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Pen Your Pride


Caminaba junto a Alex hacia la penúltima clase, mientras reía de un chiste que me había hecho el chico. Me observo con una sonrisa fijamente a los ojos.

"Entonces, ¿cuál fue la razón en la que vinieras un mes después de haber comenzado las clases?"-dije mientras caminábamos por el largo pasillo, si Alex es el chico con el que había tropezado el otro día y le preste mi horario. Alex es un chico encantador y muy gracioso, hablábamos de cualquier cosa.

"Bueno, este mes pasado mis padres estaban en proceso de divorcio y estaban peleando por la custodia mía y de mi hermano. Así que no habíamos ido a la escuela el primer mes."-dijo encogiéndose de hombros.

"Debió ser difícil."-dije mientras entrábamos al aula visto que aún no llegaba el maestro nos sentamos en los pupitres yo adelante y el atrás, me gire para continuar hablando con tan amable chico.

"La verdad es que no."-me sonrió y revolvió mi cabello.-"Mis padres llevaban años con discusiones diariamente y no era de extrañarse que terminaría así."

"Si bueno no es como si yo fuese experta en el tema, ya que bueno mi madre está muerta y papá únicamente cuando discutía era conmigo y era por el ultimo chocolate."-dije mientras me encogía me hombros y peinaba el desorden que había hecho Alex de mi cabellera rubia.

"Eso debería ser algo extraño, no podría imaginarme viviendo solo junto a papá. ¿Quizás haría fiesta todo los viernes?"-dijo riendo y yo reí junto a él, por no incomodarse con el tema de mi madre muerta. No es como si me agradara cuando me miraban con lástima por el hecho de que perdí a mi madre y ahora mi padre.

"Créeme no es extraño, extraño es que ahora tenga que vivir con mis tíos que son demasiados sobreprotectores."-dije mientras sonreía y me giraba y veía como comenzaba la clase de Matemáticas.

Al final yo estaba vestida con un traje corto con un azul tan claro como el cielo, mis labios estaban pintados con un color carmesí intenso, mis ondas rubias naturales caían por mi espalda y finalmente me coloque unas zapatillas ya que al final sería una reunión y no una fiesta. Ya todos habían llegados excepto Jason, no es como si yo no despegara los ojos de la puerta solo que aún no lo he visto por ningún lado.

"¿A quién esperas? No quitas los ojos de la puerta ni un segundo, podría jurar que ni siquiera pestañeas."-dijo Valeria a mi lado.

Bien quizás, si estaba mirando la puerta pero no necesariamente era porque esperaba a Millers quizás fuese que la pintura estaba nueva ya que en estos días Noah las había pintado... Mierda, estaba claro que era por Jason. Sin tiempo que perder, con el móvil en la mano fui a la cocina y maqué el número de Millers.

***Primer tono***

Suspire mientras me recostaba de la encimera.

***Segundo tono***

Tome un vaso y me serví un poco de ponche.

***Tercer tono***

Tomo una manzana y le doy un mordisco.

***Cuarto tono***

Doy un vistazo hacia la reunión, y encuentro a Harry haciéndome señas para seguramente presentarme a Bárbara.

***Quinto tono***

Doy un sorbo a mi vaso, y le hago una seña a Harry indicándole que me dé un minuto.

***Buzón de voz***

Mire mi teléfono con desprecio y colgué la llamada, y con unas ultimas mordidas término la manzana y los restos son echados en la basura. Caminé hasta donde se encontraba mi mejor amigo que se encontraba en compañía de una pelinegra de ojos color del cielo nocturno. Ella es simplemente tierna, con el traje suelto azul pálido la hace verla angelical.

"Hola soy Bárbara Alexandru, pero prefiero que me llamen Alexa o Bar."-dijo con una sonrisa tímida y yo me derretí. Puede sonar algo lésbico pero su voz es tan suave como el terciopelo y con una mirada de sorpresa, mire a Harry. Cualquier persona que estuviera en sano juicio amaría a esta pequeña criaturita ya que aunque sea un poco raro es incluso más baja que yo. Nadie había conseguido ser más bajo que yo, pero ella es muy pequeña es muy parecida a mí en el aspecto de lo pequeña sólo que ella se ve como una tierna hada y yo parezco un pequeño duendecillo travieso. Ella es un ángel y yo un demonio. Bueno, me retrato tampoco es como si fuese tan mala.

