Ellos entraron y yo salí y me senté en una de la sillas de afuera.

En ese momento entro Sebastián y sentó al lado mío y me pregunto:

-¿Como estás?

¿Que haces aquí Sebastián?

-Queria verte, saber como estabas. ¿Cómo sigue tu amiga Caroline?

Bien, gracias, ya recuperándose.

-Me alegra.

Sabes.. Ya me tengo que ir, adiós.

*El me tomo de la mano y me detuvo.*

-¿Enserio ya te vas? ¿Te puedo acompañar?

Está bien.

*caminamos hacia el auto y nos subimos*

*empecé a conducir*

-Vaya, conduces muy bien.

Sí, aprendí a los 15.

-¿A los 15? Bueno, para ser una chica es muy pronto. Yo aprendí a los 13.

Pues sí, muy pronto pero mi mamá me quería tomar de chofer y pues ajá, y tu a los 13? Para que aprender a manejar a los 13? Jajajaja,

-Jajajaja mi padre.

Me duele mucho la cabeza, ¿quieres conducir? Tengo mucho sueño, no dormí bien anoche.

-Claro. *me puso su mano en mi frente y se dio cuenta que tenía fiebre*

Le di mis llaves y me bajé.

-Tienes fiebre Valeria, es mejor que te lleve a tu casa enseguida y te bebas algo.

No, no, estoy bien, no te preocupes.

-Te llevare enseguida.

En unos minutos me quedé dormida allí, sentía que el pasaba su mano por mi cabello. El era muy lindo.

-Vale, no estás bien. Será mejor que nos devolvamos a la clínica, tienes la fiebre muy alta.

No, quiero irme a mi casa, por favor.

-NO, te tienes que mejorar y en tu casa no te mejor ajarás mágicamente, nos devolvemos en seguida.

Ok.

Tenía dolor de cabeza y mucha fiebre, pero me sentía muy segura a su lado.

Desperté en una camilla, con mi mano canalizada, mire al mi lado y ahí estaba Sebastián agarrandome la mano.

-Por fin despertaste, te sientes mejor?

Como llegue aquí? Si, ya estoy un poco mejor, no me duele la cabeza.

-Te quedaste profundamente dormida en el carro, te cargué y lleve aquí, tenías mucha fiebre, pero ya te hicieron unos exámenes y el médico me dijo que tenías que descansar, y no estresarte. Escribe la clave al celular para poder avisarle a tus papás que estas aquí.

No no no, mejor no, llévame a mi casa ya, por fa.

-Hablare con el doctor, a ver si ya te puedes ir.

Bueno.

Me sentía cansada, no tenía ánimos de nada, sólo quería estar acostada en mi cama y ya.

VALERIA YA ESTÁ MUY BIEN, PERO TIENE QUE DESCANSAR.

-Sí, sí doctor, se lo aseguro, va a estar muy bien, estaré pendiente de que tome su reposo.

SI, BUENO, LE DAREMOS 2 DÍAS DE INCAPACIDAD PARA QUE SE MANTENGA EN SU HABITACIÓN DESCANSA Y POR FAVOR PROCURAR NO RECIBIR NOTICIAS QUE LA PREOCUPEN, ESTA MUY ALTERADA.

-Gracias doctor.

YA PUEDEN IRSE.

¿Porqué Sebastián se preocupaba tanto por mi? ¿Porqué simplemente no me llevo a mi casa y ya? Ni mi papá se preocupa así por mi.

El se sentó al lado mío y me dijo:

-Ya nos podemos ir. *mientras me sonreía y acariciaba mi cabello*

Salimos, Sebastián me llevaba agarrada de la mano, no me soltaba para nada, el era tan lindo conmigo, vaya, me encantaba, pero no, no podía ser.

Abrió la puerta del auto y subí.

*Agarró de nuevo mi mano mientras conducía*

Le pregunté:

¿Porqué haces esto por mi?

-Eres muy importante para mí Valeria, no te lo había dicho pero todo lo que te pasa siento que me duele y me destruye, no quiero que nunca te pase nada.

Bueno, pues, gracias por todo. *le sonreí*

-Eres muy hermosa, ¿sabías? Me encanta cuando me miras a los ojos.

Gracias. *le sonreí*

Llegamos a mi casa y me baje de mi auto.

-Aqui están las llaves.

Gracias, de nuevo y me le acerqué y le di un besito en la mejilla.

-Me sonrió y me miro fijamente a los ojos.

Sus ojos eran tan lindos.

-Me encargare de que apenas entres subas a tu habitación y duermas, tienes que estar bien.

Tranquilo, lo haré, no te preocupes.

-Agarró mi mano y me llevo hasta las escaleras, me cargó y me pregunto:

-¿Cuál es tu habitación?

La de la derecha.

Me llevo hasta mi habitación y me acostó en mi cama.

-Ya está, me dejas más tranquilo, duérmete y descansa por favor, ya me voy. *me sonrió y me beso la frente*

Espera.

-Dime.

Gracias. *le sonreí*

-Me lo agraces estando bien, descansa Vale. ¿Te puedo dar un beso?

No.

-Pues, entonces me veré en la obligación de robártelo.

*me beso lentamente* luego se alejó y acercó a la puerta para irse.

-Te quiero mucho, duerme Valeria.

Me quede sin palabras, no sabía que decir, dejé que me besara, ¿porque? ¿Y si es como lo demás? Que sólo me hacen daño. El se veía diferente pero, aún así, siempre he estado decepcionada de los hombres, me parecían una basura, y no creo que el me hiciera cambiar de opinión, todos son lo mismo, estoy segura.

Pensé un momento en ese beso y sus hermosos ojos cuando me miraban fijamente, y me fui quedando dormida.

Dear Diary¡Lee esta historia GRATIS!