Athena & Poseidon

Omnisciente

Poseidón caminaba a paso un poco veloz hacia la biblioteca de la mansión, miraba hacia el frente, pero iba perdido en sus pensamientos; su hija estaba actuando muy extraño esos últimos días; por eso iba a ir a buscar a su hermano.

Continuó pensando en otras cosas, cuando sintió que cayó contra algo duro y algo le cayó encima. Miró qué podría ser y se topó con un par de ojos gris tormenta; los cuales miraban directamente a los de él y que lo hicieron recordar algo.

Flashback

Se encontraba en el Olimpo pensando en cómo intentar ayudar a su hijo a salir del Tártaro junto con su novia; se encontraba molesto por todo lo que les había sucedido y que al final hubieran caído al Tátaro no ayudaba nada a su “buen humor”.

Se encontraba en un jardín y caminaba de un lado al otro pensando, atando cabos o intentando encontrar algo para ayudar indirectamente, cuando… ¡Boom! Chocó contra alguien

‑Lo lamen… Oh cara de búho ¿Qué haces por aquí?

Ella lo miró, levantó una ceja y se limpió algo brilloso sobre su mejilla – Venía para pensar en silencio, pero al parecer no estaba desocupado el jardín

‑Yo me voy, no quiero pelear hoy; ad…

‑Poseidón – susurró la diosa y él se volteó – No me gustó que mi hija cayera al Tártaro, también supe que el tuyo cayó con Annabeth, lo lamento

¿Estaba mal de la cabeza o estaba dormido? Se pellizcó y la miró ‑ ¿Te estás disculpando?

‑Bueno, en parte… fui quien envió a su propia hija a una misión sola y tu hijo por salvarla cayó con ella; así que sí, me estoy disculpando

‑Descuida, al fin de cuentas están juntos… ellos se las arreglarán para salir de esa, se tienen el uno al otro, además… tienen buenos amigos buscándolos

‑Sí, pero de todas formas ya me escuchaste

Poseidón la miró decaída, se sintió un poco mal. A pesar de sus constantes peleas, que eran bastantes fuertes, él la quería y se preocupaba por ella… No le gustaba verla así.

‑ ¿Quieres venir a tomar algo? – preguntó al fin

‑ ¿Me estás invitando a salir? – preguntó incrédula y sus miradas chocaron, la de ella carecía de ese brillo que siempre traía.

‑No como una cita, claro está… sólo como una invitación cualquiera, como cuando tú y Artemisa salen

Ella lo miró y sus ojos soltaron una chispa de felicidad, asintió de forma lenta.

‑Está bien, acepto

Comenzaron a caminar hasta el Starbucks que había en el Olimpo, todos los que los veían pasar juntos, sin pelear; se sorprendieron… pero ellos iban conversando de cosas sin mucho sentido, él lo hacía para intentar olvidar la situación en la que su hijo se encontraba y para distraer a la diosa de ojos grises que estaba demasiado angustiada.

Al final del día cuando llegaron de nuevo al jardín estaban riéndose de las bromas que Poseidón le lanzaba y a lo lejos una diosa con vestido rosa pálido los miraba emocionada; tal vez hubiera oportunidad para algo entre los dioses.

Fin flashback

‑Lo lamento, no miré por donde iba – dijo él y ella se levantó

‑Yo también tuve un poco de culpa – dijo mientras recogía un libro entre las manos y se ponía de pie –. Nadie me tiene leyendo mientras camino, con permiso.

La marca del destino (Editando)¡Lee esta historia GRATIS!