Capitulo 5

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De compras con un idiota•

—¡Nicholas, abre la puerta!— grite mientras seguía golpeando la puerta del baño al parecer a el le pareció algo divertido encerrarme allí.

—No lo haré, primor— escuche sus risas.

—¡Déjame salir!— Le grite molesta.

—¿Qué pasa aquí?— Escucho la voz de Jamie acercarse.

—¿Hermanito? Gracias a Dios. Sácame de aquí. A Nick se le ha ocurrido la maravillosa idea de encerrarme en el baño.— hice un puchero.

Escuche las risas de los dos.

Maldije por lo bajo.

Ninguno de los dos me sacará.

—Llevó aquí media hora, ¿Al menos podrían pasarme mi celular? Me muero del aburrimiento.— me tiré contra la puerta rindiéndome de tanto golpear.

—Y seguirás ahí media hora más completamente aburrida.— dijo Jamie riéndose.

—¿Por qué no me sacas de aquí, salgo, te rompo la cara a ti y a tú idiota amigo, luego iré a comer y todos seremos felices?— Dije quedándome sin paciencia.

—Me parece que a mi y a mi idiota amigo al que tú consideras un dios griego no nos gusta la idea de que nos golpees.

—Oh! Entonces ¡LOS DEJARE SIN HIJOS!— Les grite.

—Oye amor, con esa actitud no conseguirás nada.— dijo Nick divertido.

Respira hondo. Respira hondo.

—Bueno, mis niños, mis hermosos príncipes, les ruego con todo mi ser que ¡Abran la puerta!

—Di que me amas.

—No lo hago.

—Mándale saludos al inodoro.

—Ok, ok te amo.

Los dos no paraban sus estúpidas carcajadas.

—Si me vuelvo claustrofóbica será por culpa de ustedes.

Despues de acostarme en el frío suelo y fingir fuertes sollozos ellos guardaron silencio, entonces sentí el sonido de la manija abriéndose y no dude dos veces en pararme.

—¡Si, si, si, si, si! — Salí Corriendo de allí.

Me tiré en el suelo de la sala que también estaba extremadamente helada, ambos me miran tratando de contener la risa y yo no podía dejar de mirarlos con cara de odio, los amenacé y les dije las mil y un maneras que tenía en mente para arruinar sus vidas.

Después de un largo rato de venganza, estupideces y persecuciones, nos cansamos. Jamás lo había pensado pero considerando que ambos sean mayor de edad y yo pronto lo seré, nos comportamos como un par de niños correteando y gritando por toda la casa.

—Hay algo muy importante que te tengo que decir— Jamie trataba de recuperar el aliento. —La universidad. Comienza la próxima semana.

—¿Qué? Creí que faltaban 2 meses.

—Bienvenida a los Ángeles.

—No puede ser. ¿Por qué no lo dijiste antes?

—Lo hubiera hecho si tú no te comportaras como si estuvieras en una novela juvenil lloriqueando y haciendo dramas todo el tiempo.— lo fulmine con la mirada. —Yo hubiera ido contigo.

—Perdón. ¿Hubieras?— Repetí desconcertada de la forma en que lo dijo. -—No conozco la ciudad Jamie y mucho menos tengo amigas para que me lleven.

¡Pobre De Mi!¡Lee esta historia GRATIS!