Me sentía como una bomba de tiempo, no veía el tiempo en el cual fuera estallar, tenía varios problemas en mi cabeza y todos eran sentimentales. Me cuestionaba demasiadas cosas y lo peor es que volvía que volví a recordad aquello “No vuelves mas allá, cada uno recibe lo que merece.” Tal vez era cierto Maura siempre me lo decía, cuando yo pensaba que Niall era bueno conmigo había algo por medio eso lo entendía pero en realidad cuando ya se pasó aquella ilusión se mostró tal y como es. Tal vez tenía que redimirme a lo que en verdad era mi vida siempre se presentarían hombres así en mi camino y nunca cambiaria aquel hecho.

Lo de Niall sabía que poco a poco lo superaría como siempre lo hice, pero en realidad el único obstáculo entre mi superación y el, era Lorena ver cada día aquella mirada que me daba dándome a entender que como siempre ella había ganado y había conseguido lo que quería. Zayn había tomado la decisión de quedarse a trabajar hasta tarde dejándome a mi sola en la casa con Lorena.

Pero aquello no era mi único problema, a veces me sentía demasiado sola e intentaba llamar a Maura y Boby, pero ninguno de los dos respondían a veces tenía miedo por ellos, pensar en que podría haberles pasado algo me hacía sentir muy mal, prefería seguir pensando en el hecho de que ellos aún seguían enojados conmigo por irme de casa.

Era jueves en la tarde como siempre encerrada en la oficina, últimamente no tenía ganas de nada y a mi favor estaba todo el trabajo que teníamos con Liam, esa era una buena forma de poner mi cabeza enfocada a otras cosas.

-Lucy ¿me haces un pequeño favor?

Levante la vista hacia Liam, solo deseaba que aquel pequeño favor no implicara a Niall.

-¿Cuál?

-¿Puedes ir a pedirle a Harry las fotografías, de la campaña? –pregunto.

-Claro ya vuelvo.

Camine hasta la oficina de Harry, era bueno por lo menos distraerme mientras iba de una oficina a otra era interesante en el piso  de Harry y Louis siempre veías mucho movimiento de gente, veías demasiadas modelos y escuchabas música demasiado movida.

-¿Harry? –pregunte abriendo la puerta.

-Lucy pasa. –grito desde el fondo.

Cerré la puerta de metal, y comencé a entrar había un poco de música pero no estaba fuerte vi a Harry de espaldas hacia el escritorio y a Canela sentada en una de las sillas giratorias con un vestido color rosado chicle hecho de plumas.

-Lucy. –dijo Canela sonriéndome.

-Canela, ¿Cómo estás? –pregunte mirándola.

-Yo muy bien, ¿y tú?

-Yo igual, cansada.

-¿Qué te trae por aquí? –pregunto Harry mirándome.

Lo mire y trataba de recordar para que había ido hasta su oficina.

-Liam, me pidió que recogiera las fotos de la campaña.

-Ya las tengo listas espérame un instante. –dijo moviéndose hasta los gabinetes.

Seguia parada y Canela me miraba detenidamente.

-¿Ya hablaron con Niall?

Solamente escuchar aquel nombre hacia que mi corazón de hiciera pequeño, no era por odio más bien era una sensación demasiado molestosa, no me gustaba mi estómago se sentía en revolución.

-No. –me limite a responder.

Ella puso los ojos en blanco y soltó un poco de aire pasado.

-Es un idiota, Lucy mira lo que se perdió una gran mujer. –dijo ella mirándome. – No le tomes mucha importancia, y en realidad Harry te presentara uno de sus amigos. –dijo sonriendo.

Secreto de Hermanos ©¡Lee esta historia GRATIS!