NIKKI

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CARTA N.º 5 --- 3 DE DICIEMBRE DE 2006

Querida Nikki:

La noche después de que los Tennessee Tit- ans destrozaran a los Eagles en casa, un partido en el que Donvan McNabb se desgar- ró el ligamento anterior cruzado, poniendo fin a su temporada y quizá a su carrera, Andre Waters murió de una herida de bala que él mismo se disparó. Me doy cuenta de que nada de esto te importa, pero Waters era uno de mis jugadores preferidos desde hacía tiempo, cuando yo era realmente un niño. Era una parte integrante de la Banda de la Defensa Verde. La gente solía llamarlo Waters el Sucio porque a menudo lo amon- estaban por su agresivo estilo de juego. Y cuando yo era un niño, Waters era un dios

para mí. Jake dice que Waters probable- mente se suicidó después de ver jugar tan mal a los Eagles contra los Titans, lo cual no es nada divertido. Mi padre no habla con nadie porque está disgustado por la lesión de McNabb, que reduce considerablemente las opciones de los Eagles de jugar los playoffs. Mi nuevo jugador preferido, Hank Baskett, no está cogiendo muchos de los balones que le lanzan, pero en realidad lanzó una in- tercesión durante una desatinada jugada de engaño durante el partido contra los Indi- anapolis Colts justo el pasado fin de semana. Y por supuesto, también estaba tu última carta.

Así que estoy empezando a pensar que esta es la parte de mi película en la que parece como si nada fuera a funcionar. Tengo que recordarme a mí mismo que todos los per- sonajes de película experimentan una es- pecie de período oscuro antes de encontrar su final feliz.

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Fue duro esperar durante dos semanas tu respuesta. Tu carta me entristeció mucho, y en las últimas veinticuatro horas he escrito mi contestación por lo menos cien veces.

No sé si Tiffany te leyó la parte de mis me- morias en las que describo la consulta de mi terapeuta, pero tiene dos sillones reclinables, uno negro y otro marrón. Mi terapeuta deja que sus pacientes elijan en cuál de los dos asientos se quieren sentar simplemente para poder ver de qué humor están. Últimamente, he estado eligiendo el negro.

He leído algunas partes de tus cartas a Cliff, que es el nombre de mi terapeuta. Él no sabe nada acerca de la implicación de Tiffany en todo esto porque le prometí a ella que no diría a nadie que ella había aceptado hacer de enlace entre nosotros dos. Cuando Cliff me preguntó cómo iba a contactar contigo, no quise responderle. Espero que no te

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importe que haya leído algo de lo que has es- crito a mi terapeuta. Es divertido.

Cliff sigue insinuando que debería buscar una relación con Tiffany. Y yo sé que Tiffany te está leyendo esta carta a ti, así que esta parte será embarazosa para todos los implic- ados, pero Tiffany solo tiene que ocuparse de esto porque es un enlace entre nosotros, y yo bailé tan bien que cumplí mi parte del trato.

Cliff dice que Tiffany y yo, en este punto de nuestras vidas, tenemos mucho en común, y que tú y yo tenemos muy poco en común porque estamos en lugares diferentes. Pensaba que se refería a que tú estabas en Maryland y yo en New Jersey, pero resulta que él se refería a que yo aún sigo luchando por recobrar mi salud mental, y que tú estás mentalmente estable. Le pregunté a Cliff por qué quería que persiguiera una relación con alguien que es tan inestable mentalmente como yo, y me dijo que tú no podrías

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apoyarme del modo en que necesito que me apoyen, y esa es la razón por la que nuestro matrimonio fracasó. Me enfadé mucho con Cliff cuando me dijo esto, especialmente, porque yo soy el culpable, pero él insistía en que tú me permitiste que me convirtiera en la persona que era al dejarme hacer, al no ponerme nunca en mi lugar y permitirme abusar emocionalmente de ti durante tanto tiempo. Él dice que Tiffany no me permitiría hacer esto, y que nuestra amistad está bas- ada en una necesidad mutua y en un com- promiso de mejorar mediante el fitness y el baile.

Tiffany y yo somos muy buenos amigos, y aprecio todo lo que está haciendo por mí. Pero ella no es tú.

