18. Ficción || Realidad.

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3.50 p.m.

A un paso extremadamente lento busqué el lugar que me había sido indicado; el salón de detención, por el cual todo el mundo pasaba como mínimo una vez. Sólo 15 minutos, eso fue lo que dijo Tom, después podría salir de ese maldito lugar.

Respiré hondo, y con mala cara, entré, cerrando la puerta detrás de mí. El aula se encontraba medio llena. Tenía que pasar desapercibida, así que era un punto a mi favor. Todas los ojos se centraron en mí en cuanto crucé aquel portón, causando que mi rostro adoptara un color carmesí. Ignoré todas las miradas mientras caminaba hasta el fondo del salón.

Recosté mi cabeza sobre la mesa que me era disponible, esperando a que Tom cruzara la entrada de ese aburrido lugar. Moví mi pie al ritmo de las manijas del reloj, en una muestra de nerviosismo y desesperación.

- Bienvenidos a detención - dijo la persona encargada de cuidar el aula - Las reglas son simples: No Ruido. No risas. No diversión y, por supuesto; nada de travesuras. Simple, ¿no? - una sonrisa -un tanto maquiavélica- amenazaba con salir de sus labios - Sólo tienen que estar sentados ahí quietos por dos horas, reflexionando sobre su error, lo que los trajo hasta aquí. Así que, sin de...

Bajo el marco de la puerta, apareció Tom, relajado y con cara burlona - Lo siento, se me ha hecho tarde. ¿Me he perdido de algo? - habló dirigiéndose hasta mi mesa, no sin antes recibir una mirada fulminante por parte de la encargada.

- Eso es todo, chicos.

Ahora que Tom se encontraba a mi lado estaba más relajada. - ¿Lista? - preguntó. Asentí con un rápido movimiento - Bueno, en... - miró su reloj detenidamente - 4 minutos partimos.

Di una última mirada a mi alrededor. Había una chica a dos puestos de mí, quien miraba fijamente lo que los demás hacían. Los chicos que ocupaban la primera fila jugaban distraídamente con todo lo que había a su alcance, mientras los de la segunda, mantenían una calmada conversación entre ellos.

Tom, en un intervalo de varios segundos, miraba hacia su reloj y, luego, hasta la ventana, asegurándose de que nada improvisto sucediera, y así, facilitar nuestra salida.

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4.05 p.m.

- Levántate - ordenó Tom - ¿ves esa ventana de allá? - preguntó. Asentí un tanto insegura por lo que podría pasar - Bueno, pues si queremos salir de aquí, tendremos que pasar por ella.

- Pe-pero, Tom, estamos en el tercer piso... - dije con cara de espanto.

- Tranquila, tengo todo controlado - dijo con orgullo - Hay alguien esperando por nosotros abajo. Y, Jade se encargó de traer una escalera. Dijo que se sentía un poco culpable por el asunto...

Tendría que valer la pena, ó, muy segura de mi misma, mataría a Michael. Era un tercer piso. No me daban miedo las alturas, pero, si por cuestiones de la vida llegaran a atraparnos, estábamos acabados.

Me levanté del puesto aún un tanto dudosa de mis acciones y, silenciosamente, caminé hasta la ventana que me había sido señalada.

Cautelosamente, abrí la ventana de un empujón. Miré hasta el piso de abajo, donde, efectivamente, estaba Jade esperando con una escalera que, obviamente, no llegaría hasta el tercer piso.

- ¿Tom, no es más seguro ir por la puerta? - pregunte un poco obvia.

- ¡No! - dijo al instante - La encargada está del otro lado del pasillo, sin contar que la sala de maestros está al final. Además, ¿por qué quitarle la diversión a esta situación?

- Tom, a veces parece que vivieras en un mundo de ficción. ¿Sabes lo que pasaría si caemos, ó, en el mejor de los casos, nos atrapan?

- No pasará nada. Lo prometo - habló alzando una de sus manos como muestra de honor.

