MI HERMANO ESTÁ HERIDO

602 13 0

Entonces exploto.

El mal sentimiento que tengo en mi es- tómago me sube por el pecho hasta que llega a mis manos y no puedo parar. Me muevo hacia delante como si fuera un camión Mac. Le pego con la izquierda en la mejilla y luego con la derecha en la barbilla, tan fuerte que lo levanto del suelo. Lo veo volar por los aires como si se hubiera lanzado de espaldas a la piscina. Su espalda golpea contra el suelo, y sus pies y manos se quedan quietos.

222/625

En ese instante estoy seguro de que el afi- cionado de los Giants está muerto. No se mueve y la masa se ha callado.

Alguien grita:

---¡Llamad a una ambulancia!

Otro grita:

---¡Decidles que traigan una bolsa roja y azul!

---Lo siento ---susurro, pues me cuesta hab- lar y me encuentro muy mal---, lo siento mucho.

Y entonces echo a correr.

Deambulo entre las masas de gente, cruzo calles, rodeo los coches y puedo oír los pitidos y a los conductores maldiciéndome. De repente me entran náuseas y cuando me doy cuenta estoy vomitando en la acera (los

223/625

huevos, la salchicha y la cerveza). La gente me grita, me dice que soy un borracho y un capullo, y entonces vuelvo a echar a correr calle abajo alejándome de los estadios.

Cuando siento que estoy a punto de vomitar me paro y descubro que me he quedado solo. Ya no hay más aficionados de los Eagles por donde estoy yo. Hay una alambrada de tela metálica y un almacén que parece abandonado.

Vomito otra vez.

En la acera, al lado del charco que estoy haciendo, hay pedazos de un cristal roto que brillan al sol.

Lloro.

Me siento fatal.

224/625

Caigo en la cuenta de que voy a ir a la cárcel (he matado a un hombre y ahora Nikki nunca volverá conmigo); sigo llorando; soy solo un desperdicio, una jodida mala persona.

Camino una manzana más y me detengo.

Miro al cielo.

Veo pasar una nube bajo el sol.

La parte de arriba se ve de color blanco y brillante.

Entonces lo recuerdo.

No te rindas, pienso. Todavía no.

---¡Pat! ¡Pat! ¡Espera!

Me doy la vuelta, miro hacia donde están los estadios y veo que mi hermano viene hacia mí. Durante el siguiente minuto, Jake cada

225/625

vez se hace más y más grande hasta que está frente a mí y se inclina mientras empieza a resoplar y a coger aire.

---Quiero entregarme ---digo---, a la policía. Quiero entregarme.

---¿Por qué?

---Por haber matado a ese aficionado de los Giants.

Jake se ríe.

---Le has dado su merecido. Pero no lo has matado, Pat.

---¿Cómo lo sabes?

Jake sonríe, saca su teléfono móvil, marca un número y se acerca el teléfono a la oreja.

---Lo he encontrado ---dice Jake---; sí, díselo.

Un Final Feliz(El Lado Bueno De Las Cosas) Mattew Quick¡Lee esta historia GRATIS!