesto una mordaza en la boca y me había metido dentro de un saco apestoso-. Una intrusa estaba espiando en las entradas de la Montaña.

A la par que dijo eso, abrió el saco y me caí de cabeza en el suelo, dolorida y colorada cuando recordé que estaba desnuda y con un simple trozo de tela en el pecho y la entrepierna, pero no en el trasero. Al menos, ese gorila que me había raptado había tenido la consideración de cubrirme con el mismo saco. Menos mal que era grande, me sirvió para cubrirme desde la clavícula ensangrentada hasta la mitad de los muslos también malheridos. 

- ¿Una mujer? No, ¡una niña!- saltó la voz de otro hombre. ¿¡Más hombres!? ¡De esta sí que no salía viva!-. ¿Qué hace una niña en la Montaña?

- No lo sé, Majestad Paris- mi secuestrador me vigilaba con un ojo mientras con el otro le hablaba a los tres hombres que se hacían llamar "Majestades". 

- ¿¿¿¡¡¡INFINITY!!!??? ¿¿¿¡¡¡QUÉ HACES TÚ AQUÍ!!!???- ladró una voz que casi había olvidado por completo. Aún atada y cubierta a duras penas, levanté la cabeza y derramé más lágrimas al ver a Darren corriendo hacia mí, para asombro de todos los presentes-. ¡Estás llena de sangre, ¿qué te ha pasado?!

- ¡Hmpft, hmpft!- fue lo único que pude decir, sacudiéndome como una culebra para indicar que me sacaran la maldita mordaza.

- Deje hablar a la chica, general- ordenó un hombre calvo y lleno de tatuajes de flechas.

Antes de que se me acercara de nuevo ese al que llamaban general, Darren me arrancó la mordaza y tomé una fuerte bocanada de aire, aún llorando. Mi hermano mayor se sacó la chaqueta que llevaba puesta y me la puso sobre los hombros, aliviado al ver que me ocultaba lo que me tenía que ocultar. Aun así, no me dejaron ponerme en pie, por lo que me quedé tumbada en el suelo y con la cabeza apoyada el regazo de Darren.

- Habla, joven- dijo amablemente aquel al que se referían como Paris, uno de sus tres Majestades-. ¿Qué te ha traído hasta la Montaña?

- Fue todo demasiado rápido...- traté de hablar sin que el pánico me dominara como había hecho hacía no más de media hora.

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Cuando quiere darse cuenta, Infinity ya está a varios kilómetros de su casa, perdida en un bosque que no conoce y desde el cual se ve una montaña a lo lejos. 

No entiende por qué ese hombre de piel púrpura, cabello y ojos rojos la ha secuestrado. ¿Qué tiene ella que a él le interesa? ¿Y de dónde sale ese extraño y anormal hombre de colores?

- ¿Qué quieres de mí?- solloza, muerta de miedo, cuando ese hombre púrpura la tira de espaldas al suelo y se le sienta por el vientre, agarrándola de las muñecas y sin dejarle un solo movimiento para escapar. Todo su cuerpo tiembla, sus ojos derraman lágrimas sobre la hierba oscura por la noche. Él sonríe entre hambriento y lujurioso, mirándola de arriba abajo e incapaz de resistirse por un momento más.

Ese hombre, que en realidad es un vampanez aunque Infinity no lo sepa aún, la lleva aún más adentro del bosque sumido en la oscuridad de la noche y se detiene al llegar casi al lado de la montaña, alejándola de cualquier civilización posible que pueda acudir en ayuda de la joven.

En un parpadeo, la ropa de Infinity vuela por los aires y es desgarrada, manchándola de sangre al haber sido arrancada de su delicado cuerpo sin un solo miramiento. Cualquiera que encuentre esas ropas, desgarradas y enrojecidas por SU sangre, pensará lo que el vampanez quiere que piensen: que Infinity ha muerto devorada por las fieras salvajes del bosque. 

Vampiros tóxicos (La Montaña de los Vampiros) (PAUSADA)¡Lee esta historia GRATIS!