~Capítulo seis~

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Luego de ese vergonzoso momento, continúamos hablando, ninguno decía nada respecto al tema. No había nada que decir. Solo amigos...eramos eso.

Nos dedicamos a hablar de nuestro tiempo en el Instituto. Él no paraba de reírse y pedir disculpas una y otra vez.

—Si dices Lo siento, una vez más meteré el servilletero en tu boca—dije graciosa.

—Vale...vale lo sien...—se silenció al ver el servilletero en mis manos—Está bien. Tranquila brabucona—rió.

—Mejor así—sonreí con suficiencia—¡Oye no era una brabucona!—Niall estalló en carcajadas lo que hizo que las pocas personas que estaban allí se giraran para vernos.

—¡Lo siento!—respondió. Reí. Segundos más tarde una orda de flashes se abalanzó sobre nosotros.

Detrás de las ventanas de la pequeña cafetería, se observaban más fotográfos.

—Mierda...—masculló Niall entre dientes  Me levanté del asiento por inercia. Él me observó atento—¿Qué haces?

—Mira Niall, sé que sólo somos amigos. Pero no quiero arriesgarme a que me inventen una relación amorosa, lejos de ser verdad—y era cierto, esto era el lado más complicado de la fama. Tener que soportar insultos de fans que pensaban que salías con su ídolo. Como con Harry, por ejemplo. Tuve que aclarar públicamente que eramos amigos.

—Está bien. Vamos, te llevo a casa—asentí.

Salimos por las puertas de atrás y nos montamos en su auto.

***

—Lo siento—hablé.

—No hay cuidado. Creo que cuando uno la pasa bien se olvida de los reporteros—murmuró sin despejar la vista del camino.

—Si. Gracias, la pasé genial hoy. Y el pasado quedó cerrado—sonreí.

—De nuevo, lamento haber sido tan idiota en el pasado.

—Es pasado Niall. Borrón y cuenta nueva.

—Eso me gusta—el sonido de mi teléfono llenó el espacio en el auto.

—¿Hola?

—Scarlett. ¿Dónde estas?

—Scott. Estoy camino a casa. ¿Sucede algo?

—¿Estás con Styles?—¿Huh?

—¿Qué rayos?... No. Estoy con Niall—Scotter y su pequeña-gran obsesión en odiar a Harry.

—¿Niall... cómo Niall Horan? Pensé que se odiaban.

—Larga historia. Luego te comento ¿vale?

—Bueno. Adiós.

El camino fue en silencio hasta mi piso. Llegamos, Niall estacionó el auto en la acera.

Antes de que me diera cuenta él ya había salido del auto y me abría la puerta. Que caballeroso.

—Gracias. No tenías que—dije mientras salía del carro.

—Me quedo con el gracias—sonrío. Me agradaba este Niall, simpático, sencillo. No extrañaba para nada a aquel que me gastaba bromas, para mi gusto, horribles.

Me acompañó hasta mi piso. Metí la mano en el bolsillo de la chaqueta...pero no había nada. Joder, esto no me puede estar pasando.

—¿Pasa algo?—preguntó el oji-azul al ver como revolvía los bolsillos de la chaqueta.

—La llave...no la encuentro—dije mientras revolvía ahora los bolsillos del jean.

—¿Dónde la has guardado?

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!