Cuando entramos en casa dejo el paraguas en el paragüero y nos sentamos en el comedor. Cojo el botiquín para curarle las heridas. Para entretenerlo un rato, decido entablar una conversación.

— Bueno, soy Sarah, ¿y tú?

— Yo me llamo Drew. Gracias por ayudarme, enserio.

— ¿Drew de Andrew? Me encanta ese nombre.

— Gracias.

— Bueno, y... ¿qué hacías ahí fuera?

— ¿Qué es lo que tú has visto? — me pregunta.

«Eso ha sido raro.» pienso.

— Pues... desde mi habitación parecía que estabas teniendo una pelea con algún otro, por eso he bajado, para ayudar. Cuando he bajado te he visto solo, en el suelo, haciendo cosas raras, y cuando me he acercado has parado.

Drew duda un momento, pensativo. ¿Qué es lo que está pasando?

— Mira Sarah, no tengo ganas de hablar de esto —  me coge las manos cariñosamente.

— Tranquilo, no pasa nada. ¿Estás bien?

Drew asiente despacio. Pobrecillo. ¿Con quién estaría peleando?

Cuando termino de limpiarle las heridas los dos nos levantamos, sin saber lo que hacer, incómodos.

— Mmh... gracias por ayudarme — me dice sonriendo.

— No ha sido nada — digo.

Tras despedirnos voy a la cocina. Ya son las ocho y media, así que ceno y hacia las nueve o así subo a mi cuarto. Drew. Ha sido todo muy raro, no me ha querido decir nada de lo que ha pasado. De todos modos me da mucha pena. 

Cojo el movil cuando el aviso de un mensaje suena. Frunzo el ceño confusa al ver el número de donde viene; no lo tengo guardado en los contactos. Y ya tengo varios mensajes del mismo número. ¿Quién será?

"Hola preciosa, estaba pensando en que quizá podamos vernos ahora en un momento, estoy cerca de tu casa y no tengo nada que hacer." 

"Ey, deja lo que sea que estés haciendo y respóndeme."

"Hace media hora que te he enviado los mensajes y todavía no me has respondido. Gracias por ignorarme, muñeca."

"Por cierto, soy Harry."

Harry. Le contesto.

"Estaba ocupada. Qué quieres."

 No tarda en responderme.

"¿Acaso estás de malas? Te llamo"

No tengo tiempo de contestar, enseguida suena una llamada entrante.

— Sarah — me saluda.

— Qué — digo seca.

— Oye, menudo humor. ¿Estás en tus días? Debe ser horrible.

— No, Harry, no es eso.

— ¿Entonces? — pregunta.

— Lo que pasa es que no tengo por qué estar mirando el móvil cada dos por tres por si al señorito Harry le apetece enviarme un mensaje. Estaba ocupada, eso no es ignorarte — digo cortante.

— ¿Seguro que no estás con la regla? — me pregunta con un tono divertido.

— Seguro.

— Bueno, a lo que iba, ¿estás libre ahora?

— Sí.

— ¿Estás sola en casa?

— Estoy sola. ¿Por qué lo preguntas? — digo extrañada.

— No sé, simplemente por saberlo. Bueno, pues nada, adiós — se despide.

— Espera, ¿no tenías tanta prisa en verme?

— Ah, sí, claro.

Y entonces cuelga. Cada vez me parece más raro, pero debo admitir que le estoy cogiendo el gustillo a esto. A ver, Harry es muy guapo y de cuerpo está como quiere, eso no lo puedo negar. 

De pronto suena el timbre. ¿Quién será a las nueve de la noche? Bajo las escaleras medio corriendo y abro la puerta. Un Harry mojado bajo la lluvia aparece tras ella. Me descubro a mí misma con una chispa de alegría en mi interior. ¿Por qué me alegra verle?

— Hola de nuevo, Harry — le digo.

— Buenas noches, princesa — y hace una reverencia.

No puedo evitar negar con la cabeza, aunque divertida.

— Anda, entra, que vas a coger un resfriado si sigues empapándote de esta manera.

Me dedico a cerrar la puerta, pero justo antes de hacerlo me parece divisar una gran figura agachada a lo lejos. Dicha figura gira lo que deduzco que será la cabeza hacia mí, conectando sus grandes ojos con mi mirada. De pronto vuelve a girar la cabeza bruscamete y corre tan rápidamente que me parece que ha desaparecido.

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Hiiii!! Aqui teneis otro capitulo, espero que os guste. Intentare tardar menos en publicar, pero es que xdxdxd

Ya sabeis, comentad, votad, y seguid leyendo :)

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