EL FINAL TÁCITO

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Esa noche trato de leer La campana de cristal, de Sylvia Plath. Nikki solía hablar de lo importante que era la novela de Plath y

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decía: «Debería ser obligatorio para todas las mujeres jóvenes leer esa novela».

Conseguí que mamá la sacara de la biblioteca sobre todo porque quería entender a las mujeres, los sentimientos de Nikki y todas esas cosas.

La cubierta del libro me recuerda a los libros para chicas. Es la imagen de una rosa seca colgada boca abajo por encima del título.

La novela comienza con una alusión a la ejecución de los Rosenberg, por lo que me temo que va a ser una lectura deprimente. Lo imagino porque como profesor de historia sé lo deprimente que fue el Temor Rojo y el ma- cartismo. Poco después de mencionar a los Rosenberg, el narrador empieza a hablar de cadáveres y de ver cuerpos muertos durante el desayuno.

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El personaje principal, Esther, ha conseguido una beca para una revista de Nueva York, pero está deprimida. Utiliza nombres falsos cuando conoce a hombres y trata de acost- arse con ellos. Esther está enamorada de un chico llamado Buddy que la trata muy mal y que le hace sentir que lo que debe hacer es dedicarse a tener niños y ser un ama de casa en vez de ser escritora, que es lo que ella quiere.

Al final, Esther sufre un ataque nervioso y la tratan con electroterapia. Ella trata de sui- cidarse tomando demasiados somníferos y la envían a un lugar malo como en el que es- taba yo.

Esther llama al hombre negro que le sirve la comida en el lugar malo «el negrata».

Esto me hace pensar en Danny y en lo que mi negro amigo se cabrearía si leyera el libro, sobre todo porque Esther es blanca y Danny

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dice que solo los propios negros pueden util- izar términos raciales tan controvertidos como «negrata».

Al principio, aunque el libro es muy dep- rimente, estoy emocionado porque trata de la salud mental, un tema sobre el cual quiero aprender. También estoy interesado en ver cómo Esther mejora y cómo encuentra un rayo de esperanza y puede seguir con su vida. Estoy seguro de que Nikki hace leer este libro a sus alumnos para que las chicas adolescentes que estén deprimidas vean que si uno lo intenta, hay luz al final del túnel.

Así que sigo leyendo.

Esther pierde la virginidad y tiene una hem- orragia en la que casi muere desangrada (como Catherine en Adiós a las armas), y yo me pregunto por qué las mujeres no paran de de sangrarse en la literatura americana. Pero Esther sobrevive, para descubrir, más

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adelante, que su amiga Joan se ha ahorcado. Esther asiste al funeral y el libro termina cuando entra en una sala llena de terapeutas que decidirán si está lo suficientemente cuerda para abandonar el lugar malo.

No llegamos a saber lo que le sucede a Esth- er, no sabemos si se recupera... y eso me cab- rea mucho, sobre todo porque me he pasado la noche leyendo. Mientras los rayos de luz empiezan a entrar por mi ventana, leo los da- tos autobiográficos que hay en la parte de at- rás del libro y descubro que toda la novela es prácticamente la historia de la propia Sylvia Plath, que la autora metió la cabeza en un horno para matarse a sí misma (igual que Hemingway solo que sin pistola), lo cual comprendo que es el final implícito del libro, pues realmente esta novela es la biografía de Sylvia Plath.

Rompo el libro en dos y lo tiro contra la pared de mi habitación.

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Sótano.

Stomach Master 6000.

Quinientos abdominales.

¿Por qué hace Nikki leer a los adolescentes una novela tan deprimente?

Banco de pesas.

Coloco las pesas.

¿Por qué leerá la gente libros como La cam- pana de cristal?

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

Estoy sorprendido cuando veo que Tiffany se presenta al atardecer para salir a correr.

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No sé qué decirle, así que hago lo habitual, no decir nada.

Corremos.

Al día siguiente también salimos a correr, pero no discutimos los comentarios que Tiffany hizo sobre mi mujer.

Un Final Feliz(El Lado Bueno De Las Cosas) Mattew Quick¡Lee esta historia GRATIS!