La enfermera acomodaba las sabanas de Justin para que estas no se pegasen a la enorme herida en su pecho que Belén le había causado. Estaba mejorando pero muy lentamente.
Belén estaba junto a él, no se había despegado ni por un segundo. Dentro de ella, se seguía lamentando, ¿Cómo pudo haber hecho semejante atrocidad? Si hubiese estado más cerca, su corazón se hubiese quemado y ahora estaría muerto.
Ya había recibido una buena regañada por parte de Grover. Le dijo lo mismo que una vez le dijo a Hope y Alex, si él llegaba a morir estarían quebrantando las reglas ya que la leyenda decía que debían ser doce los que pelearían. Además le recalco un millón de veces que lo mejor era que terminaran. Todos estaban allí para entrenarse y ser buenos luchadores, no para volverse novios. Fue un error haberlo hecho y ahí están las consecuencias. 
Belén se sentó al borde de los pies de la cama.
Belén: ¿Usted qué piensa? —Refiriéndose a la enfermera.
—Yo diría que está mejorando pero lentamente. 
Belén: ¿Eso es normal? 
—Bueno pues, él consiguió sus poderes hace muy poco, por lo que su recuperación es más lenta. Si por alguna razón a alguno de ustedes le sucede lo mismo, a las pocas horas ya estarían completamente sanos. 
Belén: Pero… no entiendo, ¿Por qué no le pedimos ayuda a Logan? Él puede curarlo.
—Lo sé cariño. El problema es que su cuerpo tiene que aprender a curarse solo. Logan no estará todo el tiempo en la batalla y no podrá ayudarlos.
Belén: Tiene razón —Admitió.
La joven se inclina hacia adelante y toma la mano de Justin. Este no reacciona, todavía seguía inconsciente.


Lucía se dirigía a su cabaña para dejar un par de libros que había estado leyendo.
Había aprendido bastante de las habilidades de todos los semidioses y ahora si creía que podría ayudar a todos. De alguna manera, su mente actuaba como la de un disco duro, recordaba hasta los puntos y las comas de lo que había leído.
Recordó que Matt le había dicho que a todos les sucede lo mismo. Así es como ellos pueden subir de nivel. Su cerebro fue modificado para que la información que incorporen no se borre de su mente y así puedan retenerlo por mucho tiempo. Por desgracia esto solo funcionaba con las letras.

La noche ya estaba cayendo sobre el campamento. 
En el área de combate, los grupos se habían dividido de a dos personas para practicar lucha entre ellos sobre un puente colgante. Tenían que practicar su equilibrio.
En ese momento le tocaba a Belén y a Clarisse luchar. Hope ya había peleado y ahora estaba en descanso. Aprovecho un descuido de Cloe y se escabullo a la enfermera sin ser vista.
Allí se topo con la enfermera quien le pregunto ¿Qué hacía allí? A lo que Hope le dijo que la practica había terminado temprano.
La joven se sienta a los pies de la cama y puede ver como el chico estaba completamente sudado.
Hope: ¿Qué le sucede? —Pregunto algo alarmada.
—Tiene fiebre —Le contesto la enfermera mientras le colocaba un paño de agua fría al joven. —. Pero por fortuna esto significa que la herida ya esta sanando más rápidamente.
La enfermera coloca sus manos arrugadas sobre una gaza que estaba colocada sobre el pecho del joven. Cuando la levanta un poco, Hope puede ver la herida. Se veía mejor pero aun le quedaba toda la parte del medio en sanar.
La enfermera vuelve a colocar la gaza en su lugar y sale de la habitación en busca de una garra con agua.
La joven se acerca un poco más al chico y toma su mano caliente. Sus ojos se abrieron y su cabeza se agacho rápidamente cuando sintió un leve apretón en su mano.
La respiración del joven comenzaba a agitarse. Estaba despertando.
Hope coloca su mano sobre la mejilla mojada de Justin. Él siente como sus cabellos se erizan al sentir el rose de aquella mano tan suave. Sentía un dolor agudo en el pecho y su cabeza le daba vueltas.
Hope: Tranquilo, ya estoy aquí —Acaricio la mejilla del joven.
El joven sonrió pero aun tenía los ojos cerrados. 
Justin: Belén —Musito débilmente. 
Hope se hizo para atrás. La estaba confundiendo con Belén y eso la molesto. Su voz no era para nada igual a la de aquella joven y ahora él deliraba que era ella. ¿Delirando? Una idea afloro a la mente de Hope.
Hope: Si, soy yo—Dijo tratando de imitar un poco la voz de Belén.
Justin: Lo lamento —Dijo algo agitado. 
Hope: ¡Shh! No hables —Se acerco un poco más y comenzó a hablar en voz baja y dulce. —. Necesitas descansar.
Justin: Pero necesito escuchar tu perdón.
Hope: Soy yo la que tendría que disculparme. Por mi culpa estas aquí.
Justin: No, no digas eso. Yo me lo merecía.
Hope: ¿Por qué? —Dijo intrigada. 
Justin: Por todas las cosas que te dije acerca de ti y de Alex.
Las cejas de la joven se levantaron. Ahora estaba muy interesada en saber que era lo que le había dicho, pero en su mente había otro objetivo y no tenía tiempo para preguntarle más cosas.
Hope: Descuida amor… todo está solucionado.
Justin: Solo hay una forma de saberlo.
Hope: ¿Cuál? 
Justin: Bésame —Dijo en un suspiro.
Hope estaba deseando a que él dijese eso.
Ella lo mira, los ojos del joven seguían cerrados esperando sentir los cálidos y suaves labios de la joven. Cada vez Hope estaba más cerca respiraba profundo, sus labios rosados se encuentran con los tibios labios del joven. Un aire pesado va y viene con un perfume viejo y en silencio. Las manos de Hope acarician muy suavemente su rostro y siente como muy débilmente una mano busca hundirse en su cabello lleno de ondas. Acaricia lentamente la profundidad de su pelo mientras seguían besándose.
Sus labios terminan separándose por falta de aire dejándolos con hambre de más.
Hope había vuelto a sentir esas mariposas de colores que revoloteaban en su interior. Todavía lo seguía amando y sus recuerdos seguían latentes como el primer día en que se conocieron.
La piel erizada de ambos era la prueba del triunfo. Él siente mil hormigas que caminaban en su interior, el dolor había desaparecido. El beso parecía ser un anestésico y quería seguir probándolos.
La joven se inclino para besarlo de nuevo pero sintió el silbido de un chifle a lo lejos. Belén y Clarisse habían terminado y seguramente Cloe se daría cuenta de que no estaba allí.
Hope: Lo lamento, tengo que irme —Se puso de pie.
Justin: No por favor —Le suplico—. Quédate conmigo.
Hope: No te preocupes, volveré.
Los ojos del joven se abren un poco y ve la silueta de una joven con cabellos largos que caían en onda. Su ceño se frunció un poco ya que recordó que Belén no tenía el cabello de esa manera y no era tan alta. Pero no tuvo tiempo de seguir razonando porque un mareo infernal lo arrastro consigo a un sueño profundo que no le dejaría volver a recuperar la conciencia hasta el anochecer.