Inhalé todo el aire que me fue posible para esos momentos. Volví a mirar hacia Jade, quien vigilaba la zona y mostraba señas afirmativas dirigidas a mí. Era ahora o nunca, pensé.

Apoyé mi cuerpo sobre el marco de la ventana, mientras deslizaba una de mis piernas hasta el tejado sobrante del segundo piso. Después, un poco más confiada, saqué mi otra pierna y, sin pensarlo mucho, empecé de descender por el mismo.

Cuando por fin alcancé la escalera, me sostuve de ella como si mi vida dependiera de ello. Rápidamente, bajé sin fijarme mucho en la distancia que me faltaba, quedando justo al lado de Jade.

- ¡Lo lamento! - dijo Jade casi al instante - ¡Es mi culpa que estés aquí! - bufó - Eso me pasa por pensar en cosas estúpidas... Tengo mucho que contarte.

- Bueno, chicas. Con mucho orgullo, me permito decir, que la misión ha sido un éxito - habló Tom.

Solté una pequeña risa ante el comentario de Tom. Bueno, había salido, así que, sí, le debía una.

- Gracias - dije cuando estábamos en el portón - A los dos.

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4.35 p.m.

- Entonces, ¿te gusta o no? - pregunté a Jade .

- Eso es lo que me tiene loca - soltó un suspiro - Creo que me agrada, pero, ¿si todo es una engaño? No quiero salir lastimada, o que alguien más lo esté por mi culpa.

- ¿Por qué habría de ser un engaño? - La miré extrañada - ¿acaso sabes algo que yo no? - dejé en el aire aquella pregunta, para después de un tiempo ser contestada. Pero, no pasó - Mira, conozco a Ed desde que somos unos pequeños. Sí, a veces es extraño, pero, no es nada de que preocuparse. Además, no creo que sea capaz de jugar con alguien de esa forma.

- ¿Segura? - habló un poco dudosa.

- Claro. Dime, ¿a quién no le gustarías? - sonreí levemente - Confía en él - dije para terminar.

- Está bien - sonrió.

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4.47 p.m.

- ¡No voy a llegar! - hablé, poniéndome una camisa - No, esto no sirve - la quité de inmediato.

- ¿Qué tal esta? - dijo Jade, lanzándome una - ¿Sí?

Llevaba puestos unos skinny jeans negros, juntó a mis Vans favoritas. Sólo, una camisa, eso era todo lo que necesitaba.

La tomé entre mis manos, observándola detalladamente. Nada podía salir mal.

- No sé de qué te preocupas tanto - bufó - son unos fenómenos... - soltó una pequeña risa.

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4.55 p.m.

- ¡Corre! - rió Jade al lado mío.

- No te rías - intenté decir sería, pero una sonora carcajada amenazaba por salir de mis adentros.

- Apuesto que está sentado, esperándote, desde hace... - miró su reloj - una media hora - dijo, antes de volver a carcajearse.

- ¡Jade, por favor, no ayudes mucho!

Tres calles más, sólo tres. Intentaba calmarme.

- ¿Qué se supone que diré? - pregunté, mirándola con una cara preocupada.

- No te preocupes. A veces pienso que eres igual de rara a ellos. Encontrarás tema de conversación antes de lo que te imaginas.

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5.00 p.m.

Y ahí estaba, esperándome, con una gran sonrisa decorando su rostro.

Valía la pena, lo sabía.

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¡Hola, chicas!
Gracias por esperarme, los quiero mucho.
De verdad, he sido muy injusta con ustedes. Además de irresponsable.
Pero, aquí les traigo otro capítulo.
Juro que en el siguiente SÍ se conocen.
Gracias por sus comentarios y votos. Y, por hacer de esta fanfic algo especial.
Perdón si no respondo comentarios. La verdad no soy muy expresiva, y me quedo muy corta a la hora de decir algo.
Voten y comenten, por favor.
Déjenme saber sus opiniones.
¿Cómo creen que será para Mack conocer a los chicos?
Una cosa más, ¿les gustaría que cambiara la portada?

The Limit Between Us (Michael Clifford 5SOS) {Editando}¡Lee esta historia GRATIS!