Todavía te quiero, Nikki. Y no puedes con- trolar o alterar el amor verdadero.

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Mamá fue a la biblioteca pública de Collings- wood a por El guardián entre el centeno . Me gusta mucho Holden Caulfield y siento mucha simpatía hacia él. Realmente era un chico encantador, siempre intentando hacer lo correcto para su hermana Phoebe y, sin embargo, siempre fracasando, como la vez que compró un disco a Phoebe y lo rompió antes de poder dárselo. También me gusta lo preocupado que siempre estaba por lo que los patos de Nueva York hacían en invierno. ¿Adónde van? Pero mi parte preferida es el final, cuando Holden lleva a su hermana al tiovivo y ella monta en el caballo e intenta al- canzar el anillo dorado. Holden dice: «Estaba un poco asustado por si se caía del maldito caballo, pero ni hice ni dije nada. El caso es que con los niños, si quieren agar- rarse a un anillo dorado, tienes que dejar que lo hagan, y no decir nada. Si se caen, pues se caen; pero es malo decirles algo». Cuando leí esto pensé en lo que me habías escrito de que 481/625

estaba en mi segunda niñez y en que tendría que «dejar el sótano» algún día. Pero luego pensé en lo que había mejorado y en que aprender a bailar con Tiffany era como al- canzar el anillo dorado, que eres tú. Nikki, tú eres mi anillo dorado. Así que, tal vez me caiga del maldito tiovivo, pero tengo que llegar a ti, ¿correcto?

Quiero verte. Quiero hablar contigo cara a cara. Solo una vez. Después de eso, si no qui- eres verme nunca más, podré vivir con ello. Simplemente dame una oportunidad para enseñarte lo mucho que he cambiado. Solo una oportunidad. Un encuentro cara a cara. Por favor.

Te quiere,

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PAT

CARTA N.° 6 ---13 DE DICIEMBRE DE 2006

Querido Pat:

Siento que tu héroe de la infancia se suicid- ara. Y siento que McNabb esté lesionado.

No obstante, me entristece especialmente saber que tu padre sigue dejando que los res- ultados de los partidos de fútbol gobiernen las relaciones que tiene con su familia más inmediata. Compadezco a tu madre, pobrecita.

Tu decisión de revelar los puntos de vista de tu terapeuta respecto a Tiffany acarreó que las dos mantuviéramos una conversación telefónica embarazosa. Es obvio que Tiffany

se preocupa lo suficiente por ti para hacer posible todo este intercambio de cartas. Es- pero que la protejas legalmente, Pat, absten- iéndote de discutir el acuerdo ni con tu tera- peuta ni con nadie más.

Por otra parte, ¿te das cuenta de que al mostrar mis cartas a Cliff me has puesto en una posición legal precaria? Por ley, no se me permite mantener contacto contigo, ¿re- cuerdas, Pat? De manera que esta será mi úl- tima carta. Lo lamento.

En lo que respecta a Holden Caulfield y el anillo dorado que Phoebe consigue alcanzar al final de la novela, por favor, no pienses en mí como tu anillo dorado. Soy tu ex mujer. Te deseo lo mejor, pero tu terapeuta tiene razón cuando dice que somos incompatibles.

Puedo ver claramente que esto no nos lleva hacia un final, lo cual hace que me arrepienta de haber abierto este diálogo. Mi única

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esperanza es que algún día, después de que hayas estabilizado tu salud mental, encuen- tres alivio en el hecho de que volví a comuni- carme contigo después de todo lo ocurrido. Te deseo lo mejor en este mundo, Pat.

Adiós.

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NIKKI

CARTA N.º 7 --- 14 DE DICIEMBRE DE 2006

Querida Nikki:

Creo en los finales felices con todo mi corazón. He trabajado lo bastante duro a fin de mejorar como persona para dejar mi película ahora. ¿Recuerdas el lugar en el que te pedí que nos casáramos? Reúnete con- migo allí el día de Navidad al atardecer. Esto es todo lo que te pediré que hagas. Sin em- bargo, siento como si me debieras esta úl- tima petición. Por favor.

Te quiere,

PAT

Un Final Feliz(El Lado Bueno De Las Cosas) Mattew Quick¡Lee esta historia GRATIS!