La noche se cierne sobre todo el campamento. Todos los campistas se reúnen en la cafetería para saciar sus ganas de cenar. La mesa estaba llena de mangares exquisitos. No sabias por dónde empezar.
En la oscuridad de la noche, una joven camina en dirección a la cafetería donde se encontraban todos sus compañeros.
A pesar de que el murmullo tapaba el silencio de la noche, todo mundo escucho el rechinar de la puerta con mosquitero de la entrada. Todos voltearon para ver una figura femenina que conocían perfectamente. Era Lucía.
Algunos la miraron con desprecio, otros algo confundidos preguntándose ¿Qué hacía allí? Y otro poco, quienes eran amigos de ella se alegraron al verla.
— Vaya, vaya… Miren quien se digno a aparecer en público —Dijo aquel chico alto y de cabellos rubios.
Lucía: Ya he salido, si no me viste es tu problema.
<<Uuuh>> fue la expresión que se escucho.
El joven aprieta sus labios, no le gustaba que lo tomaran por tonto.
-¿Qué es lo que quieres?
Lucía: Vine porque quiero ayudarlos —Observo a cada uno de los que estaban allí—. Sé cómo puedo mejorar sus poderes y si ustedes me lo permiten los puedo ayudar.
Annabeth: No queremos tu ayuda.
Hope: La mayoría de nosotros somos bueno en lo que hacemos. ¿Por qué debemos aceptar tu ayuda?
Lucía: Entiendo que la mayoría domina sus poderes bastante bien, pero hay otro grupo de personas que no pueden hacerlo bien y por eso me presento como voluntaria para ayudarlos.
La joven continuaba hablando y en determinado momento menciono algo que hizo que Atticus observara a Logan. Él no estaba practicando con sus poderes y verdaderamente era bastante malo, lo único que podía hacer era crear una cortina de agua. Estaba desperdiciando sus habilidades y estas les serian útiles en la batalla.
Logan entendió la mirada de su amigo y lo único que hizo fue bajar su cabeza y apretar los dientes mientras su mirada revoloteaba por el suelo.
—Creo que aquí hablo por todos cuando digo que no te necesitamos.
Lucía sacude la cabeza. ¿Era tonto? Ya había mencionado que algunos son buenos pero otros no. 
Lucía: ¿Por qué los que saben tienen que meterse? ¿Por qué no dejaba hablar a los que no saben?
—Ella tiene razón—Se escucho desde el fondo.

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