"Yo soy Isabelle Beatrice pero prefiero que me digan Isa."-dije sonriéndole con curiosidad, por un pequeño momento olvide a Jason.-"Dime que lo único que tienes de zorra es el nombre."-esa señora y señores es Isabelle Beatrice Rises Kennedy intentando hacer amistad con la chica que había vuelto idiota a su mejor amigo.

Sorprendente ella río y Harry me dio un codazo mirándome enojado.

"Beatrice.."-murmuró tenso.

"La verdad es que yo también odio mi nombre y te aseguro que es lo único de zorra que hay en mí."-dijo sonriendo y riendo ya un poco menos tímida, Harry la miro sorprendido.- "Linda reunión debo agradecerle a quien preparó el ponche, esta delicioso."-dijo ella sonriendo, es la chica más amable y simpática que jamás hubiese conocido justo como había dicho Jason.

"Bueno ya mismo Harry te presentará al maravilloso Tyler, yo..."-dije pero se escuche el timbre de la puerta.-"Tengo que abrir."

En el otro lado de la sala podía ver a Alex haciéndome señas, y yo señale la puerta mientras caminaba y me encogía de hombros. Al ver la mueca de disgusto reí y abrí la puerta aun riendo y me paralice. Jason estaba frente a mí con unos jeans negros, una camiseta blanca y una chaqueta. En una mano tenía unas bolsas, y al verme reír su sonrisa creció aún más.

"¿Te he dicho que me encanta tu risa?"-dijo sonriendo mientras le daba ligeros toques a mi cintura.


Me sentía estúpida, el muy imbécil me había idiotizado con tan ligeros toques que hicieron sentir escalofríos por todo mi cuerpo. Me sentía vulnerable, siempre que estaba junto a Millers me sentía expuesta y vulnerable. Con un bufido tome las bolsas intentando no rozar junto a sus dedos y me hice a un lado para que pasara, al echarme hacia atrás y desviar mi mirada hacia la calle recibí un sorpresivo beso en la comisura de mis labios. Ligero, suave, lento, y delicado. Solo fue un beso y ni siquiera fue en los labios, pero sentí como un ligero cosquilleo corría por toda mi mejilla y antes de que el viera mi sonrojo entré rápidamente mientras entraba a la cocina y organizaba los pasteles que había traído Millers. Con un suspiro me senté de la encimera y escuche una risa, alce la vista y encontré a Alexander recostado del marco de la puerta.

"Te gusta."-dijo Alex mientras se sentaba a mi lado y colocaba un mechón rubio detrás de la oreja.

"¿Quién?"-susurré mientras lo miraba a los ojos.

"Ese chico de la puerta,"-dijo y no necesite pensarlo un segundo pues ya sabía que se trataba de Jason, reí para evitar mostrar otro nuevo sonrojo.

"¿Porque lo dices?"-dije mientras ambos tomábamos un pedazo de pizza.

"Tienes los tres síntomas."-dijo mientras daba un mordisco y tragaba.

"¿A qué te refieres?-balbuce y trague la pizza, y me levante para servirnos soda.

"Estas enamorada y tienes los tres principales síntomas."-dijo mientras tomaba el vaso y yo volvía a sentarme a su lado.-"Primer síntoma: Te paralizas ante su toque y su mirada. Tu prácticamente parecías una estatua."-dijo riendo mientras daba un mordisco, masticaba, y tragaba.-"Segundo Síntoma: Te sonrojas. Después de escapar de él estabas muy roja parecías un pequeño chili andante."-dijo y reí.-"Tercer Síntoma: El mundo se paraliza y tus ojos brillan. Ustedes se veían como si conocieran los más oscuros secretos del universo, y fuesen lo único existente."-dijo y quise esconderme.-"Estoy seguro que el siente lo mismo hacia ti."

"Eres muy observador..."-dije y en ese instante entro Jason y sus ojos se oscurecieron al ver a Alex.

"Claro que lo soy, linda"-dijo alto mientras se levantaba y con un guiño, y una sonrisa salió. Reí y pose mis ojos en Jason quien me miraba tenso.

"¿Y él es?"-dijo con una mueca.


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