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Pen Your Pride

Adjunto Foto de Darien

Vania

Lo vi, y sentí algo moverse en mi pecho. (Como dije anteriormente los alados blancos no sienten nada) pero no me preocupé porque me sentía segura. Me sonrió. Éramos escasos 6 seres alados en la reunión que se llevó acabo en un cuarto extenso cubierto por nubes y el cielo se cubría de un azul ( el cielo de la dimensión de los seres alados era cósmico, animado, como si estuvieran en el espacio...) tan vibrante. Que mi única respuesta fue enrojecer y responder la sonrisa.

Una mirada cómplice entre los dos y nos pusimos serios, para no incomodar a los ángeles ahí presentes.

Fue una sonrisa fugaz. Pero...siempre estará en mi memoria.

Que esto que lo otro. Se pasó el tiempo volando. Nos retiramos, la sesión había terminado.

No pasó mucho tiempo hasta que lo vi otra vez, por casualidad, en la ciudad blanca después de reunirme con Aero.

Al verlo volví a sentir algo en el pecho. Lo saludé respetuosamente y platicamos un rato, reímos y sentía cálidas las mejillas. Terminó la charla y nos despedimos al darle la espalda me agarró la mano, sentí como la energía recorría mi mano y me giré.

Veía a Darien y se había quedado sin palabras. Yo no encontraba mi voz pero cuando la encontré, sin temblar le pregunté si sentía lo que yo, ninguno de los dos se soltó, solo nos veíamos.

Por supuesto que alguien nos tendría que interrumpir y ese alguien fue Gabriel.

Darien soltó mi mano y respondió por lo bajo que en otra ocasión hablábamos. Gabriel se me quedó mirando fijamente, su mirada me causó estremecerme, quedé helada.

Y al dirigirse Darien a Gabriel, dejé salir de golpe la respiración que había sostenido.

Siempre supe que era diferente a los demás, puesto que reaccionaba diferente a los demás ángeles ante situaciones comunes.

Algo dentro de mí creía que Darien tal vez me comprendiera. Y si de algo estaba segura era de que a Gabriel no le agradaba que Darien me pusiera atención.

Con el tiempo los encuentros entre Darien y yo eran más seguidos y empecé a sospechar que nuestros encuentros no eran coincidencias.

En uno de esos encuentros, Aero y yo estábamos recostados sobre la arena mis alas me estorban y por primera vez vi el inconveniente de tenerlas. Pensé por un momento, si no tuviera alas... y estas desaparecieron me espanté y abrí y cerré mis brazos y piernas, me levanté como un relámpago.

Aero vio todo el incidente y preocupado se levantó también. Pero una cara de alivio se mostró en su rostro e inmediatamente sentí mis alas de nuevo.

En eso llegó Darien, esa sensación incómoda regresó a mi pecho, siempre lo hacía cuando Darien se aparecía. Aero bajó la cabeza, era su primera vez viendo a un Arcángel.

El silencio empezaba a incomodar a Aero y a mí. Aclaré mi garganta y la atención se centró en mí, tartamudeando ( los hábitos de Aero se me adhirieron >_< ) presenté a mi amigo Aero.

Darien bajó su cabeza en modo de aprecio ( los ángeles simplemente no tocaban a los demás ángeles, mucho menos para saludar, por eso fue tan impactante cuando me agarró del brazo...) se dibujó una sonrisa en el rostro de Darien y habló del privilegio de ver a Aero, Aero entró en un estado de shock que le imposibilitó responder.

No lo podía creer. Y al parecer Aero tampoco.

Darien me miró y me dijo que al fin sabía por qué mis pies brillaban. Yo no me lo podía creer, eso significaba que me ponía atención, mi corazón dio un vuelco ( ningún otro ángel se había atrevido a poner los pies sobre los suelos de ciudad blanca, bueno Aero nada más)

Aero solo asentía hasta que del nerviosismo que tenía fue disminuyendo paulatinamente. Cuando los nervios estaban en -∞ Aero habló tan rápido expresando lo maravillado con la estructura de las alas de Darien. ¿Dónde había quedado el tartamudeo Aero?, ¿eh?

Mi boca se abrió de la sorpresa y lo veía tan divertida. Abriendo y cerrando mi boca como un pez, tratando de encontrar las palabras para parar a Aero. Lancé una mirada furtiva a Darien y lo vi rascándose la cabeza y mirándome de regreso.

Pensé que el mundo se acabaría porque lo que hizo calló a Aero.

Lentamente fue descendiendo a la altura donde nos encontrábamos. Dijo que no era tan especial la forma de sus alas que él podía mirar de cerca y tocar por sí mismo.

Nos volteamos a ver incrédulos Aero y yo pero al ver a Darien pisar la arena y saltar sobre de ella y admirar el caer y pasar de la arena de sus pies, Aero se acercó a Darien e hizo miles de preguntas.

Yo me sacudí la arena elevándome al cielo y dando volteretas mientras el interrogatorio seguía su curso y me di cuenta de la silueta en la arena. Sonreí y descendí al lado de Aero que seguía fascinado.

No sé lo que pasaba por la mente de Aero, pero yo veía como su autoconfianza se afianzaba. Al fin Aero vería que era especial.

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