Capitulo 5. ''¡_______! ¿Por qué trataste de matarte?''

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—¡_______! ¡Dios mío! ¡_______! ¡Llama a la policía! —gritaba mi tía mientras me sacudía. Parpadeé varias veces, pero no podía abrir los ojos completamente en la luz. El temblor me había revuelto el estómago y me tambaleé hacia delante, vomitando todo el suelo de la sala.

—¡_______! ¿Por qué trataste de matarte? —gritó entre lágrimas mientras un hombre en el fondo hablaba asustado por el teléfono.

—No lo hice... —susurré, pero mi garganta estaba en carne viva y adolorida de tanto llorar la noche anterior.

—Tranquila, calma —respondió ella, con dulzura mientras me halaba hacia su pecho y me abrazaba con fuerza—. ¡Tráele un poco de agua! —gritó al hombre en la otra habitación.

Rápidamente apareció con un vaso de agua. Acercó el vaso a mi boca y comenzó a verterla por mi garganta. Tosí y vi como mi tía golpeaba al hombre fuertemente en el brazo—. Vas a ahogarla —gritó.

—¡Lo siento! —gruñó él en respuesta con irritación, pero me di cuenta de que estaba lleno de pánico.

—Estoy bien. —Les aseguré—. Esto no es lo que parece —dije con una risa nerviosa. Mi cabeza estaba empezando a despejarse y al mirar alrededor hacia el desastre que había dejado, comprendí por qué estaban tan preocupados. Una botella de vodka estaba abierta a un lado, su contenido derramado en el suelo. Una foto de mi difunta madre yacía rota en torno a mí y yo estaba cubierta con mi propia sangre—. Estaba muy triste. —Expliqué mientras mis ojos se posaron en la fotografía arrugada de mi madre. Las lágrimas brotaron de mis ojos y tragué saliva, tratando de contenerme.

                  **** 

—¿Cómo se siente hoy, Srta. Townsend? —preguntó mientras halaba mis párpados para inspeccionar mis pupilas.

—Como una idiota —respondí con irritación.

—Bueno, no hay mucho que pueda hacer por eso, pero puedo arreglar esa herida desagradable en tu mano —dijo con una leve sonrisa, y me relajé un poco—. ¿Cree que podemos quitar éstas restricciones? —preguntó y yo asentí.

—No estaba tratando de matarme —contesté. Comenzó a deshacer el cinturón de cuero de la camilla mirando mi mano.

—Bueno, me inclino a creerte —dijo y asintió al policía fuera de la puerta. Ellos se alejaron y él comenzó de nuevo a reparar mi mano—. Nunca he visto a alguien tratar de quitarse la vida cortándose la mano. —Continuó mientras sacaba una pequeña pieza de vidrio de la herida. Instintivamente traté de retirar mi mano, pero él la aferró con fuerza—. Esto va a doler un poco —advirtió y yo asentí, mordiéndome el labio. Limpió el corte y para el momento en que terminó, tuve cuatro puntadas y un vendaje de gasa rosa envuelto alrededor de mi mano y mi muñeca. Le expliqué lo que había pasado mientras trabajaba y me sentí sorprendentemente mejor cuando el proceso hubo terminado—. La vida no es nada fácil. Has pasado por muchas cosas. Está bien pedir ayuda —dijo amablemente y le aseguré que iba a hablar con alguien la próxima vez que me sintiera triste.

                  ****

—Prepárate. Todavía tienes unas cuantas clases más hoy —dijo ella cuando llegamos a la casa

—Estás bromeando, ¿no? —le pregunté.

—¿Crees que te mereces un día de descanso después de todo lo que me has hecho pasar? ¡Tendré suerte si alguna vez veo a Dan otra vez! —dijo con enojo.

—¿Dan? —le pregunté, al no tener ni idea de lo que estaba hablando.

—Mi cita de anoche. Casi le ocasionas un ataque al corazón —gritó ella por el pasillo. Puse los ojos en blanco y cerré la puerta del baño detrás de mí.

Me di una ducha tan rápido como pude con un brazo. Fue más difícil de lo que había previsto. Vestirse no fue más fácil y para cuando estuve lista ya había pasado una hora.

—Vamos —dijo mi tía desde fuera de mi habitación. 

Señor Styles |н. ѕ|¡Lee esta historia GRATIS!