Capitulo 5 "Rara"

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-Pero yo no... - lo intenté hacer de nuevo lo cual no logré, vamos pero si antes si podía

-Pero ¿tú qué?

-Que... no me deben de agradecer nada- dije dudosa, por Dios apenas había llegado y ya me quería ir, ellas solo me dedicaron una sonrisa

El resto del día no pasó nada interesante, solo me encontraba sentada en mi cama, Elena se quedó dormida, era un desastre durmiendo, se la pasaba dando vueltas en su cama, ya había tirado todas las sábanas, sonreí al verla, no podía imaginarme que Jessica llevaba todo el día adentro del baño, se podría estar cortando, y Sofia... todavía no salia de debajo de la cama.

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Después de 5 horas nada había cambiado todo seguía igual Sofia ahí dentro, Elena dormida, Jessi en el baño, hasta que después de unos minutos Sofía salió de abajo de la cama y dijo 

-Ella quiere verte... hoy-

-¿Quién es ella?-

-Verónica ...-

-... ¿A qué hora?

-En la noche... - después de eso se quedo como ida balanceándose de adelante a atrás diciendo "173" repetidamente una vez tras otra se me quedó grabado el número, creó ya haberlo escuchado antes... en... la habitación de Katherine Salvatore, que mal recuerdo me traía pensar en eso, como una daga al corazón que cada vez se enterraba más y más con cada recuerdo, una lágrima corrió por mi rostro, sin siquiera darme cuenta

-Uno, dos... salta la cuerda... tres, cuatro... vamos a jugar... cinco, seis... cierra la puerta... siete, ocho.. hagarra el crucificó... nueve... diez... tienes que esconderte... once... doce... no tengas miedo... trece... catorce... vas a morir, la, la, la, la, la, la, laaaaaa.- cantaba Sofía diabólicamente, de la nada Elena despertó de golpe y Jessica, salió del baño rápido, las dos se arrinconaron en la pared contraria a la cama de Sofía, llenas de miedo, tamplando, parecían esperar lo peor

-¿Qué pasa? - pregunté ingenua

-Kari alejate de Sofía...- me ordenó Elena

- ¿Por - no termine la frase porque la luz se apagó y la puerta de metal se abrió de golpe dejando entrar un aire muy frío

-Ella... esta aquí... - dijo Sofía

- ¿En dónde? - su mano temblorosa señaló al baño, con su mirada ida que la caracterizaba, me levanté y me dirigí al baño para encontrarme con ella...

Después del Ocaso: Rosas de amor, espinas de dolor¡Lee esta historia GRATIS!